Autor: Renato Traslaviña Rivera
Cartas: La plaza de armas de Copiapó: una alegoría a la desidia municipal
Cartas: La plaza de armas de Copiapó: una alegoría a la desidia municipal ·Señor director: Después de muchos años residiendo en Santiago, visité la plaza de Copiapó, lugar que otrora nuestros padres y abuelos nos señalaban como "la plaza más bonita de chile" y así la conocí de niño y joven hasta los años 70 cuando emigré para estudiar en la universidad.
En la plaza podíamos disfrutar de una pileta sinuosa rodeada de césped, una pérgola de cemento, estatuas y la fuente central de mármol de carrara, traída desde Francia en 1863 y declarada Monumento Histórico en 1993 (su nombre original fue la Fontana de la Minería, los detalles de la figura femenina de estilo grecorromana evocan a la actividad minera) Hoy cuando fui a reconocer ese espacio de tantos recuerdos infantiles y juveniles, quedé estupefacto al ver un panorama tan desolador y de abandono absoluto.
Por cierto, la pileta sinuosa y la pérgola hace año sufrieron drásticas transformaciones, sin embargo, al ver la Fuente Central, me encontré con la siguiente imagen: una "reja de protección" bastante fea, el mármol rayado y sucio, la estatua central convertida en el nido de palomas y como corolario, "una fuente sin una gota de agua". Entiendo que en enero se inauguró un nuevo y hermoso museo que resguarda nuestra memoria regional, sin embargo, a pocas cuadras nos encontramos con un monumento que declarado Histórico se encuentra en precarias condiciones, producto del desinterés o desidia de las autoridades comunales.
Quizás no nos debería extrañar ese desinterés por un patrimonio arquitectónico de alto nivel artístico y cultural, toda vez que el municipio prefirió instalar hace años atrás en la entrada sur de Copiapó, unas esculturas doradas y amarillas de dudosa calidad estética.
Es más, resulta inaudito que las autoridades que trabajan en el edificio del gobierno regional no reparen en el descuido y abandono de este patrimonio histórico, que situado en un espacio público es una visita obligada para cualquier turista que arriba a la ciudad. Un lugar que por lo demás, tiene como telón de fondo, un archipiélago de "toldos azules" que no sólo copan espacios de recreación y tránsito peatonal, sino que afean aún más el paisaje.
Señor director, espero que a través de su medio se pueda hacer un llamado de atención a las autoridades, para que reflexionen y actúen con diligencia frente a este panorama que le he descrito, a saber, el descuido que afecta a los ornamentos de este hermoso espacio público. Autor: Renato Traslaviña Rivera.