Autor: Wilta Berrios Oyanadel Dra. en Educación
Columnas de Opinión: Educación en palabras simples Diagnóstico Territorial
Columnas de Opinión: Educación en palabras simples Diagnóstico Territorial ta a estudiantes.
Las aulas se han convertido, en parte, en una especie de isla de sistema de salud, ya que es el profesor que debe tomar conocimiento de estas situaciones para saber, en parte, como abordar si hay una desregulación emocional.
La tarea docente se ha convertido en una especie de salud integral, ya que si bien es cierto se entrega una educación integral, va más allá de lo pedagógico, también ha tenido que colocar en su maletín herramientas psíquicas, sociales y comunitarias que ayuden a trasformar ese niño o joven medicado que hay en cada estudiante. Fuerte y frío, pero una realidad que estremece.
Abordar este desafío y especialmente territorialmente, requiere de valentía a nivel macro e institucional, ya que necesitamos hacer frente a un modelo biomédico clínico e ir a uno pedagógico emocional, porque todos los síntomas de niños y jóvenes son reflejo de un entorno disfuncional.
La alerta es claríEs una variable que no se evalúa, pero sí al docente o al establecimiento, que tiene que esforzarse el doble para que sus estudiantes aprendan bajo ciertas y diferentes situaciones de salud emocional.
Actualmente, nos encontramos frente a una pasividad involuntaria de nuestros educados; sueño en la sala de clases, miradas perdidas, letargo que bloquea la curiosidad y que viene a ser el efecto secundario de un medicamento, que hace lo suyo, sin embargo, si lográramos evitarlo sería mucho mejor. Muchas veces se calma un grito de auxilio porque ya no dan más y quizás como ayuda de S.O. S estaría bien, sin embargo, lo que realmente pasa es que se va haciendo permanente y cuando no es bien administrado pueden llegar a ser internados hospitalariamente.
Entonces, lo que importa realmente es enseñar a esos niños y jóvenes a navegar con la tormenta, lo cual no es a corto, sino que con un periodo que requiere realizar acciones apoyadas con especialistas y un trabajo sima, demasiados niños y donde participe toda la familia. Cuando uno de la familia está bajo este contexto toda la familia debiese ser tratada.
Hablar y trabajar la alegría debe ser un eje en las instituciones escolares y no debiese estar relegada a una hora a la semana o es más, una hora al mes, ya que hejóvenes medicados, y esos Actualmente, estamos frente a una situación de salud mental que si se viera a través de colores, la sociedad y específicamente en el Valle de Aconcagua, tendría toda la gama de ellos, ya que a una corta edad niños y jóvenes están consumiendo químicos frente a diagnóstico y malestares emocionales, a una edad en donde toda preocupación pareciera no llegarles, sin embargo, deben estar atentos que cada ciertas horas del día deben administrarse un medicamento y es más, consciente de que si no lo hacen, se van a sentir y lo van a pasar muy mal.
Estamos frente a una generación que no sabe qué hacer frente al dolor, no es secreto que las tasas de diagnóstico de salud mental han subido enormemente ya sea a través de depresión, ansiedad, Condición Espectro Autista, entre otras, en menores y jóvenes. Frente a esto, no cabe duda que la medicina convencional hace lo suyo y ayuda a los menores a estar más tranquilos con situaciones que ni ellos mismos entienden y no quieren sentir.
Entonces, lo que nos está pasando es que educamos para un tipo de educación rígida, en donde pocas veces educamos al ser humano, frente a evaluaciones de estudiantes debiésemos ver qué hay detrás de cada uno de ellos, saber por ejemplo de un curso, cuántos estudiantes están tomando un medicamento mos visto en los pasillos y recreos una 'paz artificial', porque claramente es por un químico en donde no damos la posibilidad a la resiliencia, no hemos dado realmente la posibilidad de gestionar esos dolores invisibles de ansiepara poder estar en el aula. dad que es lo que más afecporcentajes debemos llevarlos a la baja, debemos sanar el sistema, lo cual implica trabajar fuertemente alfabetización emocional, juegos, movimientos, escucha activa, y solo cuando esto pase lograremos estabilizar nuestro sistema educativo y despertar a los niños y jóvenes a lo que es vivir una verdadera vida. «Enseñemos a los niños y jóvenes a navegar por las tormentas, son parte de la vida y la familia el mejor hospital», W.B.O., Dra. en Educación, San Felipe Chile. Autor: Wilta Berrios Oyanadel Dra. en Educación.