EDITORIAL: La población chilena envejece
EDITORIAL: La población chilena envejece Las primeras cifras que arroja el Censo 2024 pone de manifiesto un fenómeno que, aunque previsible, se presenta como un desafío apremiante: el progresivo envejecimiento de la población chilena y, en particular, de la Región de Coquimbo. Este cambio demográfico, con un aumento significativo en la proporción de personas mayores, plantea interrogantes sobre cómo abordar las necesidades de una sociedad en transformación. Uno de los principales desafíos radica en la sostenibilidad del sistema de salud. Con un aumento en las enfermedades crónicas y la demanda de atención geriátrica, es crucial adaptar nuestras políticas públicas para garantizar que todos los ciudadanos, especialmente los más vulnerables, reciban la atención necesaria. La infraestructura de salud debe ser fortalecida y ampliada, y los profesionales de la salud deben ser capacitados para atender las particularidades de este grupo etario. Además, el envejecimiento poblacional repercute en el mercado laboral y en la economía. La disminución de la fuerza laboral activa podría generar una carga mayor sobre el sistema previsional y dificultar el crecimiento económico. Por lo tanto, podría evaluarse fomentar políticas que promuevan la inclusión de los mayores en el ámbito laboral, aprovechando su experiencia y conocimientos. Por último, la dimensión social no puede ser ignorada, pues la soledad y el aislamiento son realidades que enfrentan muchos adultos mayores. Es fundamental promover la integración social y el desarrollo de redes de apoyo comunitarias que permitan a este segmento de la población mantener una vida activa y digna. El envejecimiento de la población chilena y de la región no solo es un desafío, sino también una oportunidad para construir una sociedad más inclusiva y solidaria. La clave, eso sí, está en anticiparse a estos cambios, diseñando estrategias que aseguren una vejez digna y activa. La población chilena envejece Es fundamental promover la integración social y el desarrollo de redes de apoyo comunitarias que permitan a este segmento de la población mantener una vida activa y digna. EDITORIAL.