Autor: CATALINA HERRERA
"Después de competir siempre se me antoja una bebida heladita y algo frito"
"Después de competir siempre se me antoja una bebida heladita y algo frito" atherinne Wollermann (33) Ilevaba apenas unos segundos como campeona de la Copa del Mundo de Brandeburgo cuando terminó dentro del agua, literalmente.
La chilena acababa de ganar la final del KL1 200 metros con un tiempo de 56.76 segundos, superando a la china Xie Maosan y a la rusa Aleksandra Dupik, cuando perdió el equilibrio y se cayó del kayak. No alcanzó ni a ordenar la celebración. "Lo primero que hice cuando gané fue gritar de alegría, pero después me caí al agua desde el kayak. Me fueron a buscar los salvavidas de la lancha y me llevaron a un muelle donde me estaba esperando Claudia, mi enfermera. En ese momento también había un camarógrafo de Planet Canoe tratando de entrevistarme y casi se cae él también. Yo estaba más preocupada de que no se cayera que de responderle. Al final no alcance a mandar el saludo que quería para mi mamá”, contó. La escena tuvo algo de improvisado, caótico y con risas, bien lejos de la imagen fría que suele dejar una campeona arriba del podio. Pero también mostró algo que Wollermann venía pensando, que detrás de los resultados hay mucho más que una carrera de menos de un minuto. La deportista de Chiguayante lleva dos años viviendo en Europa. Primero estuvo instalada en Francia y ahora está en Sevilla, buscando entrenar y competir con menos desgaste físico por los viajes y los cambios de horario. Antes, adaptarse era casi otra disciplina, mano a mano junto a los médicos. "Desde el año pasado estoy viviendo afuera, por lo que no tengo cambios de horario tan bruscos. Antes el jet lag era complicado y trabajábamos eso con el equipo médico: hacíamos ciclos de sueño y vigilia, } EBRA usábamos melatonina y tratábamos de regular el cuerpo varios días antes de viajar", contó. Aunque ya se acostumbro a vivir lejos, dice que hay cosas que siguen pesando. Extraña la comida chilena, en especial el manjar y las reuniones familiares. También señala que ya siente la diferencia cultural. "Lo que más extraño es salir con mi familia y la comida chilena. Echo mucho de menos el manjar y también la forma en que uno se relaciona, porque siento que en Chile somos mucho más cercanos que en otras partes", aseguró. Su familia, de hecho, son sus fan número uno y siguen sus competencias como si estuvieran en la primera fila.
Gritan, comentan y CAPTURA DE PANTALLA después le hacen análisis técnicos por teléfono. "Mi familia ve las carreras gritándole a la pantalla y después empiezan a comentar cómo estuvo todo, qué salió bien o qué podría haber hecho distinto. Cuando hablo con ellos, ya tienen listo su propio análisis", comentó entre risas.
Wollermann reconoce que muchas veces el público solo alcanza a ver la medalla o el resultado final, que resume en un par de minutos, pero casi nunca se ve el desgaste que hay detrás: jornadas de entrenamiento de hasta ocho horas, competir lesionada y convivir constantemente con dolores físicos. "La gente normalmente ve solo el resultado, pero detrás hay en DE Con la emoción del triunfo, Wollermann se cayó al agua y tuvo que ser rescatada. trenamientos larguísimos, cargas físicas súper altas y muchas veces una debe competir lesionada o con dolor, incluso enferma o con medicamentos. Hay todo un trabajo médico y técnico detrás para poder llegar bien a competir", relató mientras descansaba un poco. En medio de esa rutina, hay pequeños rituales que le ayudan a cambiar el switch. Uno de ellos y quizás el más importante, es la música. Sus playlists antes de competir pueden mezclar desde André Rieu hasta Los Charros de Lumaco, pero depende del momento. "Cuando estoy viajando escucho música mucho más tranquila, como André Rieu, para relajarme. Después, cuando ya toca activarse antes de competir, cambio completamente. Mis playlists son súper random. Puedo pasar perfectamente de Metallica a Los Charros de Lumaco", comenta.
Y cuando termina la carrera, aparece otro ritual infaltable: la recompensa post competencia: "Después de competir siempre se me antoja una bebida heladita y algo frito, como papas fritas o una carne asada, pero tiene que ser algo así". A esta altura de su carrera, después del oro paralímpico en París 2024 y la plata en Tokio 2020, deja claro que su motivación principal ya no pasa solo por seguir acumulando títulos. "Cuando gané la medalla me planteaba que más allá de las medallas y de ganar, me importa más lo que puede provocar en niñas o mujeres que vienen. Que alguien vea esto y piense que ella también puede hacerlo. Eso es lo que más me mueve hoy, porque amo el canotaje y es donde me siento más libre", cierra. ARCHIVO Autor: CATALINA HERRERA. La deportista nacional volvió a dominar el paracanotaje mundial en Alemania y mostró el lado menos visible del deporte: las lesiones, la distancia con Chile y las eternas jornadas de entrenamiento lejos de casa. La chilena Katherinne Wollermann gano la Copa del Mundo en Brandeburgo "Más allá de las medallas y de ganar, me importa más lo que puede provocar en niñas o mujeres que vienen, explicó la campeona.