Editorial: Cambio climático
Editorial: Cambio climático o cabe duda de que Chile es un país vulnerable al cambio climático.
Un estudio del Instituto de Ecología y Diversidad y la Universidad de La Serena advierte que la zona central podría regisN trar una disminución de hasta 40% en las precipitaciones y un aumento de hasta 5 grados hacia fines de siglo. Se trata de proyecciones que obligan a mirar el fenómeno con urgencia y planificación de largo plazo. Aunque el debate suele centrarse en el centro y sur, la Región de Antofagasta no está ajena.
En un territorio marcado por la escasez hídrica estructural, el alza de temperaturas, la variabilidad de las lluvias estivales asociadas al invierno altiplánico y la presión sobre los sistemas energéticos e hídricos configuran un escenario desafiante. La condición desértica no implica inmunidad; puede amplificar impactos sobre comunidades y sectores estratégicos como la minería y la generación eléctrica. El cambio climático ya genera consecuencias visibles. Tormentas eléctricas y granizadas en verano, periodos de sequedad y viento que favorecen incendios forestales, así como eventos extremos en distintas zonas del mundo, forman parte de una dinámica cada vez más frecuente. Copernicus informó que los últimos siete años han sido los más cálidos desde 1850, mientras las concentraciones de CO2 continúan en aumento. En Chile, la falta de agua afecta a agricultores y comunidades rurales, y los incendios en la zona centro-sur se repiten con mayor intensidad. En el norte, la seguridad hídrica, la resiliencia de la infraestructura crítica y la planificación urbana frente a lluvias intensas o cortes energéticos se transforman en prioridades. El desafío es nacional, pero sus efectos son territoriales. Antofagasta, clave en la matriz productiva y energética, requiere políticas de adaptación, inversión sostenida y coordinación público-privada. Evaluar si contamos con redes eléctricas, sistemas de abastecimiento y planes de emergencia acordes a esta realidad es una tarea inmediata. El desafio es nacional, pero sus efectos son territoriales.. Chile enfrenta menos lluvias y más calor: adaptarse ya no es opción, sino una urgencia estructural y estratégica para el país y sus regiones. E Editorial El desafio es nacional, pero sus efectos son territoriales.