El Chile que espera a JOSE ANTONIO KAST
El Chile que espera a JOSE ANTONIO KAST El Chile que espera a JOSÉ ANTONIO KAST "Kast: ¿ el sexto `desdichado' o el comienzo de un nuevo ciclo?" El escritor, autor de "El pedestal vacío", columnista de "El Mercurio", y quien ha reflexionado desde cerca sobre el país, especialmente con una postura crítica y comprometida desde 2019 en adelante, se hace esta pregunta y reflexiona sobre los desafíos que esperan al nuevo Presidente, y el ambiente político y social por el que deberá navegar. "Kast no llegó a ser Presidente porque el país se haya vuelto de derecha o porque el clivaje Rechazo/Apruebo sea el único factor que explique su triunfo categórico de un 58%. No.
Kast es Presidente de la República porque un pueblo desconcertado e impaciente decidió hacer la última prueba, de las tantas que se han sucedido en estos últimos años". FRANCISC O J A VIER OLEA ESCRIBE CRISTIÁN WARNKEN Kast: ¿ Nueva desdicha o nuevo comienzo? No llegó a ser Presidente porque el país se haya vuelto de derecha o porque el clivaje Rechazo/Apruebo sea el único factor que explique su triunfo categórico de un 58%. No.
Kast es Presidente de la República porque un pueblo desconcertado e impaciente decidió hacer la última prueba, de las tantas que se han sucedido en estos últimos años, tratando de encontrar respuestas efectivas a sus anhelos y "emergencias" (entre ellas, desde luego la de la inseguridad y el miedo). Bachelet/Piñera, Piñera/ Bachelet, ahora Boric/Kast.
Pero la búsqueda está llegando a su fin: la ciudadanía ha probado con dos gobernantes de centroderecha y centroizquierda, con uno de la izquierda más extrema (pero no la más extrema de todas) y ahora con uno de la derecha más a la derecha. Kast es Sigue.... El Chile que espera a JOSE ANTONIO KAST la "bala de plata" de una democracia resiliente pero estresada, que lo ha probado todo, incluidos dos procesos constitucionales fallidos. Es cierto que debemos sentirnos orgullosos de nuestra institucionalidad democrática que nos ha salvado varias veces de caer al abismo.
Más cuando vemos que la democracia más antigua del mundo (la alabada por el joven Tocqueville) gobernada por un presidente que no duda en ponerla en riesgo (la institucionalidad norteamericana) todos los días solo para saciar su desmesurada voluntad de poder.
Pero no podemos olvidar que estuvimos al borde del abismo, cuando se glorificó la "calle" por sobre las reglas democráticas, cuando políticos que creíamos tenían sólidas convicciones democráticas se embriagaron con la anomia y el delirio refundacional. Nunca vimos tan patente la fragilidad de nuestra República. Es verdad que la atávica "pasión por el orden"(que Andrés Bello bautizó así) terminó por expulsar a los demonios del espacio público.
No seamos ingenuos: los demonios se retiran cuando ven que la inmunidad del atacado se recupera, pero solo se repliegan, esperando cuándo atacar de nuevo a la "desdichada alma", como dice Evagrio Ponto, monje del siglo IV. Lucy Oporto trajo a colación a ese monje, en el epígrafe de su lúcido ensayo "Lumpenconsumismo, saqueadores y escorias varias" sobre el estallido de 2019.
Vale la pena recordar esa cita completa: "Cuando en su lucha contra los monjes los demonios se ven impotentes, retirándose un poco, observan qué virtud es descuidada durante ese tiempo e irrumpiendo súbitamente por ese flanco, saquean a la desdichada alma". Un "desdichado" Presidente Piñera sintió a los demonios respirarle en la nuca, listos para tumbarlo y lincharlo simbólicamente.
A Kast también van a acosarlo demonios desde diversos flancos: los que atacarán por el flanco izquierdo (esos que se han "guardado" todos estos años del gobierno de Boric) y también los de su flanco derecho, el famoso "fuego amigo" del que se habla tanto (y esos, si no quiere ser un "desdichado" más, y con él desdichada nuestra República, deberá entender por qué está sentado y domiciliado en el Palacio creado por Toesca.
Para ello, deberá liberarse de sus sesgos, evitar que la ideología le nuble la vista y ver el Chile real, no el imaginado o soñado al calor de la euforia "republicana" (hablo, esta vez, del Partido Republicano, no de la República). Justamente lo que no hizo Boric, enamorado de un pueblo que ya no existía, convertido ahora en un enjambre de votantes que le propinó la peor bofetada que haya recibido en su vida (una vida bastante algodonada y cómoda, hasta entonces), en el Plebiscito del 2022. El "pueblo" real es mucho más pragmático que nuestros líderes de izquierda y derecha. Quiere soluciones y no relatos, mejorías en su calidad de vida y no refundaciones. Es mucho más prosaico que lírico este pueblo. Desdichada Bachelet II, desdichado Piñera, desdichado Boric, desdichado Chile que todavía no encuentra su norte. La República no aguanta un desdichado más sentado en el sillón de Montt.
Para que él mismo no pase a engrosar la lista de los "desdichados" de las últimas décadas, Kast deberá rodearse de los mejores consejeros (u "orejeros", como se les decía en la época de los reyes) y alejar a los que lo inviten a "darse gustitos" o encabezar "batallas culturales" que solo servirán para abrir el flanco débil para que entren otra vez los demonios. Presidente conservador, ok. Pero no conservador a la manera de algunos energúmenos que pueblan las redes sociales y están ganando elecciones en todas partes del mundo. Más bien conservador a la antigua, más cerca del estilo de un Jorge Alessandri que de un Orbán y, para qué decir, un Bolsonaro o un Trump. Los chilenos, por lo demás, quieren conservar ciertas conquistas y derechos, también quisieron conservar la Constitución con todos sus defectos. Un conservadurismo tranquilo y compasivo, casi "fome" sería el más razonable de encarnar. Sería una gran noticia tener a un Presidente "fome", sobrio, que calle más de lo que hable, que gobierne más que tuitee. Boric se veía, al iniciar su gobierno, como un Presidente "entretenido"; miren cómo terminó. Milei es entretenido, rockero, pero Kast debe alejarse de la motosierra y la guitarra rockera lo más que pueda. Es mejor que compre una podadora. Más una pala que una retroexcavadora. Hablar poco no significa no comunicar. Kast va a tener que comunicar mucho, para contener expectativas, para explicar ajustes (fiscales y otros). Pero la ecuación deberá ser: menos verborrea que gestos y acciones eficaces en la dirección correcta. Nadie espera milagros, pero sí un Estado que funcione y no abandone. Un Estado al servicio de las personas, no de los partidos, o esas "pymes" en que se han convertido muchos partidos. Para todo esto, tal vez Kast necesite un Boeninger. ¿Pero tiene uno de ese calado y envergadura cerca? Yo no lo veo. Ni en la derecha ni en la izquierda. Es que la política de estos tiempos es más de los "últimos hombres" que de los "superhombres", como diría Nietzsche. Se necesita urgente un Boeninger 2026 que ayude a Kast a navegar en las turbulentas aguas que vendrán y los "maelstrom" que deberá enfrentar cara a cara. Una Gran Política, pero que sepa mirar con lupa los problemas "micros", que agobian día a día a este pueblo impaciente. Bachelet/Piñera, Piñera/Bachelet, Boric/Kast... No sé si habrá una séptima oportunidad dentro de los límites del sistema democrático para intentar responder a los clamores de Chile. El populismo está a la vuelta de la esquina. Más bien, adentro de nuestra propia casa.
Una primera alarma: los diputados de la República estuvieron a punto de escoger a Pamela Jiles como presidenta de la Cámara de Diputados, la expresión más nítida de un populismo farandulero que mucho daño puede hacer a nuestra frágil democracia. Nos salvamos, pero como siempre nos salvamos: a un "tris" de caer en el abismo. Las votaciones de Parisi en el norte son no una señal, sino una campanada de alerta. El norte casi parece ser otro país: allí tenemos varios estallidos futuros en potencia. La ceguera y despreocupación de nuestra élite centralista le va a salir caro al país si no se piensa en serio. Por ejemplo, ciudades como Antofagasta con el PIB de Suiza y con desigualdades flagrantes y criminalidad desatada. Toda desmesura debe ser corregida. Desmesuras del mercado o del Estado. Necesitamos un Presidente que propicie la armonía y el equilibrio, un Presidente taoísta y confucionano a la vez. Como China no nos es indiferente, valdría la pena recoger su milenaria sabiduría y no solo exportarle cerezas o cobre.
Como se ve, para lo que viene, se necesita un Presidente con mucho talante, mucha lectura de Marco Aurelio (el emperador filósofo), mucha conexión con la realidad más que con los aduladores de turno o con su propia y estrecha tribu. Tal vez dormir en La Moneda sea un buen comienzo.
Un Presidente que viva en el centro de la República y que dé una señal de que el centro no puede ser abandonado por la élite (muchos empresarios que arrancaron del centro deben estar interpelados por esta, para mí, la mejor y gran primera señal de Kast). Recuperar el centro, vivir en el centro, como don Jorge Alessandri. Cerca de la historia cívica y política de Chile. Los dolores y angustias de gobernar deben ser muchos. En la noche lo penarán los expresidentes que ya no están. Montt tendrá que decirle algo, Allende también. Y Piñera, desde luego.
Que Pedro Aguirre Cerda le recuerde que "gobernar es educar". Los países a veces se encienden y arden, los palacios también, lo irracional se cuela en la historia de los países cuando menos lo esperábamos, y en nuestro escudo nacional ojalá solo brillara la palabra "Razón" por sobre la palabra "Fuerza". Ya no basta ser republicano (del Partido Republicano) para gobernar.
Ahora, veremos si nace un Kast verdaderamente Republicano (Republicano con mayúscula), defensor de nuestra soberanía (como un Portales o un Lagos), de nuestra democracia (como Aylwin) y conectado con el pueblo desencantado de los políticos, o si va a sucumbir al "llamado de la tribu" (como le ocurrió a Boric al comienzo de su mandato). La verdadera gran emergencia es que esta puede ser la última posibilidad que la ciudadanía le dará a los políticos tradicionales. Me temo que si Kast fracasa, vendrá un castigo para todo el sistema político.
Que la izquierda no saque cuentas alegres: el fracaso de Kast no será su triunfo; probablemente, entonces, se hundirán todos por igual (los "señores políticos"). Y bien podría Chile "peruanizarse". Solo los populistas extremos se alegrarán.
Si ello ocurre, no nos quejemos del "veleidoso" pueblo: ¡ 6 oportunidades le dio a la clase política! Kast: ¿ el sexto "desdichado" o el comienzo de un nuevo ciclo? La respuesta: en una próxima columna, en cuatro años más... Tal vez Kast necesite un Boeninger. ¿Pero tiene uno de ese calado y envergadura cerca? Yo no lo veo. Ni en la derecha ni en la izquierda. Es que la política de estos tiempos es más de los "últimos hombres" que de los "superhombres", como diría Nietzsche. Viene de página 1....