"Sueños de trenes": la apuesta silenciosa del Oscar
"Sueños de trenes": la apuesta silenciosa del Oscar C ada temporada del Oscar parece reservar un espacio para una producción independiente que funciona como prueba de la amplitud y diversidad que la Academia busca proyectar. Este año ese lugar lo ocupa "Sueños de trenes", dirigida por Clint Bentley, película que debutó en el Festival de Sundance antes de incorporarse al catálogo de Netflix. Esta adquisición puede ser interpretada como un arma de doble filo: si bien la compañía de la N gigante asegura una amplia distribución mundial, en medio de la sobreoferta la película pasó casi desapercibida. Esto no impidió que ahora se haga presente en categorías de peso: Mejor Película, Mejor Música Original, Mejor Guion Adaptado (basado en la novela de Denis Johnson) y Mejor Cinematografía. No hay duda de que la cinta de Bentley se ha consolidado como la apuesta independiente de la temporada. Y aunque sus triunfos han sido esporádicos, tuvo un desempeño contundente en los Independent Spirit Awards, donde se impuso en apartados clave como Mejor Película, Mejor Director y Mejor Cinematografía. A propósito del Oscar, el filme está teniendo funciones limitadas en algunos cines del país como El Biógrafo y el Cine Arte de Viña del Mar. Desde el viernes estará también disponible en Cine Arte Alameda. La película sigue la vida de un hombre llamado Robert Grainier (Joel Edgerton) desde los años posteriores a la Primera Guerra Mundial hasta fines de la década de 1960. Es el registro íntimo y fragmentario de una existencia atravesada por el trabajo duro, la pérdida y el paso del tiempo. Grainier es un hombre solitario que sobrevive en una región de bosques y montañas del noroeste estadounidense, cerca del Pacífico. Se emplea en tareas extenuantes como la tala de árboles gigantescos, la construcción de vías férreas en territorios agrestes y faenas físicas que exigen resistencia. La película observa esa rutina con paciencia, deteniéndose en los gestos, en el vínculo con el paisaje y en la precariedad de una vida marcada por la intemperie.
Pero el filme también se adentra en su vida afectiva, en los lazos que construye y en las tragedias que lo atraviesan, configurando el retrato de un hombre aparentemente hosco pero profundamente senEn "Sueños de trenes" se percibe con claridad su origen literario. No responde a sible. A medida que los años avanzan, el la estructura clásica de planteamiento, entorno natural y el desarrollo del capitalismo inhumano lo van desgastando.
Con una apuesta cinematográfica que combina momentos de observación con pasajes más oníricos, Bentley construye una película austera y bella que no esconde la crudeza de la vida proletaria en zonas inhóspitas. nudo y desenlace, sino que adopta la forma de un relato expansivo que recorre casi toda una vida, deteniéndose en episodios, elipsis y estados de ánimo más que en giros dramáticos contundentes. Esa cualidad novelesca proviene directamente del universo de Denis Johnson, autor de la obra original. Johnson fue una figura singular dentro de la literatura estadounidense contemporánea. Novelista, cuentista y poeta, era dueño de una prosa que combina lirismo, crudeza y una mirada compasiva hacia personajes marginales. Alcanzó amplio reconocimiento con "El hijo de Jesús", un libro de relatos que adquirió estatus de culto por su intensidad y su sensibilidad fragmentaria. También consolidó su prestigio con novelas como "Árbol de humo", ambientada en la Guerra de Vietnam y premiada con el National Book Award. En buena parte de su obra, Johnson exploró vidas atravesadas por la violencia histórica, la precariedad material y las fisuras morales de Estados Unidos. Con esa base literaria, Clint Bentley construye una película singular que no busca el golpe de efecto ni la grandilocuencia. Es probable que no gane ninguno de los premios a los que está nominada; y de alguna manera, eso podría jugar a su favor. Los Oscar suelen consagrar películas que encajan con el clima del momento. La lógica de los premios tiende a fijar las obras en una vitrina que, con el tiempo, puede volverse reductora. Muchas obras sobreviven mejor cuando quedan al margen de la sobreexposición. "Sueños de trenes" pertenece a esa estirpe. A veces, no ganar es también una forma de triunfo Independencia en los Oscar A estas alturas, distinguir qué es realmente cine independiente resulta cada vez más complejo. Muchos grandes estudios cuentan con divisiones dedicadas a financiar películas de menor presupuesto y no pocas producciones "indies" dependen de estructuras industriales para circular. La independencia ya no se define solo por el origen del dinero, sino por la postura: historias mínimas, ausencia de grandes estrellas y películas que no buscan marcar época. En ese territorio incierto, cada año el Oscar suele incluir uno o dos títulos que encarnan ese espíritu. "Anora", de Sean Baker (2024) La gran excepción. Esta película independiente en su concepción y escala, terminó el año pasado llevándose el premio mayor en contra de todo pronóstico.
La Academia todavía puede sorprender. "Los que se quedan", de Alexander Payne (2023) Con una sensibilidad clásica y foco en personajes, esta historia íntima ambientada en un internado conquistó a la crítica y obtuvo el Oscar a Mejor Actriz de Reparto.
Un ejemplo de cine contenido, apoyado en actuaciones sólidas y en la construcción paciente de vínculos. "Licorice Pizza", de Paul Thomas Anderson (2021) Obra fragmentaria y profundamente autoral de Paul Thomas Anderson, construida a partir de episodios más que de una trama convencional. Fue celebrada por su libertad narrativa y su tono nostálgico. No ganó nada en la edición de 2021.
Paradójicamente, Anderson podría este año arrasar con todo con "Una batalla tras otra".. "Anora", película independiente que ganó el Oscar. "Sueños de trenes" esta en Netflix pero por estos días cuenta con funciones limitadas en El Biógrafo, el Cine Arte de Vina del Mar y el Cine Arte Alameda.