Autor: CAROLINA PéREz ECHEvERRíA, CEO FORESIGHt CONSULtING Y DIRECtORA DE EmPRESAS
Columnas de Opinión: El alto costo de ignorar la IA
Columnas de Opinión: El alto costo de ignorar la IA Hay una paradoja que está surgiendo en dos de los espacios más influyentes de nuestra sociedad: los directorios de empresas y las aulas universitarias. En ambos, la Inteligencia Artificial es reconocida como una fuerza transformadora, pero al mismo tiempo, quienes deberían liderar su adopción en el sector corporativo y educativo, la miran desde la orilla. Los números así lo confirman. De los 300 directores encuestados por el Instituto de Directores de Chile (IdDC), apenas el 0,5% declara tener conocimiento en innovación tecnológica, inteligencia artificial y ciberseguridad. Al mismo tiempo, esas mismas materias encabezan la lista de prioridades para 2026. Por un lado, los directorios entienden que la tecnología es crucial, pero todavía no la asumen como parte de la estrategia de crecimiento de los negocios. En las universidades, el diagnóstico es igual de preocupante.
Edward Watson, investigador y vicepresidente de Innovación Digital de la American Association of Colleges and Universities, declara que un gran porcentaje de los profesores universitarios aún no han usado la IA, y lo que es aún peor, esa cifra es menor a la de muchas otras industrias. Lo que hace especialmente grave esta brecha es mucho más profundo que el retraso tecnológico.
Si los directorios no entregan las directrices adecuadas ni los profesores universitarios integran la IA, ¿Qué consecuencias puede tener esto en los líderes y trabajadores del presente y del futuro, en un mundo que cambia a la velocidad de la luz? Un director de empresa que no comprende la IA no puede integrarla en la estrategia de la organización, ni tampoco como supervisar como la gobierna o la integra. Entender el concepto y declararlo como prioridad es apenas el comienzo. Lo importante es adoptar la IA en toda la gobernanza corporativa, incluyendo cultura, desarrollo del talento, manejo de datos, operaciones, directrices, etc. Lo mismo ocurre en la educación. Un profesor que evita la IA se priva de una herramienta muy útil, pero además, transmite a sus estudiantes la señal de que esto no importa y representa una amenaza.
Lo que no estamos pensando es que esos jóvenes, una vez titulados, vivirán y trabajarán en un mundo donde la IA ya es parte del paisaje, y no contarán con las habilidades necesarias para sacarle provecho. El liderazgo no se puede ejercer desde el desconocimiento. La IA es parte de nuestro día a día, y negarse a entenderla no pasa por ser prudentes y/o precavidos.
Esta es una decisión que tiene costos concretos para las organizaciones que dirigen, para los estudiantes que forman y para el ecosistema completo, que depende de que quienes están arriba tengan la claridad para visualizar hacia dónde va el mundo. Si la Inteligencia Artificial transformó el trabajo, la educación y la sociedad, lo que queda ahora es decidir desde dónde queremos habitar ese cambio, como espectadores o como líderes capaces de darle dirección. Ese criterio ya no es opcional, es el nuevo estándar de cualquier liderazgo que aspire a ser relevante. Autor: CAROLINA PéREz ECHEvERRíA, CEO FORESIGHt CONSULtING Y DIRECtORA DE EmPRESAS.