La eficiencia energética refuerza su rol clave en la transición climática
La eficiencia energética refuerza su rol clave en la transición climática En un escenario global marcado por la urgencia climática y la presión por contener los costos energéticos, la eficiencia energética vuelve a posicionarse como una de las herramientas más inmediatas para reducir emisiones y fortalecer la competitividad. En el marco del Día Mundial de la Eficiencia Energética (5 de marzo), los últimos datos internacionales muestran avances concretos, aunque aún insuficientes frente a las metas comprometidas para esta década.
Según Según la Agencia Internacional de la Energía (TEA), la intensidad energética global -indicador que mide cuánta energía se requiere para generar una unidad de Producto Interno Bruto (PIB)mejoró cerca de un 1,8% en 2025, superando el ritmo observado en años previos.
Sin embargo, el organismo advierte que para alinearse con escenarios escenarios de emisiones netas cero hacia 2050, el mundo debería prácticamente duplicar esa tasa y alcanzar mejoras cercanas al 4% anual durante el resto de la década. Para la TEA, la eficiencia energética es el “primer combustible” de la transición energética por su capacidad de reducir emisiones de manera inmediata y a menor costo que muchas alternativas tecnológicas. Además de su impacto climático, el organismo destaca su rol en seguridad energética y productividad industrial, especialmente en contextos de volatilidad de precios y mayor exigencia exigencia regulatoria. Chile: institucionalidad consolidada y desafío de implementación En nuestro país, la eficiencia energética pasó de ser una recomendación técnica a convertirse en una obligación regulatona. regulatona. La Ley N21305, vigente desde 2021, establece metas de reducción de intensidad energética, exige planes sectoriales para grandes consumidores, transporte y edificación, e incorpora la implementación de sistemas de gestión energética en grandes empresas.
El Ministerio de Energía ha señalado que la aplicación integral de esta normativa permitirá generar ahorros económicos acumulados hacia 2030, junto con una reducción significativa de emisiones de C02, contribuyendo a la meta de carbono neutralidad comprometida para 2050.
No obstante, el desafío ya no radica únicamente en la regulación, sino en la capacidad de las organizaciones para medir, gestionar y optimizar su desempeño desempeño energético con herramientas tecnológicas que permitan una toma de decisiones basada en datos. “Si el mundo quiere cumplir sus metas climáticas, el ritmo de mejora debe acelerarse. Eso implica digitalización, monitoreo continuo y decisiones basadas basadas en datos. La tecnología hoy permite hacer visible lo que antes era invisible en términos de consumo y pérdidas energéticas”, explica Gabriel Estay, Director Director Nacional de Ventas para Chile en Schneider Electric. En ese contexto, la digitalización energética energética se consolida como un habilitador clave para cerrar la brecha entre las metas regulatorias y los resultados operativos. Plataformas de monitoreo en tiempo real, automatización avanzada e integración de activos permiten identificar identificar ineficiencias, reducir pérdidas y optimizar el uso de recursos en industrias, industrias, edificios, infraestructura crítica y centros de datos. En el Día Mundial de la Eficiencia Energética Energética 2026, el consenso técnico es claro: los avances existen, pero el ritmo debe acelerarse.
“La combinación de políticas públicas robustas, inversión tecnológica y gestión basada en datos será determinante determinante para que la eficiencia energética cumpla su promesa de ser uno de los pilares más efectivos de la transición hacia economías más sostenibles y competitivas”, culmina Estay. O Artículo gentileza de schneider Electric. www. se.com.