Kast inicia en Argentina su primer viaje oficial al extranjero en medio de presión por fuga de Apablaza
Kast inicia en Argentina su primer viaje oficial al extranjero en medio de presión por fuga de Apablaza El Presidente José Antonio Kast emprendió ayer domingo su primer viaje oficial al extranjero desde que asumió el cargo, con destino a Argentina, en una visita breve, pero cargada de simbolismo político y atravesada por uno de los episodios más sensibles de los últimos días: la fuga de Galvarino Apablaza, sindicado como autor intelectual del asesinato del exsenador Jaime Guzmán. El viaje fue ratificado por el canciller Francisco Pérez Mackenna, quien descartó cualquier modificación en la agenda y sostuvo que La Moneda valora la colaboración del gobierno argentino en este caso.
La confirmación del desplazamiento presidencial se produjo pocas horas después de conocerse la fallida detención del exlíder del Frente Patriótico Manuel Rodríguez en territorio argentino, hecho que reactivó la presión política en Chile y volvió a instalar con fuerza la demanda por su captura y extradición. En ese contexto, el caso Apablaza se transformó en el telón de fondo inevitable de una visita que, en condiciones normales, habría estado centrada exclusivamente en la relación bilateral entre Santiago y Buenos Aires. Pese a las especulaciones iniciales sobre una eventual suspensión del viaje, el Ejecutivo chileno optó por mantener el itinerario intacto. El canciller Pérez Mackenna fue enfático al señalar que la visita sigue en pie y destacó la disposición de la administración de Javier Milei para colaborar en las gestiones vinculadas a la búsqueda del exfrentista. Esa señal fue interpretada por el gobierno como una muestra de que, lejos de congelarse, el vínculo político con Argentina se mantiene activo incluso en medio de una coyuntura delicada.
La agenda del Mandatario en Buenos Aires contempla un desayuno en la embajada chilena a primera hora de la mañana, seguido de una ofrenda floral en el monumento a José de San Martín, en la Plaza San Martín.
Más tarde, Kast sostendrá una reunión privada con el presidente argentino Javier Milei en la Casa Rosada, cita que aparece como el eje central de la jornada y como el principal gesto político de esta primera salida internacional de su administración. La delegación chilena que acompaña al Presidente también da cuenta de la relevancia que el gobierno le asigna al viaje.
Junto a Kast participan el canciller Francisco Pérez Mackenna, la ministra de Seguridad Pública Trinidad Steinert, el ministro de Obras Públicas Martín Arrau, la subsecretaria de Relaciones Económicas Internacionales Paula Estévez y el secretario general de la UDI, Juan Antonio Coloma. La incorporación de este último no pasó inadvertida, pues responde directamente a la ofensiva política que el gremialismo ha impulsado tras la fuga de Apablaza, dada la condición de Jaime Guzmán como fundador del partido. La presencia de Coloma en la comitiva presidencial es leída como una señal política explícita. La UDI ha presionado para acelerar las gestiones de extradición y ha buscado dar al caso una centralidad mayor dentro de la agenda diplomática con Argentina.
Por eso, más que un simple acompañamiento protocolar, su participación refleja la decisión del gobierno de incorporar también una dimensión política interna a una visita que se produce en medio de alta sensibilidad para la derecha chilena. El caso Apablaza ha escalado rápidamente en ambos lados de la cordillera.
Tras el fallido operativo de captura, Argentina activó nuevas medidas y su Ministerio de Seguridad ofreció una recompensa de 20 millones de pesos argentinos, equivalentes a poco más de 13 millones de pesos chilenos, para quienes entreguen información útil que permita localizar y detener al exfrentista. Esa decisión elevó la tensión política del caso y reforzó la idea de que el tema será ineludible durante el paso de Kast por Buenos Aires. En Chile, la fuga de Apablaza también abrió un flanco de presión sobre el Ejecutivo, tanto por la carga histórica del caso como por el simbolismo que tiene para amplios sectores políticos.
A 35 años del asesinato de Jaime Guzmán, el no hallazgo del exfrentista en su domicilio argentino fue recibido como un revés judicial y político, justo cuando parecía abrirse una oportunidad concreta para avanzar en su detención. Esa situación empujó al gobierno a reforzar su mensaje de coordinación con Argentina y a evitar cualquier señal que pudiera leerse como un enfriamiento diplomático. Así, el viaje de Kast adquiere una doble dimensión. Por un lado, marca el inicio de su agenda internacional como jefe de Estado y lo proyecta en una relación bilateral clave con el gobierno de Milei. Por otro, se desarrolla bajo la sombra de un caso judicial de alto voltaje político, que tensiona el ambiente y obliga a equilibrar diplomacia, seguridad y presión interna.
La visita será breve, pero su carga simbólica es evidente: en ella se cruzan la política exterior, la memoria histórica y una exigencia de justicia que sigue plenamente vigente en Chile.. La visita del Mandatario a Buenos Aires se realizó ayer domingo y está marcada por su encuentro con Javier Milei, pero también por la tensión política y judicial que abrió la fallida detención de Galvarino Apablaza.