Editorial: La crisis del desempleo en la Región
Editorial: La crisis del desempleo en la Región Con un 9,6% en el trimestre diciembre 2025-febrero 2026, la Región del Biobío aparece como la de mayor desempleo en el país, superando con holgura el promedio nacional de 8,3%. No es un tropiezo puntual sino que es la expresión de una crisis estructural que leva años instalada en el sistema productivo regional.
Si en el pasado la alta desocupación se debió a las crisis de actividades emblemáticas como la refinación de azúcar y la fabricación de loza en Penco, el fin de la actividad textil de Tomé, o el cierre de las minas de carbón de Lota y Schwager, ahora lo más reciente ha sido el cese de la producción de acero en Huachipato y su impacto en una serie de pequeñas y medianas empresas que le prestaban servicios. En general, el país acumula 38 meses consecutivos con tasas iguales o superiores al 8%, muy por encima del promedio de 6,9% registrado en la década pasada. A la vez, las estadísticas indican que la desocupación ha golpeado más fuerte a las mujeres, ya que en ese segmento el desempleo llega a 10,5%, sin presentar variación. En nuestra Re gión del Biobío, hay oficialmente 77.255 personas desocupadas y 192.523 que se desempeñan en ocupaciones informales. La tasa de ocupación informal se ubicó en 26,6% en un año.
Hay que considerar que el crecimiento de los trabajadores por cuenta propia no solo resulta preocupante como expresión de la tendencia a la informalidad laboral sino que es una alerta respecto del tipo de ocupaciones que se están creando, esto es, sin protección social, de salud, y muy probablemente sin cotización para una futura pensión. Detrás de esos porcentajes hay personas, que probablemente llevan mucho tiempo enviando currículos para obtener un puesto de trabajo. Hay jóvenes que terminan sus carreras y no encuentran una ocupación en la que insertarse. En casos extremos, se opta por desarrollar alguna actividad informal. Ese daño no se repara fácilmente con bonos ni programas de emergencia. Respecto de las causas de esas altas tasas de desempleo, los expertos apuntan al cierre de la Siderúrgica Huachipato, que no pudo competir en precios con el acero importado desde China.
Así como en el pasado fueron las textiles o la minería del carbón, la usina, que fue símbolo industrial de la región, ha marcado un antes y un después en oferta de empleos formales de calidad en la Región.
Esos expertos advierten que la recuperación del mercado laboral regional seguirá siendo frágil y dependerá de la inversión privada, y que no existen por ahora proyectos de gran envergadura que requieran altos niveles de mano de obra. A eso, se suman los efectos de los incendios forestales que devastaron localidades como Penco, Lirquén y Tomé, destruyeron cadenas productivas y desplazaron familias, agravando una vulnerabilidad que venía de antes. El proyecto de Ley de Reconstrucción impulsado por el gobierno se presentará esta semana.
La disposición de 400 mil millones de pesos adicionales para el Fondo de Emergencia, que elevaría la caja del fondo a 1,2 billones de pesos, es vista por el sector privado como una señal concreta para reparar infraestructura y revitalizar territorios rezagados. Pero las leyes no crean empleos por sí solas. Esto es una señal de alarma que requiere que gobierno, empresarios y trabajadores desarrollen una estrategia colectiva frente a un problema tan grave. La Región del Biobío tiene capacidades y una historia de producción manufacturera. En torno a Huachipato y a Enap se creó un gran polo de desarrollo industrial y la zona fue el gran motor productivo. Revertir esta situación de desempleo estructural exige más que diagnósticos, decisiones de inversión para crear nuevas fuentes que den ocupación estables y de calidad.
Expertos advierten que la recuperación del mercado laboral regional seguirá siendo frágil y dependerá de la inversión privada, pero no existen por ahora proyectos de gran envergadura.. Editorial Expertos advierten que la recuperación del mercado laboral regional seguirá siendo frágil y dependerá de la inversión privada, pero no existen por ahora proyectos de gran envergadura.