Autor: Constanza Peña Moya La Estrella de Valparaíso
Ganarse la vida: los rostros tras las cifras de informalidad laboral
Más de 260 mil trabajadores de la región, tanto dependientes como autónomos, no cuentan con acceso a seguridad social. La desprotección en materia de estabilidad, salud y pensiones se ha vuelto una preocupación que no distingue rubros. LARGA DATA A nivel regional, la tasa de ocupación informal entre los meses de enero y marzo se situó en un 28,4%, marcando un decenso de 0,8 puntos porcentuales en 12 meses.
Según las estimaciones del INE, hoy existen 261.429 trabajadores informales en la zona. "Hace más de cinco años, la región de Valparaíso mantiene niveles de informalidad persistentemente altos, cercanos al 30%. ", dice Marcela Pastenes, gerente de la Cámara Regional del Comercio (CRPC). "Refleja las dificultades del mercado laboral para generar empleo formal, estable y con protección social", lamenta. DESVENTAJA PARA TODOS "La informalidad laboral, además de llevar a la desprotección social de los trabajadores, tiene otros efectos negativos", dice Jose Acuña, investigador del OCEC. El fenómeno "obstaculiza las posibilidades de crecimiento, tanto para las personas o los microemprendedores, que pueden quedar excluidos de oportunidades de crecimiento para sus empresas, como para los sistemas de compras públicas", indica.
También afecta a las mismas regiones, según el especialista. "Dejan de percibir una potencial recaudación producto de la no formalización de las unidades económicas, y puede existir la necesidad de subir impuestos como medida paliativa", advierte. 30% de las trabajadoras son informales en la región. La cifra contrasta con un 27% de los hombres. EL TRABAJO EN EL RUBRO ARTÍSTICO SE CARACTERIZA POR SU INTERMITENCIA Y LA ESCASEZ DE VÍNCULOS LABORALES FORMALES. AGRICULTORES, AGROPECUARIOS Y PESQUEROS SON LOS TRABAJADORES CON MAYOR TASA DE INFORMALIDAD EN LA REGIÓN. LOS SERVICIOS DE BELLEZA A DOMICILIO TIENEN ALTA DEMANDA.
Ganarse la vida: los rostros tras las cifras de informalidad laboral as cifras son duras y no registran grandes variaciones: más de L un cuarto de las personas que trabajan en la Región de Valparaíso lo hacen de manera informal. La tasa hoy se sitúa en un 28,4%, superando en dos puntos el promedio de Chile.
Por varios años, Valparaíso se ha situado entre las zonas con el porcentaje más alto de informalidad laboral. ¿A quiénes incluye este término? Para el Instituto Nacional de Estadísticas (INE), son considerados "ocupados informales" aquellos trabajadores que se desempeñan por cuenta propia, integran negocios del sector informal, o son empleados dependientes que no cotizan.
Cuentan con un limitado acceso a derechos laborales, y no se les garantiza atención en salud ni ingresos frente a contingencias tales como accidentes, enfermedades, invalidez, vejez o cesantía. "Hay un factor que no es coyuntural, sino más bien estructural, que se vincula con el límite de la creación de empleos en Chile, que es insuficiente", afirma la académica de Trabajo Social de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso (PUCV), la doctora en Política Social, Daniela Giambruno. "Hoy, un grupo importante de la población, en el fondo, no puede acceder al empleo. Esto los deja en un estatus de desocupación, o bien de informalidad como medio de subsistencia", explica. PUERTA A PUERTA Históricamente, y tal como en la actualidad, el empleo informal se ha concentrado en dos categorías: trabajadores por cuenta propia y personal de servicio doméstico. Un poco de ambas es Mariela Gallardo (55), quien inició haciendo aseo profesional a domicilio, pero pronto incorporó la cocina y el cuidado de niños. Durante la semana, se mueve entre Valparaíso, Viña del Mar, Quilpué, Villa Alemana y Limache. Trabaja tanto con clientes de larga data como esporádicos, por lo que normalmente cobra por día trabajado. “Me gusta trabajar así, me da cierta libertad, me entretiene, pero entiendo también que no es lo ideal para todos", dice.
Pensar en el futuro le genera incertidumbre. "Yo tengo la suerte de que mi marido también trabaja, y dos tenemos familia que va a estar en caso de que pase algo, pero jubilarnos sí nos preocupa, de todas maneras. Han surgido por ahí algunos planes, hay un emprendimiento que ha ido armando mi hija, pero nadie quiere llegar a viejo y pedir ayuda a los hijos. Al final, es perder toda la independencia", lamenta. Las inquietudes de Francisca González (36) no son las mismas, pero sí es similar la inseguridad que enfrenta. Se define como "lashista" -especialista en extensiones de pestañaspero también perfila cejas, maquilla, peina y aplica uñas acrílicas.
Aunque su intención era atender en un estudio que montó en su departamento, la preferencia por la atención a domicilio la ha forzado a priorizar una modalidad "puerta a puerta". "Es complicado, porque lo que gano varía bastante, y también sube el precio del material que utilizo y de la misma bencina", expresa.
Francisca agradece la posibilidad de dedicarse a lo que le gusta, pero dice cuestionarse lo sostenible del negocio en el tiempo. "Por ser independiente, si yo me enfermo, accidento o quiero tener otro hijo, por ejemplo, voy a tener que parar y voy a quedar sin ganancias. Es verdad que emprender es un poco precario.
A mí me dicen que vaya guardando un colchón de emergencia por si pasa algo, pero no es tan fácil tener ahorros". EN MOVIMIENTO A la informalidad se han sumado cada vez más empleos que se vinculan a las plataformas digitales: repartidores de comida a domicilio y conductores de aplicaciones. Aún a la espera de que se oficialice su reglamento definitivo, continúan operando bajo un régimen poco claro. Los desafíos del rubro los han llevado a agruparse, buscando orientación ante apuros laborales y dilemas de inseguridad.
Tomás Romero (34) es presidente de Drivers V Región hace casi ocho años, y apunta a que "debe existir regulación, pero con criterio social". Dice que se requiere "seguridad para los pasajeros, reglas claras para las plataformas y condiciones justas para los conductores.
Pero esa regulación no puede desconocer que este rubro se transformó en una fuente laboral importante para muchas personas que no encontraron oportunidad en el empleo formal". En otro escenario, lejos del tráfico vehicular y las aplicaciones, trabajar sin certezas ha sido parte de la rutina desde hace décadas para quienes se dedican a la pesca artesanal. A nivel regional, la mayor tasa de informalidad es la de los agricultores, trabajadores agropecuarios y pesqueros: supera el 55%. "Nuestro trabajo es bastante y trabajamos en una precariedad tremenda de condiciones laborales. No cotizamos, por lo tanto no tenemos derecho a salud", comenta Hugo Poblete (47), presidente de la Federación de Pescadores Bahía Narau. "Es complejo, porque nuestro gremio es súper esporádico con el trabajo. Depende de la especie que estemos capturando. Por ejemplo, la jibia se trabaja de marzo a julio: ahí hay cierta periodicidad. Pero cuando se ausenta de las costas, quedamos cesantes prácticamente, porque por Ley de Pesca tenemos muy poco acceso a otros recursos. Se hace difícil", reflexiona el dirigente. POR AMOR AL ARTE Giovanna Carrasco (42) es actriz de profesión, pero se dedica mayormente al teatro de bares y los shows escénicos nocturnos.
Se presenta con frecuencia en el popular Bar Kábala de Valparaíso, pero a la vez la invitan a sitios como la Sala Rivoli, el Restaurant Doris, o el Espacio Terra Viva, en Olmué. "Es a lo amigo, con esa palabra lo defino. Los tratos -porque no tenemos contratosson de palabra. No hay boleta, trabajamos de manera informal, pero entendiendo que la informalidad es una condición propia del rubro artístico", reconoce. "En mi caso particular, cotizaciones no tengo.
O sea, mañana, pasado, llega la hora de jubilar, y si sigo con esta vida de trabajar en el arte, ganando para el día a día, yo no voy a tener jubilación. (. .. ) Al final, he ahí la frase: voy a hacerlo aunque sea por el amor al arte.
La precariedad en el arte tiene muchos flancos y no todos pasan por lo económico, también hay muchos que pasan por una cosa cultural", señala Giovanna, concluyendo que esta precariedad del rubro fue lo que la llevó a dejar el teatro sobre tablas. Aunque parezca un mundo distante, tanto la inestabilidad de ingresos como la fragilidad de sus vínculos laborales son un panorama que se extiende a quienes trabajan en el área de la salud.
Fabricio González (39), kinesiólogo y representante regional de la Confederación Nacional de Funcionarios y Funcionarias de la Salud Municipalizada (Confusam) también acusa que a veces se apela a la vocación para justificar malas prácticas laborales en el rubro. "Una gran cantidad de personas que trabajan en atención primaria, un 30%, se financia en base a los programas de reforzamiento de la atención primaria, adosados al trabajo a honorarios, que a su vez es catalogado por todas las instancias internacionales como un trabajo de tipo precario". Frente circunstancias, muchos han optado por trabajar como autónomos. "Como existe una competencia brutal entre profesionales de la salud que no han encontrado trabajo, muchas veces terminan casi regalándose las prestaciones, a valores muy inferiores a los que se verían dignamente", asegura. DISTINTO IMPACTO La informalidad tiene diversas caras, y también distintas consecuencias. Tampoco afecta a todos los grupos sociales por igual, según confirma el Boletín Estadístico de Informalidad del INE. En la Región de Valparaíso, aunque la tasa de informaliad entre hombres se sitúa en un 27%, la de mujeres sigue superando el 30% y creció el último trimestre móvil. En cuanto a la edad, los mayores de 65 años y los jóvenes de entre 15 y 24 son los más afectados: la informalidad prevalece, como a nivel país, en los tramos etarios extremos.
La académica Daniela Giambruno asegura que se trata de una consecuencia esperada. "En las mujeres, las barreras para acceder a trabajo formal se vinculan con el trabajo no remunerado y de cuidados que, por la distribución sexual del trabajo, suele recaer en las mujeres.
Se hacen aún más intensas en hogares monoparentales con jefaturas femeninas, donde solo existe una adulta que puede asumir estas actividades, muchas veces bajo un costo de oportunidad que es no poder acceder a trabajo formal o mayores ingresos", explica. La Cámara Regional del Comercio de Valparaíso (CRCP) ha manifestado preocupación al respecto.
Marcela Pastenes, gerente general de la asociación, observa que en la región, "muchas mujeres continúan insertándose en empleos más vulnerables y con menor protección". A su juicio, "es fundamental avanzar con urgencia en una agenda pro-empleo y mecanismos para formalizar a miles de personas que hoy trabajan, pero lo hacen desde la informalidad. " Cree que, en cuanto a empleo "lo más preocupante sigue siendo la situación de las mujeres". Sobre las brechas por edad, Giambruno expone que, comúnmente, "a los nuevos trabajadores se les obstaculiza la posibilidad de ingreso al mercado laboral de forma expedita, lo cual tiene repercusiones claras en las economías de los hogares". "En el caso de los adultos mayores, lo que no se reconoce es el aporte y la experiencia acumulada en el rubro o tipo de trabajo, porque eso requeriría, muchas veces, un mejor pago por capital humano", asevera. Según agrega, esto "constituye una discriminación que resulta crítica, pensando en el nivel de envejecimiento de la población". Recuerda que Valparaíso es la región con la mayor tasa de envejecimiento. CASO ESPECÍFICO Frente al promedio de Chile y a los indicadores de la Región Metropolitana, Valparaíso ha demostrado diferencias que persisten en el tiempo. La región se posiciona, por ejemplo, entre las con mayor tasa de desempleo, superando los dos dígitos en el caso del Gran Valparaíso y de la Provincia de Marga Marga.
La tasa de presión laboral, que mide el porcentaje de personas -tanto ocupadas como desocupadasque buscan empleo, también es una de las más elevadas, llegando al 18,7%. Para el investigador del Observatorio del Contexto Económico (OCEC) de la U.
Diego Portales, Jose Acuña, "entre los factores propios que pueden explicar la informalidad en Valparaíso se encuentra la composición etaria de los ocupados en la región". A la vez, "destaca una mayor tasa de ocupación informal en las ramas de la Construcción y la Industria Manufacturera". Valparaíso se considera como la tercera economía regional según el Banco Central de Chile.
El especialista detecta otra particularidad: "Las personas desempleadas de Valparaíso tienen mayor tiempo promedio de búsqueda de empleo". Según las cifras del INE, la región tiene un promedio de ocho meses: un mes más que la media nacional. "Además, mientras que el 19,7% de los desocupados llevan buscando empleo por 12 meses o más, esta cifra asciende a un 25,3% en el caso de Valparaíso.
Claramente, esto denota mayores dificultades de empleabilidad en la región respecto al resto del país" concluye Acuña. « LARGA DATA A nivel regional, la tasa de ocupación informal entre los meses de enero y marzo se situó en un 28,4%, marcando un decenso de 0,8 puntos porcentuales en 12 meses.
Según las estimaciones del INE, hoy existen 261.429 trabajadores informales en la zona. "Hace más de cinco años, la región de Valparaíso mantiene niveles de informalidad persistentemente altos, cercanos al 30%. ", dice Marcela Pastenes, gerente de la Cámara Regional del Comercio (CRPC). "Refleja las dificultades del mercado laboral para generar empleo formal, estable y con protección social", lamenta. DESVENTAJA PARA TODOS "La informalidad laboral, además de llevar a la desprotección social de los trabajadores, tiene otros efectos negativos", dice Jose Acuña, investigador del OCEC. El fenómeno "obstaculiza las posibilidades de crecimiento, tanto para las personas o los microemprendedores, que pueden quedar excluidos de oportunidades de crecimiento para sus empresas, como para los sistemas de compras públicas", indica.
También afecta a las mismas regiones, según el especialista. "Dejan de percibir una potencial recaudación producto de la no formalización de las unidades económicas, y puede existir la necesidad de subir impuestos como medida paliativa", advierte. 30% de las trabajadoras son informales en la región. La cifra contrasta con un 27% de los hombres. Autor: Constanza Peña Moya La Estrella de Valparaíso. Ganarse la vida: los rostros tras las cifras de informalidad laboral Autor: Constanza Peña Moya La Estrella de Valparaíso.