Autor: EVA LUNA GATICA
Menos candidatos y un multilateralismo debilitado: cómo cambió la carrera por Naciones Unidas en diez años
Menos candidatos y un multilateralismo debilitado: cómo cambió la carrera por Naciones Unidas en diez años La carrera por la Secretaría General de la ONU entró en tierra firme ayer con la presentación de las candidaturas de la expresidenta chilena Michelle Bachelet y del actual director del Organismo Internacional de Energía Atómica, el argentino Rafael Grossi.
Ambos, junto con la exvicepresidenta de Costa Rica Rebeca Grynspan y el expresidente de Senegal Macky Sall quienes presentan sus postulaciones hoy, buscan suceder al portugués António Guterres en un proceso que muestra marcadas diferencias con el de 2016: Hace una década, eran 13 los aspirantes que buscaban suceder a Ban Ki-moon en un contexto de multilateralismo más robusto, previo al ascenso al poder en EE.UU. de Donald Trump, y ya con voces que pedían que, por primera vez, una mujer encabezara el organismo. Entonces se presentaron siete mujeres y seis hombres, la mayoría de Europa del Este, ya que se esperaba que esa región se quedaría con el cargo. No obstante fue Guterres, ex Primer Ministro portugués y exjefe de la agencia de refugiados de la ONU, quien sucedió en representación de Europa al surcoreano Ban Ki-moon, que representaba a Asia.
Ban, asimismo, siguió al ghanés Kofi Annan, que representaba a África, en una lógica de rotación regional que, de manera informal, busca garantizar representatividad en el organismo y que ahora debería recaer en América Latina, aunque no siempre se cumple.
Las candidatas de hace una década Entre los candidatos que destacaban de 2016 estaba Kristalina Gueorguieva, hoy directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), quien se sumó a la contienda en representación de Bulgaria; la argentina Susana Malcorra, excanciller y exjefa de gabinete del secretario general Ban Ki-moon; e Irina Bokova, también de nacionalidad búlgara y quien fue la primera mujer en dirigir la Unesco entre 2009 y 2017. La selección, de ese entonces, fue mucho más abierta que las anteriores, ya que, por primera vez, se realizaron audiencias públicas y los candidatos participaron en debates televisados. Mientras que a medida que avanzaban las rondas de votación, la lista de aspirantes se fue reduciendo progresivamente. Cambio en el escenario internacional El entusiasmo por participar, en tanto, se dio en un contexto histórico distinto.
Hace una década, la organización operaba en un escenario internacional con mayor capacidad de articulación entre las potencias, logrando concretar acuerdos globales clave como el Acuerdo de París sobre el clima para frenar el calentamiento global, y la agenda de desarrollo sostenible.
Según The New York Times, los principales desafíos para el secretario general en 2016 incluían el rol de la ONU en la resolución de conflictos en países como Siria, Libia y Yemen, así como la coordinación de ayuda para millones de refugiados.
Y si bien, en ese entonces, algunos pensaban que Rusia bloquearía a Guterres, dado que Moscú había manifestado su deseo de que un europeo del este ocupara el cargo, esto no ocurrió, obteniendo el apoyo del Consejo de Seguridad. El panorama actual es diferente.
El organismo ha perdido influencia sobre todo a causa de las divisiones entre las principales potencias que han limitado la capacidad de la ONU para cumplir su función central de garantizar la paz y la seguridad internacionales, señaló The Associated Press. “El multilateralismo ha sufrido un retroceso” “Es evidente que la situación en 2026 es muy diferente a la de 2016.
Existe una mayor división global y se está produciendo una fragmentación entre antiguos aliados cercanos como Estados Unidos y Europa. (... ) En ESSERPECNARF este contexto, el multilateralismo ha sufrido un retroceso en los últimos 10 años: las instituciones están más débiles, las formas de legitimidad han cambiado y la capacidad del sistema multilateral para responder eficazmente a cualquier tipo de desastre, ya sea humanitario o político, se ha reducido drásticamente con respecto a 2016”, dice a “El Mercurio” Alanna OMalley, profesora de la Universidad Erasmus de Róterdam y experta en Naciones Unidas. “Hoy, el relativo optimismo de 2016 parece muy lejano”, añade Richard Gowan, director del Programa Naciones Unidas del International Crisis Group entre 2019 y 2025.
“Desde finales de ese año, una serie de crisis, como el ascenso de Donald Trump, la pandemia y la guerra de R u s i a c o n t r a Ucrania, se han combinado para debilitar la cooperación internacional. (... ) Es evid e n t e q u e e l mundo no va a cumplir ni los objetivos de París ni los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). Una sensación de crisis existencial impregna la ONU”, añade. Este declive, asimismo, explicaría en parte la disminución en el número de postulantes.
“La menor cantidad de candidatos podría reflejar la percepción generalizada de que las Naciones Unidas no están cumpliendo con sus objetivos y que el clima actual no es propicio para su revitalización”, comenta Richard Caplan, profesor de Relaciones Internacionales de la Universidad de Oxford. “En 2016, incluso los candidatos con pocas posibilidades de victoria podían aprovechar el proceso de selección para mejorar su imagen a nivel mundial. Pero ahora todos reconocen que se trata de un proceso delicado. Si un candidato dice algo que ofenda a Beijing, Moscú y, sobre todo, a Washington, podría perjudicar a su país”, añade Gowan.
Presión para que sea mujer En 2016, asimismo, hubo una fuerte presión por elegir a la primera mujer al frente de la ONU, pero la fragmentación del voto entre varias candidatas y la búsqueda de consenso entre las potencias terminaron por favorecer a Guterres.
Hoy, aunque solo hay dos mujeres en carrera, esa demanda ha resurgido en una o r g a n i z a c i ó n q u e, e n s u s 8 0 años de historia, nunca ha sido liderada por una mujer.
Países como Reino Unido y Francia han expresado su preferencia por una candidata, pero la decisión final estará en manos del Consejo de Seguridad en particular de sus cinco miembros permanentes con derecho a veto (EE.UU., China, Rusia, Reino Unido y Francia), que en la práctica definen el destino de los postulantes. “Es cierto que en 2016 hubo presión para elegir a una mujer s e c r e t a r i a g e n e r a l. D o n a l d Trump no siente esa presión, pero es imposible predecir a quién favorecerá finalmente Estados Unidos. Sin duda, será alguien que simpatice, o al menos no sea hostil, a las prioridades estratégicas estadounidenses en la ONU”, consigna Caplan. PROCESO Se prevé que a finales de julio el Consejo de Seguridad debata sobre los candidatos. En 2016, el acuerdo se alcanzó en octubre. Autor: EVA LUNA GATICA. La contienda para suceder a Guterres arranca en un escenario internacional más dividido que hace una década. A diferencia del proceso actual, en 2016 hubo 13 postulantes a la Secretaría General PROCESO Se prevé que a finales de julio el Consejo de Seguridad debata sobre los candidatos. En 2016, el acuerdo se alcanzó en octubre. LOS CANDIDATOS comenzaron ayer a presentar sus candidaturas en un diálogo informal en la sede de la ONU.