Autor: Alfredo Jocelyn-Holt Historiador
Columnas de Opinión: Segunda vuelta de rectoría en la Universidad de Chile
Columnas de Opinión: Segunda vuelta de rectoría en la Universidad de Chile os resultados de primera vuelta confirman el triunfo del continuismo burocrático concertacionista (Mizala), seguido por quien encarna el giro más estatista-bacheletista de lo mismo, versión Pérez-Vivaldi-Devés-Boric (Martínez). Ambos planificadores ingenieriles que posan de políticamente L neutros. Los otros dos candidatos dieron la hora: Lavandero, ya antes vencido como posible rector, y Ruiz-Tagle, advenedizo a la política, aunque democristiano bacheletista, dedicado a restarle votos. Ganó el estatismo que viene sumiendo a la UCh en una prolongada decadencia, en picada desde hace más de 17 años. La campaña vía correos institucionales diarios ha sido cargante, como si los profesores no supieran qué falta por hacer.
No precisamente adelantos en gestión ni nuevas facultades o postgrados (algunos existentes apenas se manejan bien), ni tampoco "planes estratégicos" de ingenieros comerciales e ingenieros a secas. ¿ Cuándo se han visto universidades de prestigio mundial dirigidas por ingenieros y de tránsito? En la UCh llevamos un par y no somos Caltech, MIT ni el Tecnológico de Monterrey.
Y no es que me espanten los ingenieros (hice clases en Beauchef durante 16 años). Son nefastos los sesgos políticos, los futurológicos e ignorancia histórica (p. ej., lo que fue la "reforma universitaria" o lo que ocurrió bajo Boeninger y V.
Pérez). La situación no puede ser más grave: crecimiento de la fauna burocrática (vicerrectorías de asuntos estudiantiles, género e investigación indexada, funcionarios de admisión, "desarrollo" y alumnae. .. ), a un ritmo mayor que la contratación de profesores por alumno (ergo, alzas de matrícula y dependencia de fondos estatales); poderes paralelos al claustro que hacen de interlocutores condescendientes de órganos estatales y acreditadores (peor con la gratuidad, dedicación de Martínez durante su paso por el Mineduc). Masificación, métricas para todo. Obsesión con la salud mental de alumnos a veces no aptos para estudiar, bajones en estándares de admisión (cuotas), triestamentalidad, centros de investigación duchos en concientización ideológica. Tomas y paros. Diferencias entre unidades prósperas y otras paupérrimas. Deplorable política de ascenso a la titularidad. Se prefieren profesores por horas, hasta ad honorem, para impartir más clases. Complicidad con Casa Central y Torre 15, quienes mandan, ya no los decanos; estos últimos, serviles con Rectoría, el activismo estudiantil y agrupaciones de funcionarios. Profesores de larga data, marginados, cohibidos. Cada vez menos alumnos con altos puntajes, profesionalización, falta de formación general y superación por privadas en todo orden de variables. Temas no abordados por los candidatos, discutidos en La Escuela Tomada (2015) en siete capítulos que se silencian, y eso que son lo fundamental del libro. Autor: Alfredo Jocelyn-Holt Historiador.