Autor: Luis Cordero V.
Columnas de Opinión: De nuevo la Colonia
Columnas de Opinión: De nuevo la Colonia Q uizá muchos han olvidado que en Chile, en la década de los sesenta, un excamillero de la Wehrmacht alemana se instaló en el país y pudo operar un Estado dentro de otro Estado al amparo de una sociedad benefactora. Allí se cometieron graves violaciones a los derechos humanos, se mantuvo un sistema de esclavitud moderna y los abusos sexuales del líder, Paul Schäfer, fueron sistemáticos y ejecutados por años. En esas décadas el Estado de Chile renunció a ejercer su soberanía en ese lugar. Colonia Dignidad pudo operar de ese modo gracias a la complicidad de parte del sistema político chileno.
Enceguecidos por los tiempos, muchos vieron en Schäfer y su organización una obra social sin precedentes y, sobre todo, un "aliado contra el comunismo", un bastión de valores "occidentales y cristianos" frente a la "amenaza marxista". Villa Baviera se convirtió en un lugar de encuentro para quienes defendían la dictadura.
Por eso, cuando en 1991 el presidente Aylwin decidió cancelar la personalidad jurídica de la Colonia -porque sus acciones comprometían los intereses del Estado-, un grupo de senadores de derecha recurrió al Tribunal Constitucional para impugnar la medida.
La oposición de entonces sostuvo que la decisión era "una persecución ideológica" y "una venganza de la izquierda". Aunque el reclamo fue desechado, la Colonia y sus redes siguieron resistiendo las acciones del Estado por diversas vías y por largos años. Sin embargo, la modesta verdad de los hechos terminó por imponerse. Schäfer fue investigado por los delitos cometidos, lo mismo que la cúpula que lo protegió. Se fugó en 1997 y fue descubierto en 2005 en Argentina por un equipo periodístico, desde donde fue trasladado para enfrentar la justicia. Fue condenado en 2006 por abusos sexuales cometidos entre 1993 y 1997, y también por disponer de un arsenal de armas de guerra en Villa Baviera. Por los demás delitos murió en total impunidad. Desde 2017, Chile y Alemania han trabajado en un mecanismo conjunto para reparar a las víctimas, no solo monetariamente, sino también con actos de memoria que impidan que hechos como estos vuelvan a ocurrir. Mientras tanto, la justicia chilena sigue investigando los crímenes de lesa humanidad que ahí se cometieron. Tras esas condenas, la derecha tomó distancia y declaró desconocer las acciones delictuales de Schäfer y sus cómplices. Por eso, la decisión del Gobierno de no proseguir con la expropiación de Colonia Dignidad resulta incomprensible en términos políticos y de memoria.
Podrán discutirse su extensión y los montos; lo que no puede seguir ignorándose es la gravedad de lo ocurrido en Villa Baviera y la tolerancia que tuvo parte del sistema político chileno con quienes perpetraron esos crímenes. "La decisión de no proseguir con la expropiación resulta incomprensible en términos políticos y de memoria". Autor: Luis Cordero V.. "La decisión de no proseguir con la expropiación resulta incomprensible en términos políticos y de memoria".