Columnas de Opinión: Cuando se le pierde el miedo al matón del barrio
Columnas de Opinión: Cuando se le pierde el miedo al matón del barrio El matón del barrio no siempre es el más fuerte. A veces es simplemente el que logró convencer a los demás de que no vale la pena enfrentarlo.
Su poder no descansa solo en la fuerza, sino en el miedo que genera, en el silencio de quienes lo rodean Marcelo Trivelli y, sobre todo, en la mensaje fue claro: la idea de muchos de sumisión no protege, que cada uno puede solo posterga el abuso. arreglárselas solo. Esta lógica se repite a Algo de eso ocurrió todo nivel.
En la políen tica internacional, en recientemente el escenario global, los países, en las cocuando el primer munidades, en los baministro de Canarrios, en las escuelas y dá, Mark Carney, en en las salas de clase.
El el Foro Económico bullying funciona exacMundial de Davos, tamente igual: un agrese atrevió a decir lo sor que ejerce presión que muchos piensan, psicológica o violencia pero pocos expresan. porque percibe miedo, Llamó a los países aislamiento y desunión. de poder intermedio Pero muchas veces ese a no dejarse intimiaislamiento no es solo dar por el matón del impuesto, sino elegido, barrio global y lanzó alimentado por la iluuna advertencia tan sión de que es posible simple como brutal: salvarse solo, congrasi no estás en la mesa, ciarse con el poderoso estás en el menú. Su o pasar desapercibido y también preocupación observar cómo frente a situaciones evidentes de abuso aparecen actitudes de sumisión disfrazadas de pragmatismo. Personas, comunidades e incluso países que creen que mostrando obediencia, silencio o lealtad al matón lograrán protección. La historia demuestra lo contrario: el abusador nunca se sacia; solo se autoimpone nuevos objetivos. El individualismo extremo, tan celebrado en el discurso contemporáneo, termina siendo el mejor aliado del abuso. Carney reforzó su mientras otros reciargumento citando a matón pierde poben el golpe. Václav Havel, quien der.
En los barrios, explicó cómo los la seguridad no mesistemas abusivos jora solo con más se sostienen porque todos aceptan su narrativa y "ponen el vergüenza cartel en la vitrina". Da Cada cartel es una renuncia individual: no me meto, no es mi problema, mejor no provocar. Pero basta que uno se atreva a retirar ese cartel para que otros lo sigan. El abuso no se derrumba de golpe; se resquebraja cuando se rompe la ficción de que la salvación es individual.
En una sala de clases ocurre lo mismo: cuando los estudiantes dejan de mirar para el lado, cuando el grupo decide no reírle las gracias al agresor y se apoya mutuamente, el estaban aislados se tiempo. reconocen como comunidad. El mensaje es incómodo, pero necesacontrol o vigilancia, sino cuando los vecinos recuperan la confianza y actúan como comunidad. El miedo fragmenta; la acción colectiva protege. Diversos educadores lo han señalado con claridad. Paulo Freire advertía que las relaciones de dominación se perpetúan cuando los oprimidos internalizan el relato del opresor y compiten entre sí por migajas de protección. Romper ese círculo implica conciencia, comunidad y coraje. Nadie enfrenta al matón solo; el cambio ocurre cuando los que rio: el primer paso para neutralizar a un matón es perderle el miedo y compartir ese gesto con otros que viven la misma situación. Mientras creamos que la salida es individual, el abuso se reproduce. Solo cuando entendemos que la dignidad se defiende juntos es posible superar los abusos, ya sea a nivel global, nacional, comunitario, escolar o en una simple sala de clases. El matón no se neutraliza cuando alguien se somete, se neutraliza cuando muchos dejan de tener miedo al mismo.