Socialismo marca distancia del oficialismo y abre nuevo escenario político en Atacama
Socialismo marca distancia del oficialismo y abre nuevo escenario político en Atacama L a decisión del Partido Socialista de Chile de restarse del pacto político que venía con gurándose junto al Frente Amplio y el Partido Comunista de Chile introduce un punto de in exión en el mapa del o cialismo y proyecta efectos que, en regiones como la Región de Atacama, podrían tener lecturas propias y consecuencias relevantes. A nivel nacional, la determinación ha sido interpretada como una señal de repliegue estratégico y de búsqueda de mayor autonomía política del socialismo.
En el plano regional, sin embargo, la decisión abre interrogantes sobre el reordenamiento de fuerzas del progresismo, especialmente en un territorio donde las alianzas electorales suelen ser decisivas debido al bajo número de cupos y a la alta competitividad entre listas. En Atacama, el Partido Socialista cuenta actualmente con dos parlamentarios: la diputada y electa senadora, Daniela Cicardini y el diputado Juan Santana. No obstante, más allá de esta representación legislativa, el PS no mantiene hoy una presencia signi cativa en cargos regionales de alta relevancia política o administrativa.
Esta situación resulta particularmente llamativa en el caso de Cicardini, quien obtuvo uno de los resultados electorales más contundentes de la región, evidenciando un respaldo ciudadano que no se ha traducido necesariamente en una mayor gravitación del socialismo en la conducción del poder territorial. El eventual quiebre del pacto o cialista también podría tener impactos directos en la con guración de futuras alianzas electorales en la región.
En escenarios parlamentarios y municipales, la ausencia de un acuerdo amplio entre las fuerzas de izquierda y centroizquierda podría derivar tanto en una fragmentación del voto progresista como en la apertura de oportunidades para otros sectores políticos. En ese contexto, las dirigencias regionales quedarían enfrentadas al desafío de de nir estrategias propias, atendiendo a las particularidades del territorio más que a lineamientos nacionales homogéneos. Desde una perspectiva programática, este distanciamiento podría tensionar la coordinación política en materias clave para Atacama, como el empleo, la actividad minera, la descentralización y las políticas sociales.
La falta de un marco de alianza formal entre el PS, el Frente Amplio y el Partido Comunista podría complejizar la construcción de posiciones comunes, tanto en el Congreso como en instancias de articulación regional, especialmente si se profundizan diferencias de enfoque respecto del rol del Estado y el modelo de desarrollo. En clave electoral, la salida del Partido Socialista del pacto también puede leerse como un intento deliberado por tomar distancia de los costos políticos asociados a la actual gestión de gobierno. En ese sentido, el movimiento buscaría posicionar al PS como una izquierda distinta al actual o cialismo, capaz de marcar diferencias frente a errores percibidos en la conducción política, económica y comunicacional del Ejecutivo. Esta estrategia apuntaría a disputar un electorado progresista crítico o desencantado, sin renunciar a la identidad histórica del socialismo, pero sí desmarcándose de los énfasis que hoy dominan el bloque gobernante. Por ahora, la decisión instala un escenario de rede nición e incertidumbre, tanto a nivel nacional como regional.
En Atacama, el impacto concreto de este reordenamiento dependerá de cómo evolucionen las conversaciones entre las fuerzas políticas locales y de la capacidad del socialismo regional para traducir esta señal estratégica en un proyecto con anclaje territorial, capaz de responder a las demandas ciudadanas y de disputar con e cacia el escenario electoral que se aproxima. P S. - -