Columnas de Opinión: ¿Sociedad de ingenieros o abogados?
Columnas de Opinión: ¿ Sociedad de ingenieros o abogados? DAN WANG ES CHINO, PERO A LOS SIETE AÑOS EMIGRÓ A CANADÁ CON SU FAMILIA. Se educó en Norteamérica, para luego trabajar en China. De ahí saltó, como investigador universitario, a Yale y luego a Stanford. Estando en Yale escribió un libro que se convirtió en un éxito de ventas: “Breakneck” (2025), en el que analiza los dos imperios. Wang parte descolocando: los chinos y los estadounidenses son parecidos. Pragmáticos. Obsesivos por la tecnología y la transformación. Con ADN de nación poderosa y global. En Silicon Valley y Shenzhen, en Wall Street y Beijing, se construye lo que el mundo piensa y compra, albergando a las grandes empresas tecnológicas. Han sido, en los últimos decenios, naciones complementarias, estableciendo un régimen económico planetario, en beneficio de los consumidores estadounidenses (más bien del mundo) y de los trabajadores chinos. EE.UU. se concentra en la demanda y gasta, mientras que China en la oferta y ahorra. Sin embargo, Wang percibe una diferencia esencial en relación con la velocidad para concretar proyectos de construcción de gran envergadura. Por ejemplo, el año 2008, EE.UU. y China iniciaron el proceso de construcción de un tren rápido de similar extensión: San Francisco/Los Ángeles y Beijing/Shanghái. El proyecto chino se logró en tres años, a un costo de US$ 36 billones. El proyecto de EE.UU. se prevé que terminará pasado el 2030, a un costo de US$ 128 billones. ¿Por qué esa diferencia abismal? Wang argumenta que China moderna está dirigida por ingenieros. Deng Xiaoping, quien inyectó economía de mercado a China, colocó en el gobierno a ingenieros a cargo de posiciones clave a partir de los 80. Ya en el 2002, todos los miembros del Politburó tenían formación de ingenieros. De hecho, Xi Jinping estudió ingeniería química. EE.UU., en cambio, se caracteriza por un gobierno y una sociedad de abogados. Cinco de los últimos diez presidentes han sido abogados, así como la mayoría del Congreso.
Hasta antes de los 60, el país del norte mostraba un empuje sorprendente en obras públicas, ímpetu que se fue apagando por los intrincados litigios y nuevas regulaciones en línea con la irrupción de la importancia social de los abogados, bajo la defensa de intereses o afectaciones individuales.
Tanto demócratas como republicanos han contribuido por razones opuestas a obstruir al gobierno de turno, al punto que se dice que EE.UU. es una “democracia de juicios”, con una proporción de 400 abogados por cada 100.000 habitantes, tres veces superior a la realidad europea.
Según Wang, el ímpetu ingenieril chino se construye bajo un régimen autocrático, sin libertad de prensa, y con el riesgo de obsesionarse con un objetivo preciso y numéANÁLISIS Felipe Irarrázabal rico (consustancial a la mentalidad de ingenieros), a costa de arrasar o alterar trayectorias vitales de un porcentaje de la población. Se citan dos ejemplos: la política de un hijo y de cero covid. En 1980, China decidió bajar su tasa de natalidad.
Un ingeniero experto en misiles fue el encargado de liderar el proyecto de un hijo por familia, en donde se utilizaron todas las medidas posibles para conseguir dicho objetivo, incluyendo 321 millones de abortos, 108 millones y 26 millones de esterilizaciones a mujeres y hombres, respectivamente. El 2015 se cambió la política a dos hijos y actualmente se enfrentan al problema inverso: cómo buscar aumentar la tasa de crecimiento. La política de cero covid implicó serias restricciones de movilidad a su población. Se utilizó a full toda la tecnología disponible, obligando a su población a incorporar un software que controlaba sus desplazamientos, a realizarse periódicamente test y a exigir confinamientos ante contactos con infectados. China ha sido exitosa en la construcción de grandes proyectos incluyendo una aceitada maquinaria de manufactura, no así EE.UU. Pero falla, según Wang, en no darles más libertad de acción a sus ciudadanos y no incorporar un mayor compromiso con el pluralismo.
En un mundo ideal, sería deseable que EE.UU. recuperara su voz ingenieril, disminuyendo su impronta leguleya (una ambición que también podría ser extensible a Chile), y que China estableciera mecanismos efectivos de contrapesos a su maquinaria estatal, en armonía con los derechos individuales. Ojalá así sea.
En un mundo ideal, sería deseable que EE.UU. recuperara su voz ingenieril (... ), y que China estableciera mecanismos efectivos de contrapesos a su maquinaria estatal”.. En un mundo ideal, sería deseable que EE.UU. recuperara su voz ingenieril (... ), y que China estableciera mecanismos efectivos de contrapesos a su maquinaria estatal”.