Columnas de Opinión: Mujeres sanas para levantar Chile
Columnas de Opinión: Mujeres sanas para levantar Chile La realidad de las mujeres no se pausa ni espera. Para seguir cerrando brechas y construir mejores oportunidades en Chile, necesitamos poner el foco en condiciones concretas que habiliten su desarrollo. Entre ellas, hay una que sigue siendo determinante y, muchas veces, incluso subestimada: su salud.
En mis más de 25 años de experiencia en el sector de la salud en Brasil, Chile y Perú, he visto de cerca cómo esta puede ser tanto un habilitador como una barrera para el desarrollo de las mujeres. Muchas continúan trabajando aun cuando no se sienten bien, postergan controles y enfrentan diagnósticos tardíos por temor a perder sus empleos o ser juzgadas. En este contexto, una de las patologías con mayor aumento que hemos visto en las listas de espera GES es el cáncer cérvico uterino. En Chile, esta enfermedad cobra la vida de dos mujeres al día, pese a ser prevenible y tratable con un diagnóstico oportuno. La salud de la mujer no es solo un tema sanitario: es un desafío económico. Durante 2025, el 42,9% de la fuerza laboral en Chile estaba compuesta por mujeres. Cuando una parte tan relevante del motor productivo enfrenta barreras para acceder a salud oportuna, el impacto no es solo individual, sino que afecta al desarrollo del país.
Informes del Mckinsey Health Institute y el World Economic Forum muestran que cerrar la brecha de salud femenina podría inyectar un billón de dólares anuales a la economía global hacia 2040, equivalente a un aumento del 1,7% en el PIB per cápita mundial. Por tanto, invertir en la salud de las mujeres no solo es justo: es estratégico. Sin embargo, aún estamos lejos. En Chile, las mujeres viven en promedio un 28% más de tiempo con enfermedades que los hombres. Esto afecta su bienestar, su desarrollo profesional y la productividad de las organizaciones. Cambiar esta realidad es una responsabilidad compartida. Desde el sector público y privado sigamos profundizando en promover diagnósticos oportunos, facilitar la prevención y construir culturas laborales donde cuidar la salud sea un derecho, no una señal de debilidad. Chile puede avanzar con más fuerza si es capaz de poner la salud de las mujeres en el centro de sus prioridades. Cuando una mujer accede a salud oportuna, puede desarrollarse plenamente, aportar durante muchos años y ser parte activa del crecimiento del país. Porque más mujeres sanas significan un Chile más justo, más fuerte y con más futuro.. Sandra Monteiro Gerente General de MSD Chile