Autor: Francisco Javier Stegmeier Schmidlin, obispo de la Diócesis de Villarrica
Columnas de Opinión: Nuestros mayores
Columnas de Opinión: Nuestros mayores esde un tiempo a esta parte, Chile se está ubicando, a nivel mundial, entre los países con menor natalidad y mayor envejecimiento. Se dice que paD ra el año 2050 casi un tercio de la población tendrá más de 60 años. También se dice que para el año 2028 morirán más personas que las que nacerán. Esto traerá negativas consecuencias sociales y económicas, como advierten los expertos. La única manera de revertir esta situación es que aumente el número de nacimientos. Así como un bosque sin retoños terminará extinguiéndose, así, una sociedad sin niño no tiene futuro. Según el orden natural de las cosas, los padres cuidan de sus hijos pequeños. Y los hijos adultos cuidan de sus padres ancianos. Pero, precisamente, la baja natalidad explica las dificultades por las que están pasando hoy nuestros adultos mayores. Mientras más años se tienen, más cuesta realizar tareas básicas, como lavarse, cocinar, salir a caminar o ir de compras. Pero lo más grave es la soledad y, sobre todo, sentirse solo. Por eso, países híper envejecidos, es decir, con personas híper solas, se han visto en la obligación de crear ministerios gubernamentales de la "soledad", como son los casos de Inglaterra y Japón.
Habla muy mal de una sociedad el hecho de que ya no sea la familia y los hijos quienes cuiden de sus padres, sino que tenga que hacerlo un ente tan anónimo e impersonal como lo es el Estado. A pesar de ello, es de justicia reconocer la labor del personal de los Cesfam en su atención a los adultos mayores, especialmente hay que destacar la atención domiciliaria de médicos, enfermeras, kinesiólogos, entre otros. Me consta que llegan hasta los rincones más apartados. Frente a esta dura realidad de muchos de nuestros mayores, todos podemos hacer algo, según las posibilidades de cada uno. Lo que está al alcance de cualquier persona es estar con los ancianos, visitarlos, conversar, escucharlos, invitarlos a pasear, ayudarles en sus necesidades más domésticas, como asear su casa o lavarles la ropa. Junto con esto, asistirles espiritualmente, orar con ellos, ofrecerles la posibilidad de confesarse, comulgar o recibir la Comunión en el caso de quienes profesen la fe católica. También se puede colaborar económicamente con instituciones dedicadas a la atención de adultos mayores, como, por ejemplo, Fundación Las Rosas, que tiene 29 hogares atendiendo a más de 2.300 ancianos a lo largo de Chile. Además se realiza la Campaña Cuaresma de Fraternidad, organizada por la Fundación Cáritas, destinada a las personas más necesitadas. En esta oportunidad, el dinero recolectado irá en apoyo a los mayores adultos en situación de vulnerabilidad a través de proyectos concretos a lo largo de Chile. Esta campaña es un modo fácil y eficaz de llegar con nuestra ayuda a nuestros ancianos.
Habla muy mal de una sociedad el hecho de que ya no sea la familia y los hijos quienes cuiden de sus padres, sino que tenga que hacerlo un ente tan anónimo e impersonal como lo es el Estado. Autor: Francisco Javier Stegmeier Schmidlin, obispo de la Diócesis de Villarrica.
C Columna Habla muy mal de una sociedad el hecho de que ya no sea la familia y los hijos quienes cuiden de sus padres, sino que tenga que hacerlo un ente tan anónimo e impersonal como lo es el Estado.