Autor: ESTEBAN ABARZÚA
Superzapatillas: el duelo de Adidas y Nike que bajó de las dos horas el récord del maratón
Superzapatillas: el duelo de Adidas y Nike que bajó de las dos horas el récord del maratón ubo un tiempo en que el maratón parecía depender del cuerpo. Abebe Bikila llevó esa idea H al extremo en Roma 1960, cuando ganó descalzo el oro olímpico. Desde entonces, los 42,195 kilómetros hicieron el camino inverso: de la piel contra el asfalto a una arquitectura de espuma, carbono, aire y reglamento. El 26 de abril de 2026, en Londres, el reloj de la humanidad se detuvo para ver una carrera. Sabastian Sawe cruzó la meta en 1:59:30 con las Adidas Adizero Adios Pro Evo 3. Yomif Kejelcha llegó en 1:59:41, también con Adidas. Por primera vez, el Sub-2 entraba en un maratón oficial. Tercero fue Jacob Kiplimo, 2:00:28, siete segundos por debajo del récord mundial de Kelvin Kiptum vigente hasta esa mañana. Corrió con un prototipo de Nike señalado como las futuras Alphafly. Nike ya conocía esa música.
La compuso en 2017 con el proyecto Breaking2 y la llevó a Viena en 2019, cuando Eliud Kipchoge corrió 1:59:40 en el INEOS Challenge, con liebres rotatorias, auto guía, hidratación exacta y un prototipo de Alphafly NEXT%. La marca no fue homologada como récord mundial por la extrema artificialidad de sus condiciones, pero abrió una puerta. La guerra venía de antes. Adidas arrastra la saga Adizero desde 2008, cuando Haile Gebrselassie rompió el récord mundial en Berlín. Nike aceleró la era moderna con las Vaporfly y las Alphafly: ZoomX, placa Flyplate y dos unidades Air Zoom bajo el antepié. El investigador Wouter Hoogkamer publicó en Sports Medicine un estudio que encontró una reducción cercana al 4% en el costo energético con prototipos Nike.
Revisiones posteriores sitúan el 1:59.30 WR SUB2 TATA tos SERVICES nunTogether UPLIMO tos AMY beneficio medio en torno al 2% o 3%. La cifra importa menos que el sistema: espuma, rigidez, altura, rocker, peso y atleta. Las superzapatillas hacen "rebotar" a los corredores de élite, aunque la imagen puede confundir. No los lanzan como trampolín. Devuelven una fracción mayor de la energía que el corredor puso contra el suelo y orientan mejor esa devolución hacia adelante. Cuando el pie apoya, la mediasuela se comprime. En una zapatilla tradicional, parte de esa energía se pierde como calor, deformación o trabajo muscular extra. En una suCONSULTANCY INSTAGRAM SNI perzapatilla, la espuma recupera su forma con más eficiencia. La placa de carbono completa el sistema. Funciona como palanca: reduce la flexión de los dedos, endurece la zapatilla y ayuda a pasar más rápido del apoyo al despegue. El rocker facilita que el pie ruede hacia el antepié. La rigidez torsional evita correcciones laterales del tobillo. En Sawe, Kipchoge, Kiplimo o Kejelcha, todo se amplifica: mucha carga, poco contacto con el suelo y transición limpia a ritmos cercanos a 2:50 por kilómetro. Nike apostó por una solución geINSTA nerosa. Las Alphafly 3 declaran 218 gramos y 8 milímetros de drop. Llevan ZoomX, Flyplate, dos cápsulas Air Zoom en el antepié y upper AtomKnit. Ese peso compra estructura: amortiguación, estabilidad, palanca, protección cuando la técnica empieza a desarmarse. El prototipo de Kipchoge quedó rodeado por una suela cercana a los 50 milímetros. World Athletics trazó luego la frontera oficial: máximo 40 milímetros de suela y una sola estructura rígida. Cuando Nike tomó la delantera, Adidas respondió con ligereza extrema. Las Adizero Adios Pro Evo 3 declaran 97 gramos, 39 milímetros en talón, 36 en antepié y 3 milímetros de drop. Pesan menos de la mitad de unas Alphafly 3. Usan Lightstrike Pro Evo, upper inspirado en velas de kitesurf, caucho Continental y una estructura de carbono llamada EnergyRim. Nike pone una espina dorsal bajo el pie; Adidas arma un marco que contiene la espuma, reduce torsiones y permite correr al borde del reglamento. La diferencia de gramos importa. El pie está lejos del centro del cuerpo; cada gramo debe levantarse y volver al suelo miles de veces. Los 97 gramos de Adidas reducen inercia. Los 218 gramos de Nike compran plataforma y margen para cuerpos cansados. En Londres, Adidas ganó la fotografía central: Sawe levantando la zapatilla como prueba del crimen perfecto. Nike quedó fuera del relato principal, aunque Kiplimo también corrió por debajo del récord mundial con un prototipo suyo. Luego apareció la frase de cortesía y amenaza: "El reloj se ha reiniciado. No hay línea de meta". Nike felicitaba así el récord de un atleta de Adidas y recordaba su idioma histórico. La meta ya no es una cinta; es un laboratorio móvil. La guerra comercial parece Fórmula 1: polímeros, placas, cámaras de aire, atletas elegidos y segundos. Para el corredor de fin de semana, la revolución baja al bolsillo. Las Adidas Evo 3 rondan los 500 dólares; las Alphafly 3,305 en Estados Unidos. El beneficio existe: menor fatiga muscular, mejor transición y más protección si hay técnica, fuerza y ritmo. En un amateur pesado, talonador o inestable, parte del retorno puede perderse en balanceo y correcciones. Las Alphafly ofrecen más plataforma; las Adizero exigen más oficio. La gloria sigue entrando por el pecho y sale con más ciencia por la planta del pie. Autor: ESTEBAN ABARZÚA. Sawe y Kejelcha, primero y segundo en Londres, usaron un prototipo de Adidas. Kiplimo, tercero, probó el de Nike. Sólo el primer modelo salió al mercado esta semana.
La trama científica detrás de la épica batalla comercial entre los modelos Adizero y Alphafly Sebastián Sawe llegó a la meta con un tiempo de 1:59:30, algo nunca visto y Adidas sacó pecho con toda la razón. Jacob Kiplimo corrió con Nike en Londres y consiguió un tiempazo: 2:00:28.