MIA SCHEM: El infierno de la nieta de chileno SECUESTRADA POR HAMAS
MIA SCHEM: El infierno de la nieta de chileno SECUESTRADA POR HAMAS A las 06:29 hrs. del sábado 7 de octubre de 2023, Mia Schem terminaba de grabar con su Iphone un video de su mejor amigo, Elia Toledano. Quería mostrar cómo el sol salía en medio del desierto. Estaban en el festival de música Nova, a pocos kilómetros de la frontera con Gaza. En ese mismo instante, empezaron a caer misiles desde el cielo. Nadie entendía qué pasaba y los cientos de asistentes corrieron a protegerse. Los dos amigos se subieron al auto de Mia, quien aceleró lo más rápido que sus nervios le permitían. Fueron de los primeros en salir del lugar. --Todo era caos y confusión... solo queríamos escapar --relata con dificultad la joven que entonces tenía 21 años.
Pese al tiempo que ha pasado desde el ataque terrorista a la fiesta electrónica, cuyo sangriento resultado fue de 378 muertos y 44 secuestrados, la joven confiesa que "cuando hablo de esto, se me cierra la garganta". Luego de manejar unos 20 minutos por una carretera ya atestada de autos en frenética huida, Elia empezó a gritar: "Nos están disparando". La muchacha aceleró aún más, tratando de esquivar a quienes los atacaban. Cuando los neumáticos estallaron, perdió el control del auto y chocaron.
Al no poder abrir las puertas, escaparon por las ventanas. --En ese instante, pasó un camión con terroristas, uno de ellos me miró fijamente y me disparó en el brazo, el que se me desprendió del cuerpo. Estaba en tal estado de shock, que al principio no sentí el dolor, solo veía cómo me desangraba. La gente gritaba y los autos se estrellaban entre las balas. Elia estaba a un metro suyo, pero Mia permanecía paralizada por el miedo y el dolor. A las 07:17, pudieron mandar un último desesperado mensaje por teléfono: "Por favor, vengan a salvarnos". Nadie llegó. De repente, un combatiente de Hamas se acercó y le gritó al muchacho: "Levántate". Le amarró las manos, le vendó los ojos y se fueron. Fue la última vez que ella lo vio. Los atacantes caminaban entre los cuerpos, disparándoles en la cabeza a los que parecían vivos. Mia se mantuvo inmóvil, pretendiendo estar muerta. --Luego, solo hubo un silencio de muerte, un silencio aterrador. Y el olor de la masacre. Miré alrededor buscando a alguien vivo. Era la única. Ahí supe que nadie vendría a ayudarme. Yo solo repetía: "No quiero morir, no quiero morir". En un momento, el auto que estaba a unos pocos metros se incendió. Mia intentó moverse, pero no podía. De repente, vio a alguien caminar entre los escombros y los cadáveres. --Fue una decisión del minuto: era ir con él o morir quemada. Sabía que era mi única opción de vivir, así que grité "¡ ayuda!". Ya que el hombre no vestía como el resto de los integrantes de Hamas, tuvo la esperanza de que fuera un israelí. Sin embargo, él le respondió en árabe: "Ven". Cuando estuvieron frente a frente --relata Mía--, le empezó a tocar los pechos. La joven cerró los ojos y exclamó desesperada: "No, no". El hombre solo paró cuando se dio cuenta de que ella tenía el brazo desmembrado a la altura del codo. En eso, llegó una camioneta con otros seis combatientes, la tomaron del pelo y la subieron. Ahí empezó la parte más cruda de su pesadilla. "¿Por qué me haces esto?" Mia Schem se nota incómoda al volver a contar lo que vivió durante sus 55 días de cautiverio. Su parquedad, sin embargo, se rompe cada vez que se emociona. Entonces mira a su madre, Keren, quien la acompaña en todo momento en su visita a Chile. También escucha atento un funcionario de la embajada de Israel.
Su historia provocó también revuelo en nuestro país ya que Mia es nieta de Zeev Scharf, un chileno hijo de húngaros que llegaron a Chile escapando de la Segunda Guerra Mundial, quien desde los 13 años vive en Israel. Debido a este lazo con nuestro país, la joven aceptó la invitación de la comunidad judía junto a su madre. Durante su viaje relató su historia ante decenas de judíos chilenos y visitó la tumba de su bisabuelo. Sentada en un café del Círculo Israelita de Santiago, la joven prosigue su relato.
Recuerda que ese día del secuestro viajó semiconsciente en la camioneta, repitiendo en su cabeza: "Dios, por favor sálvame". Hasta que uno de sus raptores gritó con cruel sarcasmo: "Bienvenida a Gaza". --Solo entonces entendí lo que sucedía. Me habían secuestrado. La palabra bienvenida todavía me provoca angustia.
Hasta ese momento, ella ni siquiera sabía que el Festival Nova se realizaba muy cerca del territorio controlado por Hamas. --Me llevaron a la casa de una familia, ahí me tiraron a una pieza oscura y pequeña, y me ataron el brazo a un plástico. Estaba segura de que me lo amputarían. A partir de entonces, perdí la noción del tiempo. En ese diminuto espacio, el hombre a cargo de vigilarla la miraba fijamente día y noche. --Sentía que violaba con esos ojos diabólicos. Ese era mi mayor miedo, y que me disparara en la cabeza con la metralleta que siempre tenía. Aunque estaban solos en la habitación, en la misma casa vivían también su mujer y su hijo de 10 años. "Solo por eso no me violó", dice. La joven prácticamente no dormía y apenas podía moverse debido a su brazo roto. --Pasaba días sin comer, solo de vez en cuando me tiraban un pan pita. Un par de veces a la semana me daban agua sucia. Nunca tuve medicina para el dolor. Luego de tres días, le pusieron un velo que solo dejaba al descubierto sus ojos, y la llevaron al hospital para hacerle una rudimentaria operación. --Me trataron como un animal. Fue un infierno, viví un holocausto. Al día siguiente, la obligaron a grabar un video, que sería visto en el mundo entero. Era la primera prueba de vida de un rehén que entregaba Hamas.
Pese a estar muy debilitada, frente a la cámara tuvo que afirmar que su brazo estaba siendo curado y que la mantenían en buenas condiciones. --Cuando me dijeron que este video sería publicado, pensé en mi madre y en que ella sabría que estaba viva. Las lágrimas me atragantaban y no me salía la voz, pero tenía que mantenerme firme y no llorar. La amenazaron con que, si lo hacía, la mandarían a los túneles.
Semanas después, su captor la dejó ver en el canal Al Jazeera la conferencia de prensa que había dado su mamá implorando su liberación. --Fueron solo dos segundos, pero vi la fuerza en sus ojos y eso fue suficiente para que me la transmitiera. Durante todo mi cautiverio me sentí conectada espiritualmente a ella y estaba segura de que para mi mamá era igual. Desde ese momento, Mia Schem se transformó en un símbolo mundial. Debido a que la joven tenía también la nacionalidad francesa, el Presidente Emmanuel Macron exigió su liberación. A tal punto llegó su notoriedad que, luego de ser liberada, al conmemorarse el primer aniversario del 7 de octubre, apareció en la portada de la revista Time junto a su madre y su hermana.
Además, en mayo de este año, fue invitada a la alfombra roja del Festival de Cannes, causando polémica cuando los organizadores le prohibieron llevar una cinta con la frase "Tráiganlos a casa". Mia confiesa que en las primeras dos semanas de encierro estaba tan aterrada que ni siquiera abría los ojos. "No quería mirar ni tener ningún contacto con el terrorista". Todavía sin entender lo que sucedía, le preguntaba: "¿ Por qué me haces esto?, ¿por qué estoy en la casa de tu familia?". Solo después de un mes, la esposa del captor le habló de Hamas y la muchacha quedó petrificada. --Ahí supe que había más personas secuestradas, y que existía una muy baja posibilidad de que el ejército israelí me pudiera rescatar. Sin embargo, nunca perdí la esperanza. En un comienzo pensó que la mujer de la casa tendría algún tipo de solidaridad con ella. Pero sucedió todo lo contrario. --Era especialmente sádica y se ponía muy celosa porque yo estaba todo el tiempo sola con su marido. Incluso, el niño de diez años era diabólico: me mostraba sus dulces mientras yo me desvanecía de hambre. Su juguete preferido era una metralleta de plástico. Desde muy chicos les enseñan a odiar y a matar a los judíos. Incluso hay gente a la que le pagan por tener rehenes en sus hogares-afirma. Cuando el ejército israelí bombardeaba la zona, en la casa solo permanecían ella y su captor. El resto de la familia se ponía a salvo. Luego de 50 días, las cosas se pusieron aún peor: la llevaron a uno de los túneles, donde los rehenes permanecían apiñados en jaulas, afima. --Estábamos a 60 metros bajo tierra. Sin agua, luz, comida, ni aire. Y yo con mi herida abierta. Fue un alivio ver a otros israelíes, pero era muy difícil ser optimista. Pensé que nunca saldría de ahí... --relata y se queda en silencio un momento-perdón, pero no quiero seguir hablando de eso. Después de cinco días sucedió lo inesperado: le informaron que al día siguiente sería liberada. Ese 30 de noviembre de 2023, gracias a una tregua entre Hamas e Israel, se intercambiaron 12 rehenes por presos palestinos. --No lo creí hasta que crucé la frontera. Los terroristas querían aplastar el espíritu de los secuestrados. A mí me liberaron justo a tiempo. La verdad es que estaba al borde del colapso-recuerda y luego agrega --cuando me despedí del resto de los secuestrados, me sentí muy culpable por irme y dejarlos ahí. Ellos me dijeron: `Mia, por favor, por favor, que no nos olviden'. Eso todavía no me lo saco de la cabeza.
En sus primeras declaraciones a la prensa, Mia dijo que la gente en Gaza había sido muy buena y amable con ella. --Antes de entregarme a la Cruz Roja, me apuntaron con una pistola y me ordenaron decir que me habían tratado y alimentado bien. Les obedecí, ¿qué podía hacer? Seguía muy asustada. La televisión israelí mostró el abrazo emocionado que le dio su madre al recibirla. "Mi ángel, mi ángel", exclamaba mientras lloraba. Al abrazo se unieron su padre y sus dos hermanos. --No podía creer que estaba libre. Hace solo un par de horas era un sueño inalcanzable. Luego de su liberación, su hogar fue un centro médico, debido a que tenía que someterse a una intensa rehabilitación física. Al volver a su casa, había gente en la calle con banderas de Israel dándole la bienvenida. --Es emocionante recibir tanto amor de la gente y que te digan héroe y luchadora.
Pese a que ha sido sometida a tres cirugías para reconstruir su brazo, Mia Schem asegura que su recuperación no terminará hasta que liberen al resto de los secuestrados. --Mi misión es mostrarle al mundo lo que sucede con ellos. No sanaré hasta que todos vuelvan.
Me angustia pensar que hay 50 personas que desde hace casi dos años están viviendo el infierno que yo sufrí por 55 días. --¿ Qué opinas de las protestas en Israel que piden el fin de la guerra en Gaza? --No hay respuesta simple... la guerra tiene que terminar obviamente, nuestros soldados están muriendo. Pero es muy complicado porque Hamas lo controla todo ahí. Lo primero es la liberación de los rehenes.
Por mientras, Mia Schem les rinde un íntimo homenaje: se tatuó en el brazo la frase "We will dance again (volveremos a bailar). 7.10.23". Al realizar ese rito, hubo una persona a la que le dedicó el más sentido de sus recuerdos: Elia Toledano, cuyo cadáver fue devuelto cuando su mejor amiga ya estaba de vuelta en su hogar.
En una de las pocas entrevistas que ha dado luego de estar 55 días en cautiverio tras los ataques del 7 de octubre de 2023, esta joven de 23 años --que está de visita en Chile, tierra de su familia materna-dice que lo que vivió fue un "holocausto", y que en Gaza hay familias enteras al servicio de Hamas. El video que la hicieron mandar sus captores fue una de las primeras pruebas de vida de un rehén que entregaba Hamas "No sanaré hasta que todos vuelvan", dice. POR JUAN CRISTÓBAL VILLALOBOS FOTOS CRISTIAN CARVALLO El infierno de la nieta de chileno SECUESTRADA POR HAMAS "Estábamos a 60 metros bajo tierra. Sin agua, luz, comida, ni aire. Y yo con mi herida abierta.
Fue un alivio ver a otros israelíes, pero era muy difícil ser optimista". "Cuando me despedí del resto de los secuestrados (... ) ellos me dijeron: `Mia, por favor, por favor, que no nos olviden'. Eso todavía no me lo saco de la cabeza". Mientras estuvo secuestrada vio la conferencia de prensa en que su mamá pedía su liberación "Vi la fuerza en sus ojos y eso fue suficiente para que me la transmitiera". MIA SCHEM: MIA SCHEM:.