Autor: GABRIEL PARDO
LINCOLAO, tras la agresión: “Lo fácil sería volver a EE.UU., pero seguiré trabajando”
LINCOLAO, tras la agresión: “Lo fácil sería volver a EE.UU., pero seguiré trabajando” Cuando entra a su oficina, en el piso 8 del edificio de Teatinos 226, la ministra Ximena Lincolao cojea. Viste de negro y lleva zapatos bajos. Tiene un esguince en el pie izquierdo. Suspira al recordar lo que le ocurrió. Dice, sin embargo, que decidió seguir con sus labores esta semana pese al violento ataque que vivió en la Universidad Austral. Apenas se difundió un video de la agresión, el día miércoles, la noticia se hizo viral y generó rechazo transversal.
Una turba de cerca de 100 estudiantes la mantuvo encerrada por dos horas y cuando logró huir para salir del recinto la empujaron, la golpearon, le lanzaron agua y le gritaron insultos por su origen mapuche. Cuando aceptó la invitación, semanas atrás, no parecía haber ningún indicio de lo que finalmente sucedió. Había sido convocada por el rector de la UACh, Egon Montecinos, para inaugurar el año académico y de un momento a otro la solemne ceremonia con togas incluidas se convirtió en una pesadilla.
En medio de la batahola, ella misma en un momento tuvo que intentar bloquear una puerta en el auditorio que los agresores querían abrir, siendo socorrida por el jefe de la PDI en Los Ríos, el prefecto José Miguel Cea, y por el capitán de Corbeta Jorge Aedo, ambos invitados al acto. “Hubo una mujer que se lanzó sobre mí para botarme. Me pregunto qué estaba pensando. Y venían otros dos. Les vi la cara, con odio, con rabia. ¿Por qué toda esa rabia contra mí?”, agrega todavía contrariada. Esa misma noche el Presidente José Antonio Kast convocó a un punto de prensa en La Moneda donde estuvo la propia ministra junto a otros miembros del gabinete, además de la Primera Dama, Pía Adriasola. “El Presidente habló conmigo. Me dijo sé lo que se siente”, recordando que él también fue agredido cuando asistió a la Universidad Arturo Prat, en Iquique, en marzo de 2018. HISTORIA DE ESFUERZO Ximena Lincolao (57) creció en la Villa Baquedano, de la comuna de Maipú, donde estudió en un liceo. Luego partió a estudiar Pedagogía en Castellano y Filosofía en la Universidad de La Serena, titulándose en 1992. Ya en 1997 emigró a Estados Unidos. Llegó con 500 dólares y sin saber inglés. Cuidó niños, fue mesera en un bar, hasta que terminó sacando su licencia de docente y desempeñándose como directora en establecimientos educacionales. No solo eso. Estudió un doctorado en la Universidad George Washington, trabajó en el Departamento de Educación del Distrito de Columbia y se hizo cercana al alcalde Adrian Fenty. Dio un nuevo giro en su carrera al convertirse en emprendedora digital. En 2012, Lincolao fue presidenta y cofundadora de Phone2Action, una plataforma de comunicaciones usada por ciudadanos y organizaciones para conectarse con representantes legislativos y facilitar la participación pública. Más adelante fue CEO y cofundadora de Build Within, plataforma que ayuda a modernizar los sistemas de capacitación y desarrollo laboral. En Estados Unidos se casó y fue madre. Dice que la vida le ha enseñado a ser resiliente. “Yo voy a estar bien y ya estoy bien. Tengo una vida en Estados Unidos con una familia feliz. Lo más fácil sería volver a allá, pero seguiré como ministra. Nosotros vinimos a trabajar por los chilenos. El país está atrasado en tecnología y emprendimiento digital y muchos chilenos no se dan cuenta”, comenta. De hecho, adelanta que uno de sus objetivos es acelerar la entrega de los recursos del Fondecyt (Fondo Nacional de Desarrollo Científico y Tecnológico), una sentida demanda del mundo académico. Y que está entusiasmada con el financiamiento del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) para fomentar la Inteligencia Artificial en 13 ciudades de Chile. Por eso le parece aún más preocupante que muchos estudiantes caigan en la violencia en lugar de estar pensando en los desafíos del conocimiento y la innovación. Además, dice que visitó un hogar de alumnos vulnerables en la misma casa de estudios, que le recuerdan a sus comienzos como hija de una familia humilde, y que seguirá trabajando por ellos. Lincolao comenta que su familia sigue angustiada por lo que podría ocurrirle, pero asegura que no está pensando en reforzar su seguridad. Sus cercanos consideran que era totalmente impensable que a una ministra que dejó sus labores profesionales en Estados Unidos para servir a Chile le ocurra una agresión como esta. COMPLEJO ESCENARIO EN LAU. AUSTRAL No solo los estudiantes agresores fueron foco de críticas y rechazo, sino el propio rector de la casa de estudios, quien anteriormente fue intendente durante el gobierno de Michelle Bachelet. Egon Montecinos había señalado en 2021 que los republicanos eran “estúpidos” y que esperaba que ojalá se les cayera su lista parlamentaria.
Eso provocó la reacción del presidente de ese partido, Arturo Squella, quien aseguró que “no hay mucha diferencia entre los dichos del rector y la violencia de estudiantes”. Por lo que llamó a investigar si el rector sabía de la convocatoria, previo a la agresión. El rector dijo que envió sus disculpas al partido mediante una carta.
Otro punto en cuestionamiento es que el rector no habría pedido la intervención de Carabineros ya que, según señaló esta semana, “queríamos resolver esto de forma académica”. Mientras que la ministra afirma que esos estudiantes tuvieron acciones “delictuales” y, si no se toman medidas, hechos como ese seguirán ocurriendo. Sobre el rector agrega que “le pidió disculpas”. Al cierre de esta edición era la Brigada de Investigaciones Policiales Especiales (BIPE) de la PDI la que realizaba la indagatoria penal. Y en las últimas horas aparecieron indicios en la policía de que habría estudiantes eventualmente asociados al Partido Comunista y al Partido Socialista que podrían estar en la mira por las agresiones a la ministra. EFECTOS POLÍTICOS No solo efectos judiciales estiman los analistas que trajo esta agresión. Para el ex dirigente estudiantil, exministro y director ejecutivo de Res Publica, Julio Isamit, “el atentado que sufrió la ministra Lincolao cambió totalmente la discusión y ambiente político del país.
En lo social denota que la emergencia de seguridad sigue siendo una urgencia en distintos niveles y en lo político muestra de cuerpo entero la violencia de la dirigencia estudiantil de izquierda e incluso la desidia o complicidad de parte de autoridades universitarias”. Por otro lado, se muestra crítico de lo que denomina “el vergonzoso silencio del movimiento feminista denotando su ideologización” y que el hecho “deja totalmente expuesta a la izquierda y con poco margen político y comunicacional. El Gobierno recupera la agenda en un tema central de su propuesta de valor: el orden, la seguridad y la autoridad. Le permitirá iniciar auspiciosamente la discusión legislativa”. Para el académico de la Universidad Central Marco Moreno, “el caso muestra un intento claro de La MoAICNEDISERP neda por reordenar la agenda y recuperar control político.
Más allá de la gravedad del hecho, que es condenable, el Ejecutivo lo utiliza como un punto de inflexión comunicacional para volver a instalar temas donde se siente más cómodo, como seguridad y orden”. Ante ese escenario, Moreno enfatiza en que este episodio “abre una ventana para dar mayor celeridad a iniciativas como Escuelas Protegidas o el Plan de Reconstrucción. En política, las crisis muchas veces funcionan como oportunidades para reencuadrar prioridades y buscar respaldo. ¿Puede ser beneficioso? Sí, en la medida en que el Gobierno logre conectar ese hecho con un relato coherente. Pero también hay un riesgo: si se percibe instrumentalización, puede generar rechazo”. Para el vicedecano de la Facultad de Gobierno de la UDD, Rodrigo Arellano, esto se suma a diversos incidentes en colegios y universidades. “No es aislado y refleja un deterioro en la convivencia política en espacios que debieran ser de reflexión y deliberación”, afirma. “Me parece que fue muy correcta la puesta en escena del Presidente Kast la noche después de ocurrido el hecho”, agrega. Desde el punto de vista político, Arellano observa que “este tipo de incidentes genera una especie de protección ante la crítica. Se abre un espacio para que el Gobierno pueda utilizar su impacto en la agenda y en las discusiones en el Congreso.
Esta es una oportunidad para la ministra de Seguridad de volver al discurso del gobierno de emergencia y legitimar los proyectos de ley que buscan mayores sanciones para delitos ocurridos en espacios académicos y educacionales”. n Julio Isamit: “El atentado que sufrió la ministra Lincolao cambió totalmente la discusión y ambiente político del país”. Marco Moreno: “Abre una ventana para dar mayor celeridad a iniciativas como Escuelas Protegidas o el Plan de Reconstrucción”. Rodrigo Arellano: “Esto no es aislado y refleja un deterioro en la convivencia política en espacios que debieran ser de reflexión y deliberación”. Autor: GABRIEL PARDO. Tiene un esguince y todavía se ve afectada. Pero asegura que lo ocurrido en Valdivia no la amedrenta. Afirma que los estudiantes involucrados deben ser sancionados y que jamás ha pensado en dejar su labor.
Analistas creen que el hecho cambió la agenda y que se le abre al Gobierno una oportunidad para aprobar proyectos en torno a dar mayor seguridad en colegios y universidades. | LA TITULAR DE CIENCIA, TECNOLOGÍA, CONOCIMIENTO E INNOVACIÓN FUE ATACADA EN LAU.
AUSTRAL Julio Isamit: “El atentado que sufrió la ministra Lincolao cambió totalmente la discusión y ambiente político del país”. Marco Moreno: “Abre una ventana para dar mayor celeridad a iniciativas como ‘Escuelas Protegidas’ o el Plan de Reconstrucción”. Rodrigo Arellano: “Esto no es aislado y refleja un deterioro en la convivencia política en espacios que debieran ser de reflexión y deliberación”. “El Presidente habló conmigo. Me dijo ‘sé lo que se siente’”, afirma la ministra, recordando que él también fue agredido cuando asistió a la Universidad Arturo Prat, en Iquique, en marzo de 2018.