Cyntia Anabalón
Cyntia Anabalón T ras quedar sin trabajo antes de jubilar, Cyntia Anabalón Pérez decidió permanecer en Pica y convertir la investigación de plantas medicinales en un proyecto de vida. Hoy impulsa el cultivo de aloe vera, la educación científica territorial y el emprendimiento como motores de desarrollo para el Tamarugal. Así, esta profesora jubilada de Matemáticas y Química, inició en 2006 un camino inesperado: transformarse en agricultora del desierto e investigadora de las propiedades medicinales del aloe vera. Su vínculo con esta planta nació en el aula, cuando junto a sus estudiantes investigó qué especies utilizaban las familias del Tamarugal para sanar dolencias cotidianas. El resultado fue claro: el aloe vera destacaba por sobre otras alternativas. Ese descubrimiento dio origen a una tesis, a un proyecto educativo y, con el tiempo, a una microempresa familiar. "Quedar sin trabajo fue un golpe fuerte, pero decidí quedarme y luchar. Entendí que el desierto no es carencia, sino una oportunidad", recuerda Cyntia Anabalón.
Con apoyo de capacitaciones, programas de emprendimiento y ferias impulsadas por instituciones como Sercotec y empresas como Collahuasi, logró formalizar su negocio y construir su sala de procesos, consolidando lo que hoy denomina una apuesta por la "agricultura del desierto". Más allá del emprendimiento, su principal motivación sigue siendo la educación. Considera que el futuro del territorio depende de formar niños y jóvenes con conciencia científica y amor por su entorno. "Necesitamos generar conocimien to desde y para nuestro territorio. Si los niños conocen las suculentas y su potencial alimenticio y medicinal, podrán construir soluciones para la escasez hídrica y alimentaria del futuro", sostiene. Tras dos décadas dedicadas al aloe vera, su meta es avanzar hacia la industrialización y exportación de cápsulas y derivados naturales. "Siempre he trabajado con conciencia social. Mi sueño es que la ciencia territorial permita a nuestros jóvenes quedarse, emprender y creer en su propio desierto", comenta.
Actualmente trabaja en el Centro Victoria un proyecto social para los niños del Tamarugal del segundo ciclo básico para despertar la curiosidad científica con empatía hacia el sector donde ellos habitan. "Que ingresen al mundo de las suculentas es mi objetivo", precisa. Esto con juegos didácticos para que aprendan jugando, apoyándose en la robótica en un domo científico, todo de la mano de la agricultura en el desierto. El desarrollo sostenible a través del aloe vera. El desarrollo sostenible a través del aloe vera