16 Horas, 21MINUTOS, 19 SEGUNDOS
16 Horas, 21MINUTOS, 19 SEGUNDOS SÁLOCINLEORRALLIVAILIMAFAZELITNEG POR MAURICIO ILLANES “Entré al agua estando oscuro y cuando salí, seguía igual. Entre medio vi un hermoso amanecer y durante buena parte de la travesía, sentí el calor de los rayos del sol. Pero con la cara en el agua, no veía absolutamente nada.
Y sentía la incomodidad de las olas pequeñas que me la golpeaban cuando respiraba Una y otra vez”, relata el joven nadador atacameño, Tomás Antonio Villarroel Nicolás, sobre el desafío que emprendió en aguas abiertas del pasado 25 de marzo: unir los 44 kilómetros que separan Colonia del Sacramento de Punta Lara, en el Río de la Plata.
Y continúa: “Un dolor cada vez más intenso como entre la nuca y el costado izquierdo del cuello surgió como a las dos horas de haber empezado y luego me tomó el hombro de ese mismo lado Y cuando quedaban pocos metros (cinco mil) para completar la prueba, empecé a acalambrarme de ambas piernas y a nadar contra las corrientes del río, que no me dejaban avanzar... De la embarcación de apoyo me ofrecieron agua y alimentación, pero preferí hacer una pausa y sumergirme Solo descender un poco, flotando por algunos segundos en medio de la oscuridad Creo que así pude canalizar la rabia, mi frustración por no avanzar, superar las corrientes en contra y llegar a tierra firme.
Cuando toqué el barro de la orilla con mis pies, apenas podía sostenerme erguido”. Luego de 16 horas, 21 minutos y 19 segundos, Tomás se convirtió en uno de los 63 nadadores, el segundo chileno en 80 años y el más joven desde 1923, en recorrer a nado esos dos puntos que unen Uruguay de Argentina. Una vez en tierra, se abalanzó sobre un gran sándwich de milanesas y abundantes papas fritas, que hizo desaparecer en pocos minutos, para recuperar parte de los cinco kilos que perdió durante la exigente prueba. Tomás lleva tiempo batiendo con muy buenas marcas.
El 27 de febrero de 2026, nadó 14,7 kilómetros del circuito trazado entre Concón y Viña del Mar, a una temperatura de entre 12 y 14 grados Celsius, lo que le valió ser el nadador más joven de entre los seis que han conseguido terminarla. Poco antes, el 25 de enero de este año, había recorrido en 7 horas y 40 minutos los 22 kilómetros la prueba de nado en el lago Villarrica.
Mientras que el año pasado en una prueba realizada en febrero en el río Toltén, llegó segundo, pero a lo largo de sus 14,5 kilómetros debió competir con otros nadadores mayores que él en edad y más experimentados deportivamente hablando.
Gracias a esa marca y su performance, fue invitado un mes después al mismo río Toltén por Chile Open Water Swimming para participar en la Triple Corona de nuestro país en Maratón de Aguas Abiertas, con un resultado similar: 26,5 km cubiertos en 6 horas y 18 minutos, pese a las adversas condiciones climáticas, marca que lo convirtió en el nadador más joven en completarla.
Y en Caldera, localidad costera de su querida Tercera Región, participó en la Primera Maratón de Aguas Abiertas en Atacama, en mayo de 2025, acompañando a su par, Francisco Aguirre, quien buscaba su clasificación para cruzar el canal de la Mancha. Ambos unieron Playa Ramada con Bahía Inglesa, un trayecto de 17,6 km, a una temperatura promedio del agua de 15 grados Celsius y por más de 6 horas.
Antes de probarse en aguas abiertas, este joven nadador nacido el 5 de mayo del año 2009 en Copiapó tuvo un fugaz y exitoso paso por diversas piscinas olímpicas del país, especialmente del norte, desde los 10 años de edad y en los diversos estilos de nado, que aún entrena. Como el triatlón, prueba “bisagra” entre el agua dulce y la salada en su trayectoria deportiva.
En su recorrido, Tomás admite que no todo ha sido fácil: cuando niño le diagnosticaron pie valgo, patología más conocida como “pie plano” y, en su caso, era de grado severo, lo que le impidió practicar juegos y deportes con sus compañeros de curso, pero fue un impulso para aprender a nadar en playas y piscinas.
Entre medio y mientras tanto, fue víctima de bullying escolar, al punto de sufrir agresiones físicas, como él mismo reconoce en uno de los pocos pasajes de la conversación en que deja entrever algo parecido a fragilidad.
“Tenía diez años y me operaron tres veces (calcáneo stop se llama la intervención). Me pusieron y sacaron seis pernos de titanio de mis pies y rodillas, lo que después me permitió jugar y practicar todos los deportes que he querido, pero mi favorito es la natación, especialmente los desafíos extremos, como las maratones de aguas abiertas y travesías en aguas gélidas”, dice Tomás. Alumno de tercer año medio del colegio Byennét de Copiapó, mide casi un metro ochenta y pesa poco más de 70 kilos.
Para esta entrevista baja desde su habitación en el segundo piso vestido de jeans, sandalias y una camiseta negra de Cannibal Corpse, célebre banda norteamericana de death metal que, junto a otras del mismo estilo musical, inspira al grupo punk Kannibal Holokaust que comparte con amigos y del que es vocalista. “En general soy de gustos sencillos. Me encanta Copiapó, ir a Caldera y Bahía Inglesa. Pasar tiempo con mis amigos, salir con ellos y compartir una chorrillana, una salchipapas Disfrutar, ser uno más del grupo”, confiesa.
A diferencia de otros nadadores que se enfocan en la velocidad de piscina o los 10 kilómetros olímpicos, Tomás ha proyectado su carrera hacia la ultra-distancia, lo que le ha dado visibilidad en organismos globales, como la Marathon Swimmers Federation (MSF). Esta entidad internacional es la más prestigiosa a nivel mundial y regula los nados de larga distancia sin traje de neopreno, por sus récords en aguas abiertas no solo están avalados y certificados por la MSF, sino también puestos en una base de datos mundial de elite.
El impacto internacional de sus logros radica en demostrar que la natación de ultra maratón, tradicionalmente reservada para adultos mayores de 25 años, debido a la necesidad de “grasa térmica” y madurez psicológica, puede ser dominada por un juvenil con la preparación adecuada.
Producto de sus principales logros deportivos más allá de las piscinas, Tomás ha sido invitado para completar la Triple Corona de Aguas Abiertas del Fin del Mundo (prueba reconocida por la World Open Water Swimming Federation, WOWSF), atravesando el Estrecho de Magallanes y el canal Beagle, tras haber completado el cruce del río de la Plata. “Soy friolento. A diferencia de otros nadadores, no disfruto nadar a bajas temperaturas. Trato de no pensar en eso, en la casi SÁLOCINLEORRALLIVAILIMAFAZELITNEG nula visibilidad que muchas veces tengo cuando nado, en los mareos que me vienen mientras lo hago”, explica Tomás. Luego agrega: “Si consigo el apoyo necesario, no solo quiero conocer mis límites, también quiero superarlos.
Y esas dos pruebas restantes de la Triple Corona Mundial de la Marathon Swimmers Federation serían dos buenas formas de cumplir ambos objetivos: cruzar el canal de Catalina en California, los 20 puentes de la Isla de Manhattan y el canal de la Mancha, prueba para la que ya clasifiqué en una oportunidad.
También volver a representar a Chile y Atacama en los Mundiales de Aguas Gélidas, ser un ejemplo, como todos los deportistas, para que más personas se motiven a hacer deporte, ojalá representando a sus regiones y a nuestro país”, enumera Tomás, como quien confía en que, cuando vuelva a estar en el que parece ser “su” elemento, sus palabras se convertirán en las sucesivas brazadas y el incansable pataleo que una vez más lo llevarán a su siguiente meta. “A diferencia de otros nadadores, no disfruto nadar a bajas temperaturas.
Trato de no pensar en eso, en la casi nula visibilidad que tengo cuando nado, en los mareos que me vienen mientras lo hago”.. Es lo que tardó Tomás Villarroel, de 17 años, en nadar los 44 kilómetros del Río de la Plata que separan Colonia del Sacramento en Uruguay de Punta Lara en Argentina.
Con esto, se convirtió en uno de los 25 nadadores que han unido ambos puntos desde 1923, el segundo chileno en 80 años y el más joven en lograrlo de toda la historia de la prueba. Nacido en Copiapó, debió superar una lesión severa en sus pies y bullying escolar, antes de ganarle al cronómetro de agua dulce. “A diferencia de otros nadadores, no disfruto nadar a bajas temperaturas.
Trato de no pensar en eso, en la casi nula visibilidad que tengo cuando nado, en los mareos que me vienen mientras lo hago”. “Un dolor cada vez más intenso como entre la nuca y el costado izquierdo del cuello surgió como a las dos horas de haber empezado”, describe Tomás sobre lo que debió enfrentar durante la exigente prueba. En diciembre del 2025, el Gobierno Regional de Atacama lo reconoció por sus medallas obtenidas en el Mundial de Aguas Gélidas en la Winter Swimming World Cup 2025 en Argentina.