COLUMNAS DE OPINIÓN: Origen y sentido de la vida
COLUMNAS DE OPINIÓN: Origen y sentido de la vida Osvaldo Artaza Decano Facultad de Salud y Ciencias Sociales U. de Las Américas Origen y sentido de la vida a reciente visita del Premio Nobel de Medicina Jack Szostak a Universidad de Las Américas fue una invitación a volver sobre una de las preguntas más profundas de la humanidad: ¿ de dónde venimos y qué sentido tiene la vida? Sus investigaciones sobre el origen de la humanidad nos recuerdan que comprender nuestros comienzos no es un ejercicio abstracto, sino una interpelación ética y cultural sobre quiénes somos, qué podemos hacer y qué debemos cuidar. El relato del Génesis, leido hoy con una mirada contemporánea, ofrece una poderosa metáfora: la creación no ocurre de manera instantánea, sino que avanza desde lo simple hacia lo complejo.
La materia se ordena progresivamente, la luz se separa de las tinieblas y desde un caos inicial la vida brota en sus múltiples formas, en un proceso que dialoga de manera sorprendente con lo que hoy describe la ciencia. Resulta significativo que, según el Génesis, "al principio era la Palabra". El lenguaje antecede ala acción: nombrar es crear mundo. Desde la palabra surgen significados, vínculos y posibilidades. El lenguaje no solo describe la realidad, sino que la hace posible. En ese relato fundacional, se señala al ser humano como hecho "a imagen y semejanza" del Creador. Esa afirmación encierra una responsabilidad ética profunda: cuidar, proteger y proyectar la vida; no dominarla sin límites, sino custodiarla con humildad. Lejos de ser enemigas, ciencia y religión hoy aparecen como dimensiones complementarias. La ciencia explica el "cómo" y amplía lo posible; la filosofía y las tradiciones religiosas interrogan el "para qué", ofreciendo sentido y trascendencia.
En esta convergencia resultan especialmente iluminadores aportes como los del jesuita y científico Teilhard de Chardin, quien comprendió la evolución no solo como un proceso biológico, sino también 'como una marcha hacia mayores niveles de conciencia, responsabilidad y cuidado de la vida. Durante siglos, el origen de la vida se explicó principalmente desde especulaciones. Hoy, la ciencia nos entrega evidencia robusta sobre cómo pudo emerger y evolucionar. No solo comprendemos los procesos biológicos, sino que somos capaces de intervenirlos y modificarlos. Este poder de "creadores" nos impone, con mayor urgencia, la pregunta por la responsabilidad, el sentido y los límites. Lo claro es que el futuro de la vida está hoy en nuestras manos..