Autor: Adita González Martínez La Estrella de Quillota-Petorca
Estudiantes sufren por falta de transporte
Estudiantes sufren por falta de transporte ara los jóvenes de La Calera que estudian en las universiP dades del Gran Valparaíso, la jornada académica no empieza en el aula, sino en la penumbra de una parada de bus a las cinco de la mañana. Lo que debería ser un trayecto cotidiano de conexión regional se ha transformado en una lucha por la dignidad, el tiempo y la seguridad personal.
La realidad es tremenda, preocupante, porque la demanda ha superado con creces la capacidad de las actuales líneas (Sol del Pacífico y Vía Aeropuerto), dejando a una comunidad estudiantil y trabajadora a merced de un sistema colapsado y sin fiscalización.
LA ODISEA DEL VIAJE Katherine Silva, estudiante que utiliza diariamente el servicio, relata la precisión matemática y casi desesperada que requiere el viaje: "Si llegas a las 5:20 al centro, puedes tomar un bus relativamente vacío. Si llegas diez minutos tarde, a las 5:50 o 6:00, ya es casi imposible". El retorno desde la costa no es más alentador. "Después de las 17:00 horas se vuelve tortuoso. He llegado a esperar tres horas para poder venir sentada. Muy pocas veces accedí a ir parada porque me daba pánico que hubiera un accidente automovilístico", confiesa Katherine. Para ella, el mayor problema es que la comunidad se "acostumbró" a viajar en pésimas condiciones, hacinados hasta no dar más abasto, una realidad que hoy los estudiantes buscan visibilizar. Este escenario no solo consume horas de sueño, sino que merma la salud mental de quienes en200YORK frentan el asfalto a diario. El temor a la inseguridad en los paraderos solitarios de madrugada se suma al agotamiento físico de viajar de pie en buses que exceden su capacidad permitida.
Por su parte, Jade Arnes apunta que el colapso no distingue entre las pocas empresas disponibles. "Muchas veces las personas deben trasladarse al centro de la comuna solo para poder subir al bus, ni siquiera pensando en irse sentados. Esto añade un gasto extra", explica.
Según Jade, el problema empeora año tras año: "El transporte está mucho más colapsado que en años anteriores y lo seguirá estando mientras no tengamos más opciones ni una regulación real". PIDEN MAS BUSES La problemática ha escalado hasta el Concejo Municipal.
El concejal Juan Carlos Reyes ha sido una de las voces que ha llevado el descontento de los jóvenes a la mesa de discusión, exigiendo medidas urgentes que ya se aplican en otras comunas. "He reiterado la solicitud de que puedan tener buses de acercamiento, como ya lo han hecho otros municipios", señaló el edil.
Reyes también puso el foco en la seguridad: "Hay una falta de fiscalización con riesgo claro de accidente por la gran cantidad de pasajeros que repletan el bus, incluso el espacio del mismo chofer". Para el concejal, la solución de fondo no pasa solo por parches administrativos, sino por una apertura del mercado. "Se deben buscar alternativas para que ojalá lleguen nuevas empresas a través de licitaciones, y eso se debe gestionar a través del Congreso con los diputados de la región. A la fecha, no hay ni siquiera un pequeño avance con esta problemática", sentenció Reyes.
El diagnóstico de los usuarios es tajante: mienTRONCA CALI 9 tras La Calera se expande con nuevos proyectos habitacionales y una población flotante cada vez mayor, la conectividad regional parece haberse quedado congelada en el tiempo.
La falta de una regulación que exija frecuencias mínimas y estándares de calidad ha permitido que el servicio opere bajo una lógica de "supervivencia", donde el pasajero es visto como una cifra más en un bus saturado y no como un ciudadano que merece un traslado digno, seguro y eficiente. El sentimiento generalizado es de abandono. Mientras Quillota y otras comunas han visto ciertos refuerzos, La Calera parece haber quedado estancada en un modelo de transporte de hace décadas.
Estudiantes, trabajadores y personas que viajan por motivos de salud comparten el mismo diagnóstico: mientras no exista una competencia real o un servicio municipal de apoyo, el "sueño" de estudiar en la educación superior seguirá costando, literalmente, horas de vida y seguridad en la carretera. @ 3 horas, y más puede tomar el viajar desde o hacia La Calera a Valparaíso. Autor: Adita González Martínez La Estrella de Quillota-Petorca.
Llegar a las 5:20 de la mañana al centro para asegurar un asiento o esperar hasta tres horas para retornar a casa es parte del día a día de algunos alumnos. 3 horas, y más puede tomar el viajar desde o hacia La Calera a Valparaíso. LOS ESTUDIANTES DEBEN TOMAR EL BUS A VALPARAÍSO ANTES DE LAS 5.30 DE LA MADRUGADA.