Autor: Por Luis Ariel Cabezas B. Biólogo marino y Dr. en Ciencias Investigador UV y académico UDLA
Columnas de Opinión: Humedales de la región como refugios para aves migratorias
Columnas de Opinión: Humedales de la región como refugios para aves migratorias Por D os veces al año (el 9 de mayo y 10 de octubre en 2026) se conmemora el Día Mundial de las Aves Migratorias, que nos recuerda cómo, impulsadas por la escasez de alimento y las crudas temperaturas invernales en sus tierras de origen, cientos de miles de aves inician vuelos épicos buscando zonas más cálidas. En estos viajes enfrentan retos inmensos: un desgaste extremo de energía volando, evadir depredadores y encontrar sitios seguros y ricos en alimentos para abastecerse en su trayecto. En este flujo, las zonas costeras de la Región de Valparaíso tienen un rol protagónico al ser punto de encuentro de dos rutas migratorias. En primavera y verano recibimos a aves boreales como la gaviota de Franklin, el playero blanco y los zarapitos, que recorren más de 15.000 km desde el hemisferio norte.
Por otro lado, en otoño e invierno nuestros ecosistemas acogen a visitantes de áreas más australes, como el flamenco chileno o la gaviota cáhuil, generando un dinámico y constante tránsito de vida que utiliza el litoral como lugar de parada y estadía temporal. Para estas aves, el territorio nacional y esta región no son un simple paisaje, sino una red de "estaciones de servicio" vitales. Aquí encuentran áreas de descanso, paso y alimentación para reponer velozmente sus energías, lo que les permite continuar su viaje o pasar su época de invernada y estival.
Este comportamiento contrasta de manera fascinante con el de las aves residentes, como el pilpilén común o el queltehue, que usan estos mismos ecosistemas costeros no solo para buscar alimento, sino que dependen de ellos directamendificar sobre la arena y criar a sus polluelos. La supervivencia de estas especies depende de la salud de los humedales costeros. Esteros, marismas, lagunas y desembocaduras de ríos son verdaderos "refugios" para la biodiversidad. En la Región de Valparaíso contamos con tesoros invaluables. El Humedal de Mantagua alberga unas 78 especies de aves y recibe viajeras tras varias semanas de vuelo incesante. La Reserva Nacional El Yali, sitio Ramsar, es uno de los humedales más relevantes de Chile central. A estos se suman la desembocadura del río Aconcagua, un estuario crítico para grandes bandadas de playeros, la desembocadura del río Maipo y el Santuario de La Naturaleza Laguna El Peral, emplazado en El Tabo. Tristemente, estos vitales refugios enfrentan presiones sin precedentes. La expansión urbana y el desarrollo inmobiliario fragmentan y degradan estos entornos. A esto se suma el tránsito de vehícu los motorizados por las playas, práctica ilegal que aplasta nidos y crías. La contaminación, el turismo no regulado y los perros sin tenencia responsable causan un estrés constante, ahuyentando a las aves e impidiendo su alimentación. Además, el Cambio Climático ha provocado una mayor frecuencia e intensidad de oleajes y bación y drásticos cambios en los ambientes litorales. Cuidar los humedales costeros es más que un deber ecológico; es defender un patrimonio natural invaluable de nuestra región y país. Protegerlos exige una ciudadanía consciente, informada y empática, así como autoridades dispuestas a velar por estos entornos naturales.
Solo valorando y respetando estos refugios aseguraremos que las viajeras del viento sigan encontrando en nuestras costas un hogar seguro para descansar. "Cuidar los humedales costeros es más que un deber ecológico; es defender un patrimonio natural invaluable de la región y el país. Proteger estos espacios exige una ciudadanía consciente, informada y empática, así como te para reproducirse, niautoridades dispuestas marejadas, lo que ocasiona pertura velar por estos entornos". Autor: Por Luis Ariel Cabezas B. Biólogo marino y Dr. en Ciencias Investigador UV y académico UDLA. Opinión "Cuidar los humedales costeros es más que un deber ecológico; es defender un patrimonio natural invaluable de la región y el país. Proteger estos espacios exige una ciudadanía consciente, informada y empática, así como te para reproducirse, niautoridades dispuestas marejadas, lo que ocasiona pertura velar por estos entornos".