"Condominio VIP" en playa pública: denuncia en Ike Ike por presuntos arriendos ilegales en borde costero
"Condominio VIP" en playa pública: denuncia en Ike Ike por presuntos arriendos ilegales en borde costero La postal que suele venderse de Playa que monitorearían un área pública: Ike Ike -arena amplia, cerros desnuuna señal de control informal que, dos y un mar que invita al descanso de comprobarse, no es menor en una lejos del ruido urbanoquedó en playa donde el acceso y el uso debieentredicho tras una denuncia difunran estar garantizados para cualquier persona. dida en redes sociales que muestra, en plena orilla, un campamento de La denuncia, sin embargo, no se agomotorhomes extendido como si se ta en el gesto de "correr" a otros. El tratara de un loteo improvisado.
El reporteo asociado a los registros diregistro, que en pocas horas se refundidos sostiene que el campamenplicó en distintas plataformas, no to habría crecido hasta ocupar gran sólo evidencia una ocupación masiva del borde costero: acusa también parte de la franja de arena con toldos y motorhomes estacionados, algunos una práctica aún más sensible para incluso sin ocupantes, lo que en la un bien nacional de uso público, la práctica bloquearía zonas completas y dificultaría la instalación de más vesupuesta administración privada del espacio, con cámaras de vigilancia y raneantes. La imagen descrita por los un "encargado" que habría intentado denunciantes es elocuente: una playa expulsar a visitantes que buscaban instalarse en la playa.
En el video, el denunciante relata que al intentar bajar sus pertenencias para acampar, un hombre se les habría acercado asegurando que "esos terrenos" eran privados y que el propietario "los estaba adminissin urbanización convertida de facto en una feria de techumbres azules y "terrazas" frente al mar.
El punto que tensiona el caso -y que transforma una discusión de convivencia en un eventual problema de legalidades la hipótesis de un negocio: casas rodantes vacías, trando". La escena escala cuando se publicadas en redes para arriendo, menciona la existencia de cámaras con tarifas que, según se expone en + Iquique 4 Playa Ike-Ike 1 una nota televisiva de 24 horas y publicaciones locales, alcanzarían los $100 mil por noche. Eso no sería simplemente turismo: sería explotación comercial del borde costero, un uso que exige permisos y que, además, choca con normas municipales que restringen la ocupación y el pernocte en playas de la comuna.
La Autoridad Marítima, a través de la Policía Marítima, tomó conocimiento del caso y comenzó diligencias que incluyen 109 empadronamientos y fiscalizaciones para determinar si existe ocupación irregular y si efectivamente hay arriendo de espacios o pernoctación en la playa. En paralelo, el municipio informó coordinación con la Policía Marítima y anticipó que el Juzgado de Policía Local deberá pronunciarse si se configuran infracciones asociadas a comercio informal, ocupación indebida u otras faltas. En Iquique, el marco local no es difuso.
La ordenanza municipal que regula la ocupación y uso de playas establece reglas sobre instalaciones, permanencia y conductas en bienes de uso público, y habilita sanciones que pueden derivar en citaciones al Juzgado de Policía Local.
A nivel comunicacional, además, el propio municipio ha reforzado en años anteriores campañas e instalación de señalética de "prohibido acampar", precisamente para enfrentar el fenómeno de ocupaciones prolongadas y sus externalidades: basura, combustión, ruidos, riesgos sanitarios y conflictos por el espacio. La controversia tiene otra capa: la discusión -recurrente en el norteentre el derecho de las familias a viajar en casas rodantes y el límite de convertir una playa en campamento permanente. La tensión aparece incluso en testimonios recogidos en los registros: mientras algunos sostienen que "no prohíben" instalarse porque las playas "son libres", otros alegan que el problema sería la obstrucción de pasos y salidas.
En la práctica, ese argumento no resuelve lo central: una cosa es ocupar por unas horas un espacio abierto; otra, muy distinta, es apropiarse de la primera línea del borde costero, montar infraestructura, vigilar con cámaras y operar -presuntamenteun arriendo sin autorización. Desde una mirada crítica, el episodio expone un vacío que se repite: cuando la fiscalización llega tarde, el hecho consumado se instala como norma. Y una vez que la "toma" se naturaliza, el resto queda marginado.
En playas como Ike Ike -valoradas justamente por su carácter no urbanizadola ocupación extensiva produce un efecto dominó: reduce espacio disponible, deteriora el entorno, aumenta residuos, incrementa riesgos por combustión y, sobre todo, instala una idea peligrosa: que basta con llegar primero y poner toldos para "administrar" lo que es de todos.
El caso también abre un flanco incómodo para las instituciones: si existieran cámaras monitoreando una zona pública, ¿quién las instaló y con qué autorización? Si se comprueba arriendo, ¿qué organismo sanciona y qué tan disuasiva es la multa? ¿ Cuánto tiempo llevan esas casas rodantes instaladas? ¿ Cuántas están vacías y cuántas se usan efectivamente? Son preguntas que, más allá del video, apuntan al corazón del problema: el borde costero no puede quedar a merced del más organizado -o del más insistente-, porque en ese terreno la desigualdad se mide en metros de sombra, acceso al mar y capacidad de imponer reglas propias. En respuesta a la demanda de quienes viajan en motorhomes, el municipio ha señalado que trabaja con la Policía Marítima para habilitar espacios donde el camping pueda desarrollarse de manera ordenada y segura. La idea, en teoría, apunta a equilibrar dos realidades: el auge del turismo rodante y la obligación de proteger playas como bienes públicos, evitando negocios informales, ocupaciones permanentes y conflictos entre visitantes.
Por ahora, la polémica sigue abierta y su resolución se moverá en dos carriles: la fiscalización en terreno para identificar infracciones y la vía del Juzgado de Policía Local, que deberá determinar responsabilidades si se acredita comercio, pernoctación u ocupación indebida.
Mientras tanto, Playa Ike Ike -ese "paraíso" a dos horas de Iquique que el video describeenfrenta una paradoja: el lugar buscado para descansar de la ciudad terminó reflejando, en plena arena, una disputa típicamente urbana por el control del espacio..