Autor: Óscar González Almonacid Concejal de Calbuco
Columnas de Opinión: Piedraplén de Calbuco, del aislamiento al desafío de una nueva etapa
Columnas de Opinión: Piedraplén de Calbuco, del aislamiento al desafío de una nueva etapa OPINIÓN ace no muchos años, Calbuco era un territorio profundamente marcado por el mar. Se vivía a expensas de sus inclemencias: del clima, de las H mareas y de la disponibilidad de embarcaciones para cruzar hacia el continente o regresar a la isla.
En ese contexto nace una expresión que aún nos identifica: "Comer a lo calbucano, comemos y nos vamos". No es sólo una frase popular, sino el reflejo de una realidad donde cada viaje debía aprovecharse al máximo, porque el mar no permitía demoras. Esa forma de vida comenzó a cambiar con una obra que marcó un antes y un después en la historia local: el Piedraplén de Calbuco. Construido con esfuerzo y visión, permitió unir de manera permanente a Calbuco con el continente, transformando profundamente la conectividad, la economía y la vida cotidiana de miles de familias. A partir de su existencia, la comuna comenzó a experimentar un nuevo ciclo. La pesca artesanal se fortaleció, se dinamizaron la industria y el comercio, y mejoró el acceso a servicios básicos como salud y educación. Calbuco dejó de ser un territorio aislado para convertirse en una comuna con mayor integración y proyección regional. Sin embargo, el paso del tiempo también ha cambiado la realidad. Hoy, Calbuco ya no es sólo un pueblo. Es una comuna en crecimiento, con dinámicas urbanas cada vez más complejas. El aumento del parque vehicular, la expansión del comercio y la demanda de servicios han generado nuevas presiones sobre su infraestructura y conectividad. En este escenario, los desafíos actuales no pueden ser ignorados. Por un lado, existe la necesidad de abordar con seriedad los impactos ambientales asociados a la intervención histórica del canal de Caicaén, considerando la protección de los ecosistemas y del borde costero. Del mismo modo, se vuelve urgente fortalecer la seguridad vial y la capacidad de respuesta ante emergencias. Pero quizás el desafío más importante es el de la conectividad futura. La dependencia de una sola vía de acceso y salida hacia la isla principal representa una vulnerabilidad evidente para el desarrollo de la comuna. Por ello, resulta necesario comenzar a proyectar soluciones concretas, incluyendo una vía alternativa que complemente el acceso actual y entregue mayor seguridad y conectividad. El piedraplén fue la obra que permitió dejar atrás el aislamiento histórico. Hoy el desafío es distinto: no se trata sólo de conectar, sino de planificar con visión de futuro. Porque las obras del pasado nos abrieron el camino, pero las decisiones del presente serán las que definan el Calbuco de las próximas generaciones. Autor: Óscar González Almonacid Concejal de Calbuco.