COLUMNAS DE OPINIÓN: Un nuevo Horizonte para Chile
COLUMNAS DE OPINIÓN: Un nuevo Horizonte para Chile Ayer se inauguró en Taltal, Región de Antofagasta, el Parque Eólico Horizonte.
Con 816 MW de capacidad y una generación anual de 2.450 GWh, es la central de generación de energía más grande del país para cualquier tipo de tecnología y el segundo mayor parque eólico en Latinoamérica. Después de siete años de haber iniciado su desarrollo, este hito deja un espacio para algunas reflexiones sobre el aporte que este tipo de proyectos hace al país. La contribución de Horizonte equivale al 17% de toda la capacidad eólica en operación en Chile. Esto entregará una mayor diversificación a nuestra matriz energética, reduciendo significativamente la dependencia de combustibles fósiles y evitando la emisión de millones de toneladas de CO2. La potencia de Horizonte es un paso gigante en el tránsito gradual y responsable hacia la descarbonización, aportando al medio ambiente y acercando a Chile a su meta de carbono neutralidad para el año 2050.
Más allá de su impacto ambiental, su generación de energía a gran escala será un motor de desarrollo económico y habilitante directo de las principales industrias del país y de sectores emergentes particularmente intensivos en energía.
De esta manera, podremos hacer frente a la creciente demanda global de electricidad, impulsada por la digitalización, la inteligencia artificial, los data centers, la electromovilidad y la expansión de industrias como el hidrógeno verde y la minería.
El inicio de operación de un proyecto de la envergadura de Horizonte constituye, además, un nuevo posicionamiento competitivo para Chile en la escena internacional, toda vez que la carrera hacia las energías limpias no solo implica la transformación de la matriz energética de los países en beneficio del medio ambiente, sino que el proceso tiene indiscutiblemente una significancia geopolítica. La carrera de la transición energética provocará un cambio en el orden mundial y en el peso que tendrán en la escena internacional las naciones que antes transiten a renovables. En este sentido, Horizonte es una buena noticia para la imagen de nuestro país y para su atractivo como polo de inversión.
Obras de este tamaño suponen un eje productivo importante para las zonas en las que se llevan a cabo, no solo durante sus etapas de construcción, sino que en la continuidad y oportunidades de desarrollo en el largo plazo.
En el caso de Horizonte, además de los 1.200 empleos que generó durante la construcción y montaje --incluyendo a las 45 pymes y emprendimientos locales que involucró en todo el proceso--, la iniciativa propició la certificación de 157 estudiantes de Taltal y Paposo, especializados en energías renovables. Así, el proyecto no solo generará energía limpia, sino que también estará contribuyendo a formar a los profesionales que liderarán la industria en los próximos años. Junto con lo anterior, Horizonte duplicará la capacidad eólica instalada en la Región de Antofagasta, reforzando el rol clave de la región en la transición energética y, por tanto, su potencial de dinamismo local. La inauguración del Parque Eólico Horizonte, al igual que muchos otros proyectos, debió sortear la burocracia, los permisos, los cuestionamientos y no pocas dificultades para salir adelante. Luego de siete años de trabajo, el proyecto se inaugura con el mismo esquema regulatorio que, en esencia, nos acompaña hace más de una década, pero en un contexto político y socioambiental completamente diferente. Hoy es difícil pensar que un proyecto de estas características --habiendo superado una importante cuota de incertidumbre-pueda salir adelante en menos de 10 años. Tiempo que, especialmente en sectores críticos como el eléctrico, es evidentemente excesivo.
A pesar de los contratiempos y un complejo contexto social, político y económico, con las consecuencias del estallido, la incertidumbre del proceso constitucional y la pandemia, casos como el de Horizonte muestran que la empresa privada es capaz de mirar en el largo plazo y poner por delante el bienestar del país, impulsando proyectos que estén bien integrados con el medio ambiente y con su entorno social. El resultado y los beneficios relacionados con la construcción de Horizonte son el reflejo de la gran tenacidad que se requiere para desarrollar proyectos de inversión en nuestro país.
Y representa el compromiso de la empresa privada con el progreso y con la transición energética como estrategia de desarrollo, equilibrando el cuidado del planeta con el aseguramiento de la estabilidad, competitividad y crecimiento sostenible de nuestro país.
Un nuevo Horizonte para Chile "... hoy es difícil pensar que un proyecto de estas características --habiendo superado una importante cuota de incertidumbre-pueda salir adelante en menos de 10 años... ". HERNÁN RODRÍGUEZ WILSON Presidente Colbún.