Editorial: La incesante lucha de padres oncológicos
Editorial: La incesante lucha de padres oncológicos La construcción del nuevo hospital de La Serena fue presentada como una de las inversiones más importantes en infraestructura sanitaria para la Región de Coquimbo. Un proyecto llamado a resolver brechas históricas, descongestionar la red y, especialmente, fortalecer la atención de alta complejidad. Sin embargo, cada señal de atraso o incertidumbre revive una realidad que duele: menores con cáncer que aún deben trasladarse largas horas para acceder a tratamiento especializado. La imagen es potente y difícil de ignorar. Niños debilitados por quimioterapia viajando en bus, acompañados por padres que cargan no solo mochilas y medicamentos, sino también angustia. No se trata de una anécdota aislada, sino de una rutina forzada por la falta de resolutividad local. Mientras las cifras de avance de obra se discuten en términos técnicos, las familias siguen organizando traslados, permisos laborales y recursos económicos para poder cumplir con controles y sesiones impostergables. El nuevo hospital no es solo una infraestruc tura de hormigón. Representa la posibilidad de que estos tratamientos se realicen en la región, con mayor cercanía, menor desgaste físico y emocional y mayor acompañamiento familiar. Por eso, cualquier retraso impacta directamente en la confianza ciudadana y en la percepción de que la salud regional sigue en segundo plano. La autoridad sanitaria y el Ministerio de Obras Públicas deben entregar información clara, plazos concretos y, sobre todo, medidas de mitigación inmediatas. No basta con defender porcentajes de avance.
Es imprescindible asegurar que, mientras la obra se concreta, los niños oncológicos cuenten con garantías reales de traslado seguro, apoyo integral y atención continua.. El eventual retraso en el nuevo Hospital de La Serena vuelve a tensionar una herida abierta en la región: niños oncológicos que siguen viajando en bus para tratarse. Más que una obra inconclusa, lo que está en juego es el acceso digno y oportuno a la salud. EDITORIAL