Autor: FABIOLA ROMO PINO
FabLab de la U. de Chile: de laboratorio universitario a plataforma abierta con propósito público
FabLab de la U. de Chile: de laboratorio universitario a plataforma abierta con propósito público ADIDEC ADIDEC En diez años de existencia, el FabLab de la Universidad de Chile ha estado en el corazón del desarrollo de diversas soluciones de base científico-tecnológica, pasando de ser un pequeño laboratorio a una plataforma abierta de 450 m2 con programas de formación, residencias, emprendimientos, colaboración con investigación y vínculos con empresas e instituciones públicas. “Lo hemos hecho desde una visión de la innovación como proceso colaborativo, no solo como ventaja competitiva”, asegura su directora, Danisa Peric. Hoy, convertido en un espacio creativo y multidisciplinario que promueve la biofabricación, estudiantes, investigadores, emprendedores y equipos del plantel y otras instituciones, pueden transformar ideas en prototipos.
“Más que formar usuarios de tecnologías, ofrecemos trayectorias donde las personas aprenden haciendo, experimentan, combinan conocimientos y construyen respuestas con otros”, explica la ejecutiva, orgullosa del espacio albergado en la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas, que recibe a cerca de 500 usuarios cada mes.
En el FabLab desarrollan formulaciones de biomateriales a partir de residuos como conchas de mariscos, borras de café y cuescos de palta para que estudiantes, investigadores y emprendedores puedan reutilizarlas, adaptarlas y proyectarlas a nuevas aplicaciones. Dichas exploraciones abren posibilidades en distintas industrias, como la construcción, que usa bioaislantes, o la agroindustria, para la que se fabrica comida para mascotas a partir de insectos. Además, en proyectos de restauración ecológica, FabLab aporta sistemas que permiten llevar la investigación biológica a terreno. “A esto se suma el Nodo de Biofabricación Digital, que busca diseminar pequeños laboratorios distribuidos territorialmente, para que estas capacidades puedan abrirse, replicarse y adaptarse a distintos contextos”, comenta Danisa Peric. Según la directora ejecutiva de FabLab, las brechas en innovación son más culturales que técnicas. “En Chile hay investigación de excelencia, un amplio tejido creativo, problemas urgentes por resolver y oportunidades de desarrollo. Sin embargo, muchos equipos avanzan de forma aislada, resguardan el conocimiento desde etapas muy tempranas y se mueven en un ecosistema que suele premiar más la competencia que la colaboración”, afirma. Igualmente, Peric considera que muchas veces se pone más atención en la cantidad de convocatorias, emprendimientos o proyectos apoyados que en la calidad de las relaciones que se generan entre personas, organizaciones y empresas. “El resultado es que cada equipo aprende por su cuenta y ese conocimiento no siempre circula ni se acumula”, argumenta. Otro desafío pendiente es la confianza en el desarrollo local. “En Chile, hay emprendimientos reconocidos e incluso premiados que luego enfrentan dificultades para vender, porque muchas veces se sigue confiando más en lo importado que en lo hecho acá. Desde el FabLab abordamos esa barrera construyendo redes, colaboración y confianza desde etapas tempranas”, dice la ejecutiva. En este sentido, el prototipo no basta. “Hay que ponerlo en conversación con quienes podrían usarlo, producirlo, validarlo o escalarlo.
Por eso promovemos procesos de codiseño, pruebas con usuarios, vínculo con empresas, instituciones públicas, investigadores y comunidades, para que las soluciones no lleguen cerradas al mundo real, sino que se construyan con otros y desde el territorio”, añade Peric. Y es que cuando una solución ha sido probada, discutida y ajustada tiene más posibilidades de avanzar hacia pilotaje, adopción o escalamiento.
Por eso, para los próximos años, la meta es ampliar las redes de colaboración con el mundo público y privado, para que más proyectos puedan desarrollarse en contextos reales, con mejores oportunidades de validación, pilotaje e implementación. “También proyectamos renovar tecnologías y abrir nuevas líneas de manufactura experimental, ampliando las capacidades de prototipado, fabricación y experimentación del laboratorio. Ahora el desafío no es crecer, sino proyectar una forma de innovar basada en colaboración, experimentación y compromiso con los desafíos del país”, concluye la directora de FabLab de la U. de Chile. Autor: FABIOLA ROMO PINO. En una década, el espacio se ha consolidado en el ámbito de los biomateriales. “Proyectamos renovar tecnologías y abrir nuevas líneas de manufactura experimental, ampliando las capacidades de prototipado”, dice su directora, Danisa Peric. SUPERA LOS 500 USUARIOS MENSUALES El FabLab, junto con organizaciones sociales del barrio República, organiza todos los años un festival de reparación. La plataforma cuenta diversas tecnologías de fabricación digital, prototipado rápido y experimentación material.