Columnas de Opinión: En La Serena, la educación no debe ser rehén de la violencia
Columnas de Opinión: En La Serena, la educación no debe ser rehén de la violencia La crisis de convivencia que hoy golpea a nuestros colegios no es solo un problema de manuales o protocolos, es el reflejo de una fractura que nace en el núcleo de nuestra sociedad: el hogar. Como alcaldesa, pero sobre todo como madre, estoy convencida de que no podemos delegar exclusivamente en los profesores la formación valórica de nuestros hijos. Si bien la escuela es el lugar para aprender, es en la casa donde se debe enseñar el respeto por la vida y por el prójimo. Sin embargo, no debemos confundir la empatía con la permisividad. El amor de familia también implica establecer límites claros. No podemos permitir que la violencia se normalice en nuestras aulas, y quienes decidan cruzar esa línea, amenazando la integridad de sus compañeros o docentes, deben entender que sus actos tienen consecuencias. La impunidad solo alimenta el miedo, y el miedo no tiene cabida en la educación de La Serena. Es hora de que las familias retomen su rol protagónico, formando jóvenes conscientes de que su libertad termina donde comienza la seguridad del otro.
Amenazas de tiroteos en redes sociales, detenciones de menores con armas y la suspensión de clases por miedo son síntomas de una enfermedad que recorre todo nuestro país, pero de la que como ciudad no estamos ni estuvimos exentas. Comparto la angustia de las familias serenenses.
No es aceptable que un apoderado despida a su hijo en la mañana con la incertidumbre de si el colegio será hoy un lugar de aprendizaje o un escenario de peligro; el terror no puede dictar el calendario escolar de nuestra comuna. Pero debemos ser honestos, la seguridad física es solo el síntoma, no la cura. La educación es un proceso compartido. Necesitamos estrategias de intervención que vuelvan a poner a la familia en el centro de la formación, recordándonos que los valores de respeto y empatía se siembran en casa y se refuerzan en el aula. Debemos trabajar juntos: padres, profesores y autoridades para identificar a tiempo las señales de alerta y actuar antes de que la frustración se convierta en violencia.
Desde nuestro Departamento de Prevención del Delito, hace varios años se ha venido interviniendo colegios de La Serena, trabajando materias como Ley de Responsabilidad Penal Adolescente, violencia en el pololeo e intrafamiliar, consumo de drogas y alcohol, prevención de delitos sexuales contra menores de edad y el ciberbullying. Sabemos que esto no es suficiente y nos gustaría llegar a más espacios educativos, pero de alguna manera estamos aportando un granito de arena a esta problemática. Mi compromiso con La Serena es total. Me pongo a disposición de trabajar para que nuestras salas de clases vuelvan a ser esos refugios de paz y conocimiento que nuestros niños, niñas y jóvenes merecen.. Daniela Norambuena Alcaldesa de La Serena OPINIÓN