Incremento en trasplantes y donación de órganos
Incremento en trasplantes y donación de órganos EditorialEl Instituto de Salud Pública (ISP) informó ayersobre el significativo incremento en la cantidad de personas trasplantadas, convirtiéndoseel 2024en el año conel máximo histórico de pacientes que accedieron a su tratamiento de trasplante en el país. Esto permitió que el año pasado 675 pacientes en lista de espera accedieran a un órgano. Sin embargo, tanto las cifras de donaciones como las de trasplantes en Chile son todavía insuficientes. Chile tiene un promedio de 10,4 donantes por cada millón de habitantes, mientras que Brasil tiene 17,5 y España 48,9 donantes por millón. La donación de órganos y tejidos es un acto voluntario y gratuito, por el cual una persona o su familia deciden cederlos para que sean extraídos eimplantadosen otra. Puede ser realizada por persovivas que lo aportan a algún fanas «miliar, siempre queno altere el funcionamiento vital de su cuerpo, o por pacientes fallecidos, previa au torización de su entorno.
Mañanase conmemoraráel Díalnternacional del Trasplante de Órganos y Tejidos, actividad esencial para ayudara quienes han perdido la posibilidad de sanar o mantener en buen un órganovital y nefuncionamiento cesitan que sea reemplazado para te-ner la oportunidad de seguir viviendo. También cada 22 de noviembresecelebrael enel año 1966, fue trasplantado el primerriñón en nuestro país enel Día Nacional del Trasplante, pararecordarqueese día, Hospital Clínico José Joaquín Aguirre, de la Universidad de Chile. En Chile, según la ley, todas las personas mayores de 18 años de edadson donantes, a menos que en vida acudan a una notaría y declarenla voluntad de noserlo. No obstante, la palabra final la tienen los familiares.
En el caso de los fallecidos en nuestro país, solo el 2% es un potencial donante de órganos, ya que para que una persona. sea considerada donante, la ley establece que debe haber fallecido por criterio neurológico, es decir, haber tenido una muerte encefá. lica. En esta situación, los órganos y tejidos que pueden ser trasplan-tados son corazón, pulmones, hígado, páncreas, riñones, intestino, cómeas, huesos y piel. En cambio, enel caso de un donante vivo, debe ser mayor de 18 años y el receptor del órgano siempre es algún familiar directo, su cónyuge o conviviente. Losaportesestán muy lejos de cubrirla demanda de 2.500 pacientes que se encuentran en lista de espera de trasplante en el país. Si personas que en vida expresan su decisión de bien son muchas las que al fallecer donarán susórganos, los familiares rara vez respetan esa determinación, yla negativa ha idoenaumento.
En 2003, el 30% delos parientes se oponía a la cesión de órganos de sus seres queridos, cifra que en 2019 se elevó a 59%. La ley mantiene como fami liares que pueden oponerse ala donación, al cónyuge o conviviente civil, hijos mayores de 18 años, padres, representante legal, hermanos y nietos mayores de edad.
La muerte significa un padecimiento para las familias de los donantes y quienes esperan los órga'nos en momentos de suma compleidad, pero los procedimientos quirúrgicos para los trasplantes se han perfeccionado y la experiencia adquirida constituye una alternativa válida para enfrentar enfermedadesque de otra forma no tendrían curación posible dado el deterioro del órgano y las condiciones del enfermo. Enel casodelos donantesfallecidos, la extracción serealiza en pabellón, con cirujanos especializados. De cada paciente fallecido, se obtienen varios órganos, porlo que esa decisión solidaria puede ayudara salvara unascuatro o cinco personas.
El protocolo seguido en Chile para la donación se conoce como procuramiento, que se realiza una vez que la persona muere, mediante exámenes ejecutados quienes determinan si hay compatibilidad con pacienporexpertos, tes en lista de espera. La donación puede traer resignación e inclusode conformidad, cuandolas familias ven que los órganos desuser querido ayudan a prolongarla vida de otra persona. El año pasado 675 pacientes que estaban en lista de espera accedieron a un órgano. Pero las cifras de donaciones y las de trasplantes son todavía insuficientes para la larga lista de espera.. Editorial