Autor: E, Bernardo Devia S..
La Araucanía apuesta por ciudades más verdes con alto impacto en bienestar
La Araucanía apuesta por ciudades más verdes con alto impacto en bienestar a planificación urbana en Chile cambia de eje.
Con la L aprobación dela Estrategia de Ciudades Verdes por parte del Consejo de Ministros para la Sustentabilidad y Cambio Climático, el Estado fijó por primera vez una hoja de el ruta común para que parques, humedales urbanos, riberas de ríos, arbolado y suelos periurbanos dejen de ser espacios residuales y pasen a entenderse como infraestructura esencial.
Impulsada por el Ministerio de Vivienda y Urbanismo, el Ministerio del Medio Ambiente y la FAO, la estrategia apunta a integrar Infraestructura Verde y Soluciones Basadas en la Naturaleza en el desarrollo de ciudades y zonas periurbanas, enfrentando al mismo tiempo pérdida de biodiversidad, eventos climáticos extremos y desigualdad en el acceso aáreas verdes. En regiones del sur como La Araucanía, donde el crecimiento urbano se ha acelerado sobre suelos rurales y ecosistemas frágiles, el impacto puede ser profundo. Temuco, Padre Las Casas, Angol o Villarrica aparecen como territorios donde humedales, quebradas, bosques urbanos y bordes fluviales podrían pasar de estar amenazados, a ser parte estructural de la planificación. Para el seremi de Vivienda y Urbanismo de La Araucanía, Patricio Escobar Salazar, la estrategia no es un concepto abstracto, sino una transformación visible del espacio urbano en las próximas décadas. “Es una herramienta que busca transformar las áreas urbanas chilenas en territorios más resilientes y sostenibles, orientando acciones tanto estatales como privadas con incidencia en el territorio, para un período proyectado al 2050”, señala.
Escobar explica que los vecinos comenzarán a reconocer cómo estas soluciones se incorporan en distintas escalas: “la creación de espacios o redes naturales y seminaturales, diseños urbanos sensiblesal agua como parques inundables o restauración de humedales, sistemas urbanos de drenaje sostenible, restauración ecológica de cerros urbanos, jardines en vía pública, techos y muros verdes, entre otros, deben ir potenciándose y apareciendo más continuamente en el espacio urbano y barrial”. No se trata solo de embellecer la ciudad.
El enfoque busca mitigarislas de calor, reducir riesgos de inundaciones e incendios, mejorar la calidad del aire y generar espacios públicos equitativos, en territorios donde la expansión desordenada ha ido elevando los costos sociales y ambientales. 2025 el Consejo de Ministros aprueba Estrategia de Ciudades Verdes que promoverá la sostenibilidad y resiliencia en zonas urbanas Autor: E, Bernardo Devia S.. . La nueva strategia de Ciudades Verdes redefine cómo crecerán las urbes chilenas en medio del cambio climático, poniendo a los humedales, parques y suelos periurbanos al centro de la planificación.
En La Araucanía, el desafío es transformar la presión inmobiliaria y la expansión urbana en barrios más silientes y con mejor calidad de vida. 2025 el Consejo de Ministros aprueba Estrategia de Ciudades Verdes que promoverá la sostenibilidad y resiliencia en zonas urbanas Nueve metros cuadrados de áreas verdes por habitantes es la recomendación de la OMS; Chile promedia entre 3,5 y 5 m2.
“Es una herramienta que busca transformar las áreas urbanas chilenas en OSNS y sostenibles” Patricio Escobar, La Araucanía apuesta por ciudades más verdes con alto impacto en bienestar (viene dela página anterior) Desde el MINVU reconocen que uno de los puntos críticos es compatibilizar el déficit habitacional con la protección de ecosistemas urbanos. Escobar es claro al respecto: “Hoyse entiende que la urbanización debe ser compatible con el territorio circundante.
Un barrio puede adquirir mayor valor si incorpora este tipo de espacios en su diseño y construcción”. Y agrega que ocupar humedales, riberas o pendientes termina siendo más caro para todos: “involucra mayores pérdidas humanas y materiales; la naturaleza tarde o temprano busca restablecer su equilibrio”. LA CIUDAD DESDE LA NATURALEZA La Estrategia de Ciudades Verdes también recoge aprendizajes internacionales. Paulina Terra, coordinadora de la iniciativa desde la FAO, explica que el organismo ha aportado experiencia técnica para integrar planificación urbana con adaptación climática y protección de la naturaleza.
“La FAO ha apoyado el diseño de la estrategia incorporando metodologías y evidencia que permiten usar soluciones basadas en la naturaleza, como parques inundables, humedales urbanos, huertas y corredores agroalimentarios, muros y techos verdes y restauración de cerros isla y riberas de ríos, como parte de las políticas urbanas de largo plazo”, detalla.
Experiencias de América Latina, Europa y Asia muestran que estas soluciones reducen riesgos de inundaciones, incendios forestales y olas de calor, fortaleciendo la resiliencia urbana cuando se planifican de manera integrada entre lo urbano y lo rural, y con participación de la ciudadanía. En el sur, uno de los focos estratégicos será la protección desuelos periurbanos, donde se concentran algunos de los terrenos agrícolas más fértiles del país.
“Estos suelos son clave para la producción de alimentos, la regulación del agua y la adaptación al cambio climático, especialmente donde el riesgo de incendios forestales en la interfaz urbano-rural se ha intensificado de manera estructural en la última década”, advierte Terra. La pérdida de estos territorios, añade, no solo afecta la seguridad alimentaria, sino que también expone a las ciudades al fuego. Bien gestionados, pueden funcionar como paisajes cortafuegos, combinando agricultura, áreas verdes y vegetación nativa. A eso se suma el fortalecimiento de sistemas alimentarios locales mediante circuitos cortos de comercialización, que acercan productores y consumidores, dinamizando economías locales.
Para que estos cambios se traduzcan en mejoras concretas, Terra subraya el rol municipal: integrar infraestructura verde en planes reguladores y planes de acción climática, priorizando barrios más expuestos a riesgos y con menor acceso a áreas verdes. “Cuando las comunidades se involucran en el diseño y cuidado de áreas verdes o huertos urbanos, los beneficios se vuelven visibles en la vida cotidiana: ciudades más seguras, saludables y resilientes”, advierte. URBANISMO ECOLÓGICO Desde la academia, el arquitecto y vicerrector de la Universidad Mayor, Gonzalo Verdugo, pone una condición central para que la estrategia no se diluya.
“Solo podrá marcar cambios si la planificación urbana y los proyectos se realizan desde el paradigma del Urbanismo Ecológico, basadoen conocimiento interdisciplinario, donde no participen solo arquitectos e ingenieros, sino también biólogos, ecólogos, hidrogeólogos, expertos en salud y riesgos naturales, y por supuesto los ciudadanos”, remarca. Asu juicio, sin participación local la planificación pierde pertinencia.
Y asigna a las universidades un rol estructural: “formar profesionales integrales, comprometidos con el desarrollo sostenible, con fuerte sentido ético ambiental y soSeremi de Vivienda La Araucanía cial, pero también promotores de desarrollo económico sin poner en riesgo los recursos naturales para las futuras generaciones”. Lainvestigación aplicada, añade, será clave para diseñar soluciones concretas para las ciudades del sur, donde conviven crecimiento urbano, biodiversidad y alta exposición climática. Sobre las tensiones con la presión inmobiliaria, Verdugo propone cambiar la lógica económica tradicional.
“Va a ser muy importante mirar las ciudades desde la economía verde, basada en el valor de los servicios ecosistémicos que brindan los espacios naturales urbanos”. Humedales, cauces de agua, bosques nativos y fauna no son obstáculos al desarrollo, sino activos críticos para regular inundaciones, enfriar las islas de calor, purificar aguas y ofrecer espacios de recreación. “Llegó la hora de quelos economistas y profesionales comprendan el real valor de estos bienes naturales para la planificación de ciudades verdes”, sostiene. SALTO EN EL ESTÁNDAR La Cámara Chilena de la Construcción en La Araucanía observala estrategia con apoyo, pero también con cautela. Su presidente, Lorenzo Dubois, valora el objetivo de avanzar hacia ciudades más resilientes, aunque advierte sobre su impacto en costos y plazos. “La incorporación de esta iniciativa puede elevar los estándares urbanos y generar beneficios de largo plazo. Lo que inicialmente puede percibirse como un mayor costo, a mediano plazo se traduce en un salto en el estándar de la oferta habitacional y urbana”, plantea. Sin embargo, plantea un desafío de política pública: do la sustentabilidad se asocia a mayores costos, la percepción cuanciudadana cambia. “Cómo incentivar estos estándares sin que el impacto final recaiga en las familias es una discusión clave”, agrega. Dubois también pone el acento en la necesidad de certeza normativa. La infraestructura verde puede mejorar la planificación urbana, dice, siempre que se traduzca en reglas claras y coordinadas. “Cuando estos lineamientos se incorporan de forma imprecisa o con interpretaciones dispares, se genera incertidumbre que afecta la inversión y los tiempos de desarrollo”, asegura. Para que la industria asuma un rol activo, plantea incentivos concretos: agilidad en permisos, financiamiento que reconozca costos iniciales y beneficios normativos como mayor densidad o constructibilidad que compensen inversiones adi cionales.
“La colaboración público-privada será clave para que esta estrategia se transformeen una oportunidad y no en una nueva barrera frente al déficit habitacional”, sentencia. e Nueve metros cuadrados de áreas verdes por habitantes es la recomendación de la OMS; Chile promedia entre 3,5 y 5 m2. “Es una herramienta que busca transformar las áreas urbanas chilenas en OSNS y sostenibles” Patricio Escobar, Autor: E, Bernardo Devia S.. .