Autor: POR DEMETRIO INFANTE FIGUEROA, ABOGADO Y EXDIPLOMÁTICO
Columnas de Opinión: Consideraciones políticas sobre Chile
Columnas de Opinión: Consideraciones políticas sobre Chile C uando le comenté a un amigo que pensaba escribir sobre este tema, me acotó: "Yo que tú no metería el dedo en ese ventilador". Pienso que la observación es pertinente, pero deseo tomar el riesgo para dar a conocer lo que la experiencia en mi actividad profesional y mi visión del mundo me han dado. Estoy cierto -para emplear una calificación en bogaque frente a determinadas afirmaciones o consideraciones unos me tildarán de "facho" y ante otras de "comunacho". No temo ni a una ni a otra. A esta altura de mi vida, no tengo nada que perder. Al revés, puedo otorgarme la libertad de escribir sobre lo que realmente pienso.
Por motivos prácticos en esta primera parte narraré mi visión general sobre la conducta que tenemos como habitantes de este país y en la segunda consideraré ciertos aspectos específicos de la política contingente y de la reacción que tenemos ante ciertos hechos, sea como grupo o como individuos. El Chile de hoy no tiene nada que ver con el Chile de hace 40 años. Somos otro país y somos considerados como tal por la comunidad internacional, sea la económica o la política.
Desde el regreso a la democracia hemos realizado acciones o tenido omisiones que han dejado a Chile en un nivel especial, y por lo mismo, las "caídas" que el país sufre como consecuencia de los retrocesos del resto de los países no pueden pasar inadvertidas y menos no ser consideradas en forma adecuada por todos. Nos insertamos en el mundo por medio de acuerdos políticos y económicos que nos han beneficiado en forma ostensible.
Hemos sido un jugador especial con la capacidad única de celebrar acuerdos con países sitos en las más diversas partes del mundo, los que nos han permitido tener a nuestra disposición y a precios convenientes los más diversos bienes y servicios. Por otra parte, hemos actuado con personalidad en el campo internacional.
Quizás la mejor demostración de ello fue la firme actitud del Presidente Ricardo Lagos, cuando siendo Chile miembro del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, se negó a votar a favor de la posición de Washington ante el conflicto de Irak. Pero esta abierta y beneficiosa actitud tiene, como contrapartida, la necesidad de aceptar variables internacionales que no están a nuestro alcance modificar.
Nos hemos acostumbrado a gozar de los tiempos en que el mundo vive "vacas gordas", pero nos negamos en forma terminante a considerar las etapas en que el orbe está sufriendo "vacas flacas". Cuando estas últimas llegan, la tendencia nacional es mirar hacia Santiago y demandar "ahora tiene que ponerse el Estado", como si este fuera un barril sin fondo que nos debe "tapar todos los }, siquiera se piensa en la alternativa que debemos -cada uno en su área y de acuerdo a sus medios-intentar modificar en parte la vida diaria para hacer frente al mal momento coyuntural. En vez de asumir que en determinados instantes entre todos debemos hacer frente a las "vacas flacas", cargamos contra la autoridad de turno y la acusamos de ineficiencia. Pretendemos que los beneficios logrados sean inamovibles y que las variantes externas negativas no nos toquen. Es más, existe la tendencia a que es obligación "de Santiago" hacer mejoras en materias ya conseguidas.
Si ellas no son prioridad dentro de los proyectos diseñados, "who cares" como diría un gringo. "Yo tengo derecho a demandar". Quizás el incidente más demostrativo de esa idea fue lo que le sucedió al expresidente Lagos. Durante su gobierno se desarrolló un plan para terminar con una "población callampa" en un barrio muy humilde de la capital. Aquel fue un éxito y al poco tiempo cada uno de esos pobladores obtuvo una casa propia.
Algunos años después, cuando el ex Jefe de Estado había dejado La Moneda, fue invitado por algunos de esos pobladores a visitar "su obra". Estando en medio de esa tarea, se le acercó uno de los individuos que había sido beneficiado con el programa mencionado.
Cuando estuvo a su lado, le señaló: "Presidente, perdone, pero usted se equivocó en la construcción de estas viviendas". Al consultarle don Ricardo acerca de cuál había sido el error, el poblador de marras le respondió: "Usted no consideró un garage para el auto". Como diría un lolo de hoy, el poblador "se pasó". Pero el más reciente caso es el del precio de la bencina. Todos los días en la TV vemos cómo se desarrolla la guerra entre EE.UU. e Irán.
Estamos habituadosa que se nos informe sobre la fluctuación del precio del petróleo, ello de acuerdo al curso de la guerra. ¿ Qué puede hacer el Gobierno de Chile para detener la guerray hacer bajar el precio de los combustibles? Efectivamente, nada. Mayoritariamente se señala que debería subsidiarse el precio, petición que se le hace a un Estado que está con un déficit ultraconocido por todos. Pero ello parece no importarle a nadie. Pienso volver sobre el tema el martes próximo. Relacionado con este tema, lo que me llamo profundamente la atención fue lo acaecido el fin de semana pasado. Se trataba de uno que se iniciaba el viernes, o sea, hubo un día más de asueto. Se podría pensar que debido al valor de la gasolina la llegada de turistas nacionalesa Viña del Mar sería insignificante.
Pues bien, las calles de esa ciudad sufrieron el arribo de varios miles de santiaguinos que se habían venido a la playa, sin importarles un rábano el valor de la gasolina y sin que su presupuesto se viera afectado por tener que hacer frente al gasto de una pensión de dos o tres días. Esos mismos "turistas" -con un día más de feriadofueron los que luego en la TV se quejaban del valor de la bencina. Hay otros que dicen que el alza se debió haber hecho poco a poco y que el fisco debió enterar la diferencia. Esta última solución habría servido para crear más dificultades en la caja del fisco, que en definitiva es la caja de todos. Insisto, pienso que todos deberíamos intentar vivir la realidad del país y esforzarnos para que Chile de a poco pueda recobrar el impulso que, desgraciadamente, hemos perdido. Estoy claro que eso significa sacrificios. La acción de solo "tirar piedras" contra La Moneda en nada ayuda. 03 Autor: POR DEMETRIO INFANTE FIGUEROA, ABOGADO Y EXDIPLOMÁTICO. AGENCIA UNO