Editorial: Zapallar: desafíos y esperanzas
Editorial: Zapallar: desafíos y esperanzas E I hito de colocación de la primera piedra del embalse Zapallar representa la esperanza para los agricultores de la cuenca del Diguillín que han esperado por siete décadas esta obra.
La esperanza del riego, de incorporar cultivos más rentables, como frutales y hortalizas, lo que, se prevé, contribuirá a mejorar sus ingresos y su calidad de vida; pero también permitirá crear más empleos y oportunidades en el campo y aportará a la seguridad alimentaria del país. "Esto significa más trabajo, estabilidad y dignidad para que nuestros hijos y nietos puedan seguir viviendo y trabajando en el campo", expresó Juan Carlos Villagra, presidente de la Junta de Vigilancia del Río Diguillín, poniendo de relieve el impacto social del embalse en las zonas rurales, donde cada año hay menos jóvenes, quienes se ven forzados a emigrar en busca de oportunidades laborales.
Lo anterior tambien plantea uno de los desafios que deberá enfrentar este proyecto, pues durante las faenas, que se extenderán por cuatro años y medio, se requerirá un peak de 500 trabajadores, entre operarios, técnicos y profesionales, demanda que difícilmente será cubierta totalmente por mano de obra local.
Calificado como un embalse multipropósito, el Zapallar no sólo permitirá regar unas 10 mil hectáreas, sino que considera una reserva para consumo humano, también se prevé que contribuirá al control de crecidas y al combate de incendios forestales y, por otro lado, favorecerá el desarrollo del turismo y la práctica de deportes náuticos.
Desde el MOP destacan también la arista ambiental y la vinculación con el territorio, lo que significa la implementación de medidas de mitigación de impacto ambiental, como la reforestación, entre otras, pero también la ejecución de obras que mejoren la calidad de vida de las comunidades, como, por ejemplo, la pavimentación de caminos. Nuevamente el rezago de las zonas rurales de Ñuble queda en evidencia en aspectos tan básicos como el acceso a energía, lo que planteó uno de los primeros desafíos para el equipo a cargo.
Precisamente, el jefe del proyecto Zapallar, Rodrigo Saavedra, reveló hace unos días que, en una reunión que sostuvo con la compañía eléctrica con el objetivo de abastecer de energía a la planta de hormigón, a la instalación de faenas y a los camiones eléctricos del proyecto, la empresa les informó que no existe factibilidad de conexión, lo que obligó a buscar una alternativa basada en generadores y paneles fotovoltaicos. "No sorprende que Nuble sea una de las regiones más rezagadas", reflexionó el profesional de la Dirección de Obras Hidráulicas del MOP. Otro desafío relevante es la concreción de la segunda etapa del proyecto, que corresponde principalmente a la red de canales, que permita llegar con agua a los predios. Aún están pendientes estudios de ingeniería de detalle, el estudio de impacto ambiental y la aprobación del financiamiento, pues representará una inversión superior a US$130 millones.
La ejecución del Zapallar enfrenta importantes desafíos por delante; pero también representa la esperanza para muchos, no solo para los futuros regantes del Diguillín, sino que para toda la región, incluso para los regantes del río Ñuble, que esperan repetir este hito con el futuro embalse La Punilla a fines de 2027 0 en 2028.
Con el Zapallar la esperanza de cerrar brechas y dejar atrás el rezago está más viva que nunca.. La ejecución del Zapallar enfrenta importantes desafios por delante; pero también representa la esperanza para muchos, no solo para los futuros regantes del Diguillín, sino que para toda la región, incluso para los regantes del río Nuble, que esperan repetir este hito con el futuro embalse La Punilla a fines de 2027 0 en 2028. Con el Zapallar la esperanza de cerrar brechas y dejar atrás el rezago está más viva que nunca. EDITORIAL