Autor: Jorge Valderrama Gutiérrez
Construcción, apogeo y caída del Hotel de Vilches
Construcción, apogeo y caída del Hotel de Vilches n la precordillera talquina se encuentran las localidades de Vilches Bajo y Vilches Alto, pertenecientes a la comuna de San ClemenE te. En sus faldeos, hondonadas y aleros rocosos que conforman su territorio, se atesoran vestigios de asentamientos humanos milenarios.
De esa manera, en aquellos parajes caracterizados por frondosa floresta, caudalosos torrentes y tres calderas que forman parte del Complejo Volcánico Laguna del Maule, en 1492 se establecieron las avanzadas del Imperio Inca, al ser derrotadas por los belicosos araucanos.
Toponimia Esa conocida zona que se encuentra al este de la ciudad de Talca, tomó su nombre de un afamado capitán español que residió en su Hacienda Talcamo hasta su muerte: don José de Vilches y Aragón (Andalucía, España, 1581), primogénito de don Juan de Vilches y Collados y doña María de Aragón.
A los 17 años se embarcó a Chile con las tropas regulares que Felipe III envió como refuerzos para socorrer al gobernador Alonso de Ribera a fines de 1600, pasando con jinetas de capitán por el Corregimiento del Maule, ganando fama y gloria al combatir en Arauco contra los indómitos hijos de esas tierras.
Tras prestar sus valiosos servicios a la Corona durante tres años de campañas, se retiró del servicio activo en 1606, siendo recompensado por el Ejército de Su Majestad con mil cuadras de fértiles tierras en el Partido de Maule -mediante merced del 18 de agosto de 1609 y otra de 1613-, uno de los más extensos del territorio chileno, en el cual se encontraba incluida una hacienda a la que llamó Talca o Talcamo, a orillas del río Claro, entre la estancia de Arroyo y de don Jorge S., donde antiguamente solían estar los indios de Ahumada. En aquella oportunidad colgó para siempre sus pendones campeadores, petos y espada, cambiando su casco con celada por un sombrero maulino. Contrajo nupcias con Isabel de Mendoza y Valdivia, enlace que no dejó descendientes. Con ella construyó su casona, hecha de adobe, madera y paja, surtiéndola de todo el bienestar necesario. Fue Corregidor de Maule desde 1632 hasta 1634, preocupándose de mantener la inestable paz que era menester en esos días, dada la belicosidad de los aborígenes y los salteos de sus propios congéneres. En sus tierras vio crecer las sementeras, recogió las mieses, apacentó al ganado, plantó y cosechó maíz, trigo, pastizales.
Ya anciano, y viendo aproximarse su final, testó todos sus bienes a su esposa Isabel, con la cláusula que cuando ella falleciera pasaran a los padres agustinos, con la siguiente condición: en la ocasión que el rey, Su Señor, ambicionara fundar una villa o ciudad en esos lares, dichos bienes deberían ser entregados con los terrenos necesarios para llevar a buen término dicho asentamiento fundacional, al igual que las respectivas dehesas para sus habitantes.
Falleció en 1641, retirándose su esposa a servir en un convento, no sin antes dar a conocer a los monjes agustinos el contenido del testamento, el que ésos cumplieron cabalmente, lo que contribuyó a refundar la Villa San Agustín de Talca el 12 de mayo de 1742.
Desaparecido hotel Hasta el año 2000, inmerso en una vegetación frondosa y exuberante, justo a la vera del Camino de Vilches Altos, aún quedaban vestigios del otrora famoso y prestigioso Hotel de Vilches (incendiado en 2003) que parecía cobijarse bajo el telón imponente de los picachos: Quizapu, Descabezado Grande y Descabezado Chico.
En esa fecha ya su estado era deprimente: somieres de aluminio esparcidos a diestra y siniestra, carente de puertas y marcos de ventanas, piso en deplorable estado, parte de una infraestructura intencionalmente destruida y con una piscina sirviendo de vertedero.
Aquel año 2000, el autor del presente artículo entrevistó al lugareConstruido en 1931, mantuvo su apogeo durante tres décadas, desde la del cincuenta hasta la del setenta del siglo pasado, iniciando después un período de olvido y decadencia, hasta que un incendio lo consumió en 2003 Autor: Jorge Valderrama Gutiérrez.
Construido en 1931, mantuvo su apogeo durante tres décadas, desde la del cincuenta hasta la del setenta del siglo pasado, iniciando después un período de olvido y decadencia, hasta que un incendio lo consumió en 2003 Vista del Hotel en la década del sesenta del siglo pasado. Archivo del autor. Casas del sector de Vilches, cerca del Hotel en que se realizó el VII Congreso de Arqueología de Chile en 1977. Museo O' Higginiano y de Bellas Artes de Talca. Camión Ford 1934, implementado por el hotel para brindar mayor comodidad a los veraneantes, al que los lugareños bautizaron como "La Perrera". Paisaje de Vilches. Óleo del pintor talquino Claudio Hernández. Fachada lateral del Hotel de Vilches Alto en la década del sesenta del siglo XX. Vista del ingreso al Hotel de Vilches. Colección del Museo O' Higginiano y de Bellas Artes de Talca.
Construcción, apogeo y caída del Hotel de Vilches 9 ño Joel Elgueta Ayala, "nacío y criao" en la zona vilchana, quien había trabajado tres años en el hotel como junior, y posteriormente fue guía turístico y guardaparques.
En aquel entonces, su memoria aún atesoraba algunos pormenores relacionados con ese bello paraje y su confortable hotel. "Durante la época veraniega -rememorabael lugar bullía de actividad y efervescencia con la llegada de los turistas que copaban todas sus dependencias. ¡ Y mire en lo que se ha transformado! Su estado es ruinoso". Pero, ¿cuándo, cómo y por qué se erigió un hotel en esas latitudes? La siguiente es la historia de su construcción, apogeo y caída. En la década del veinte del siglo pasado, don Rafael Avendaño poseía ramadas en el sector, las que arrendaba para dar hospedaje a personas con dificultades asmáticas. Con visión empresarial, decidió comprarle 60 cuadras a don Emilio Rojas, considerado dueño de Altos de Vilches. Pasado un tiempo se asoció con un señor apellidado Balboa, quien aportó el capital necesario para construir un hotel. En 1931 la sociedad Avendaño y Balboa finalizaba la construcción e inauguraba el hotel. Sin embargo, quedaba una situación pendiente que resolver.
Como en ese entonces el camino hacia Vilches Alto era sólo una huella de carreta que culebreaba entre los árboles, se hacía necesario llevar desde Talca toda la madera elaborada y todos los implementos necesarios que se usarían en su construcción, incluido el ripiado del camino que tapizó el "asfixiante" trumao existente.
Esa obra que constituyó una verdadera hazañase realizó casi treinta años después de su inauguración, y contó con la colaboración del Ministerio de Obras Públicas, lo que hizo posible que vehículos y buses iniciaran -por primera vezsu recorrido hasta el hotel.
Con el paso de los años don Rafael Avendaño vendió su parte al señor Balboa, y unos años más tarde ese último traspasó el hotel -terreno incluidoa don Severino Picasso (para quien era habitual avistar pumas en aquellas inmediaciones durante el invierno), quien lo explotó comercialmente remodelándolo, construyendo el pabellón del comedor, acondicionando la sala de estar y ampliando el número de dormitorios a 40.
También adquirió un camión Ford 1934 para brindar mayor comodidad a los veraneantes, al que los lugareños popularizaron como "La Perrera". Hasta que a fines de 1966 fue protocolarmente reinaugurado Al fallecer don Severino, su hijo como único heredero lo vendió ese mismo año de 1966 a un grupo de treinta familias, las que conformaban la Sociedad ZEGTMAN Altos de Vilches, ochenta por ciento de las cuales pertenecía a la Colonia Española residente. Aquella sociedad reconstruyó totalmente el hotel alhajándolo con finos cortinajes, camas y otros accesorios, teniendo como primer concesionario a don Rodrigo Pérez. En esa época se construyeron la piscina, juegos infantiles, una amplia sala de estar y servicios higiénicos más confortables. Durante las primeras tres temporadas funcionó con todas sus dependencias completas, iniciando después un período de olvido y decadencia.
Fugaces recuerdos Aquel apacible lugar de descanso, tuvo una época de apogeo que abarcó tres décadas: desde la del cincuenta al setenta del siglo XX, siendo asiduamente visitado en las temporadas más altas por 250 a 300 turistas diariamente.
En 1977 fue sede del VII Congreso de Arqueología de Chile organizado por la Sociedad Arqueológica del Maule, cuyo presidente era don Ciro Vergara Duplaquet (quien el 3 de octubre de 1967 trajo a Talca al padre jesuita Gustavo le Paige nacido en Lieja, Bélgica, 1903, lo que constituyó todo un acontecimiento), cita a la que concurrieron 200 expertos en la materia, provenientes de Estados Unidos, Brasil, Argentina, Perú, Brasil y otros países.
En una de sus sesiones se rindió homenaje a la doctora y antropóloga de origen austríaco Grete Mostny Glasner, por su destacada labor científica y hondo significado de sus obras, quien tras el término de la Segunda Guerra Mundial decidió quedarse en Chile. En 1967, fundó las Juventudes Científicas de Chile y, a partir de ellas, la Feria Científica Juvenil en 1970. Al año siguiente impulsó la creación del Centro Nacional de Museología, institución pionera en Latinoamérica que funcionó hasta 1974. Epílogo No obstante tener un prolongado período de bonanza, el hotel cerró sus puertas en 1980. Ulteriormente, en 1985, el animador y conductor de TV, Antonio Vodanovic, realizó un reportaje televisivo para destacar su importancia, la belleza del paraje, así como su deplorable estado, exhibiéndolo en un conocido programa estelar.
En el umbral del pasado quedaron la añosa victrola manual, los turistas argentinos, brasileños, porteños, santiaguinos y talquinos y la popular "Perrera". Hoy, nada queda del hotel que se fue desmoronando lenta e inexorablemente (a excepción de sus áreas verdes). Aquel renombrado centro de atracción turística pagó su tributo al inexpugnable progreso, penetrando para siempre en las brumas del olvido. .. ¡ recordando que toda obra humana es efímera! Autor: Jorge Valderrama Gutiérrez.