Se puede vivir mejor
Se puede vivir mejor Una visita estival a la hermosa basura, etc, haciendo la caminata la llamada gran ciudad. zona del lago Ranco, me permitió algunas observaciones en las comunas, caseríos, comunidades en diversos recorridos habidos durante una semana.
Desde el acceso, saliendo de la ruta 5, las vías están en un impecable estado del asfalto, sin hoyos, baches o irregularidades, lo que agradece el automóvil (y su dueño y contribuyente). Las rutas están muy bien demarcadas en amarillo a lo largo de los kilómetros. Los cruces están muy bien señalizados, en el suelo y costados. Las ciclovías, debidamente demarcadas. Hay varios sectores en algunas vías con unas hermosas barandas de madera nativa de baja altura que separan la carretera de las veredas y ciclovías. Las calles están debidamente identificadas e indicadas su tránsito. Y ¡ oh, sorpresa! sin hoyos, baches ni trincheras. Limpias y sin microbasurales en sus costados (sean urbanas o rurales). Total cuidado de los espacios públicos frente al lago. Paseos bien conservados, mantención de bancas, luminarias, botes de muy grata y segura. No hay grafitis en ninguna parte, sea público o privado el inmueble. Hay total erradicación de ese nefasto imbunche "artístico" urbano. Ninguna presencia peligrosa de perros vagos o abandonados por dueños irresponsables. Nada del sucio e irregular comercio callejero y toldos azules, con sus consabidas mafias, consumo de drogas, violencia y demás incivilidades, por la intolerancia y el efectivo control de las autoridades. Ausencia total de rucos, carpas, personas en situación de calle u otras modalidades de pernocte en la vía pública, esta que todos contribuimos a mantener con nuestros impuestos, por ser un espacio público, precisamente. Mención especial merece la amabilidad de la gente (se saluda entre peatones, por ejemplo); gentileza en la atención al cliente que se tiene en el comercio, sea negocio, tienda, mercado, restorán, emprendimiento, feria, supermercado, etc.
Algo que claramente se ha ido perdiendo en De vuelta en Valparaíso y Viña, la cruda e infame realidad de las calles destrozadas por años, el comercio ambulante adueñado de veredas y calles, los perros abandonados en jauría por el espacio público, las carpas y rucos por doquier, los puentes hechos habitación, los grafitis ensuciando edificios, y un largo etcétera nos golpean de manera inmisericorde. Y las incompetentes autoridades regionales y locales, a quienes les pagamos sus sueldos con nuestros tributos, viven desconectadas de las necesidades de la comunidad a que deben servir.
En síntesis, una mirada a esta realidad que vi en el sur nos dice que si hay voluntad política de las respectivas autoridades (y competencia en sus funciones), se Puede mejorar la calidad de vida de los habitantes de una comunidad, por una parte. Y, por otra, también disposición de la propia comunidad para contribuir activamente para mejorar su entorno vital. Pedro Funk B. Pedro Funk B..