Autor: Marco Aurelio Reyes Coca Historiador
Columnas de Opinión: Industria cervecera chillaneja
Columnas de Opinión: Industria cervecera chillaneja n 1875 existían tres industrias cerveceras en el Chillán de la reindustrialización: la de Juan Schleyer, E.H. Lange y Quintana, las que llegaban E a producir casi 500 mil litros anuales.
En Valdivia, las industrias de Carlos Andwanter llegaba a 1,5 millones de litros, no teniendo mayor competencia en el mercado nacional, siendo junto a Chillán los dos centros productores de "una bebida moderna introducida en el país por lo alemanes.". Para Chillán la llegada de Juan Schleyer Brandit significó hacia 1850 el salto del desarrollo agroindustrial en el momento que comenzaba la decadencia del ciclo triguero exportador a California y Australia. El ínfimo grupo de alemanes llegados "a cuenta gotas" eran los agentes del cambio en una sociedad en las puertas de la modernidad.
El crecimiento de la industria cervecera a parejas con Juan Schleyer y Cía. (su hermano Otto), queda testimoniado en 1890, con las industrias de Pedro Jensen, Fernando Schotti, Elbe Paulsen, Enrique Hein y Francisco Soto, en su mayoría alemanes y descendientes. En el siglo XX se agregaban Santiago Bachmann, Mauricio Gleisner y Otto Dietz. Todo acontecía antes de la 1º Guerra Mundial, cuando bajaron los paquetes accionarios en la poderosa Alemania de Bismark. El periodista Recaredo Tornedo (Chile ilustrado, 1872) destacaba el ímpetu cervecero chillanejo alcanzado.
Sin duda alguna que el catalizador de este desarrollo económico era Juan Schleyer Brandt, desde su fundo Los Coligues (800 hás, Nebuco, Chillán Viejo) y en la Destilería de la Cañada del Sur (Collín), rescatado en la encantadora obra de Sonia Junjohann Ribbeck ("Raíces, Memoria y Tierras. El legado de Johan Schleyer Brandt, 2026") como un icónico personaje que llegó amasar una cuantiosa fortuna por su notoriedad emprendedora casi obsesiva.
Investigando en la visión y pujante vida de Carlos Andwanter, en la mayor empresa cervecera del país desde Valdivia, considerado el introductor del rubro, debiendo luchas en esa región fluvial con el consumo de la chicha de manzana.
Existe en el imaginario colectivo que su próspera riqueza llegó a través de "un pacto con el diablo". La similitud con Juan Schleyer, desde Chillán, coinciden hasta los desgraciados incendios, en 1912 la fábrica de Andwanter, y en 1897, la de Schleyer en Chillán (El Mercurio de Valparaíso, 16 de agosto), Existe un sortílego paralelismo de las vidas de tan emprendedores inmigrantes a este rincón del mundo. Ambos se empeñaron por la calidad del producto con sello alemán, importando cebada y lúpulo, maquinarias de la mayor tecnología a vapor e hidráulica, en bodegas subterráneas.
La Destilería Chillán de Collín y su entorno del Parque Schleyer, así como la de la Isla Teja valdiviana, sintetizaban la pujanza germana (Boletín Sofofa, 1896). A partir del terremoto de 1939, el quiebre de la larga bonanza de las empresas Schleyer fue evidente, pero un hecho definitorio fue el deceso de Juan Schleyer (1926). La industria cervecera chillaneja entra en un estancamiento hasta los años 2000, por la Ley de Alcoholes (1929) y el cierre de las destilerías y plantación de viñedos (1932) Actualmente la cobertura y su resurrección está inspirada en el emprendimiento de Juan Schleyer Brandt y en el aumento del consumo de 57 percápita (49% de los bebedores ante el 26% de los vineros. La sombra de Juan Schleyer sigue omnipresente en el Chillán de hoy. Autor: Marco Aurelio Reyes Coca Historiador. Opinión