Autor: LESLIE SALAMANCA
Heridas de poda abren la puerta a hongos que pueden arrastrar pérdidas por años
Heridas de poda abren la puerta a hongos que pueden arrastrar pérdidas por años I problema no se ve a simple vista, pero parte en un momento muy concreto del año. Con la caída de hojas y el inicio de la poda, los árboles quedan llenos de heridas abiertas.
Cada una puede transformarse en una puerta de entrada para hongos y otros patógenos capaces de instalarse en la madera y permanecer activos durante años. "En el momento en que la hoja se desprende queda una cicatriz, y esa es una puerta de entrada precisa para que el patógeno se meta", explica Rodrigo Carvallo, subgerente de Marketing e Innovación de Summit Agro Chile. El fenómeno no es menor. Según el especialista, si no se protege la poda, en promedio cerca de un 10% de los cortes puede terminar infectado, generando un daño que no siempre es inmediato, pero sí acumulativo. Distintos patógenos A diferencia de lo que muchas veces se cree, no se trata de un solo hongo.
Ana Luisa Valencia, fitopatóloga y directora general de la empresa de base científico-tecnológica Aroma Global, explica que el concepto engloba distintos patógenos que afectan el tejido leñoso. "En algunos cultivos son múltiples hongos que interactúan entre sí y desarrollan los síntomas que se observan en la madera", señala. "En terreno, lo que se ve no es el hongo en sí, sino sus efectos: oscurecimientos, lesiones o muerte de ramas. Ese proceso interno afecta la circulación de agua y nutrientes, obligando a la planta a gastar más energía para sostener su funcionamiento. En la práctica, eso puede traducirse en menor producción y pérdida de vigor", explica la investigadora. En casos más avanzados, estos procesos pueden terminar afectando seriamente la estructura del árbol e incluso provocar su muerte si no se manejan a tiempo. El impacto no es solo sanitario, también es económico. Según Carvallo, basta con un 5% de daño en el huerto para generar pérdidas de entre 2.000 y 3.000 dólares por hectárea al año. A eso se suma un efecto acumulativo: árboles que producen menos, fruta de menor calibre y, en casos más severos, pérdida de plantas completas. El problema además es transversal. Según ambos especialistas, afecta a una amplia gama de frutales, desde CEDIDA arándanos y paltos hasta carozos, manzanos y nogales, con impactos variables según el cultivo y las condiciones del huerto. Manejo en detalle El control en terreno sigue siendo altamente dependiente de la ejecución. La protección de las heridas de poda es una práctica extendida, pero no siempre se realiza en condiciones óptimas. No basta con podar: el momento y la forma en que se protege ese corte son determinantes. "Muchas veces quien poda no es quien pinta, y el ojo humano tiende a errar. Entonces ocurre que cortes de poda no se pintan y quedan expuestos", señala Carvallo. Por eso los cortes se pintan: para sellar la herida que deja la poda y reducir la posibilidad de que hongos o bacterias ingresen a la madera. El problema es que, si esa protección se aplica tarde, queda mal hecha o derechamente no cubre todos los cortes, la planta permanece expuesta justo en el momento más sensible. Ese desfase abre una ventana crítica para la infección. A eso se suma otro error frecuente: no diferenciar sectores sanos de enfermos o no desinfectar herramientas, lo que favorece la diseminación del problema dentro del mismo huerto. También influye el estrés. Condiciones como déficit hídrico, salinidad o manejos inadecuados pueden activar patógenos que estaban latentes. Desde la mirada técnica, la principal brecha sigue siendo el desconocimiento. "No hay una política común, cada rubro trabaja por separado y falta difusión hacia los productores", advierte Valencia. Una vez instalada, la enfermedad es difícil de revertir. Por eso, el foco se ha desplazado hacia estrategias preventivas, especialmente en los momentos en que la planta queda expuesta, como la caída de hojas y la poda. Tradicionalmente, este manejo se ha realizado con productos de contacto aplicados sobre los cortes para sellar la herida y reducir el ingreso de patógenos. En paralelo, la industria también ha incorporado alternativas biológicas, basadas en microorganismos que buscan colonizar esas heridas antes que los hongos dañinos.
Carvallo explica que esa lógica está detrás de Mamull, un fungicida biológico de Summit Agro Chile desarrollado a partir de microorganismos, que actúa como un sello sobre la zona de corte. "El organismo benéfico llega primero y no deja alimento disponible para el patógeno", resume. Desde la mirada técnica, Valencia precisa que este tipo de herramientas puede ayudar a evitar nuevas infecciones, siempre que se use antes de que la enfermedad esté instalada y bajo condiciones adecuadas de manejo. Un problema en expansión El escenario se vuelve más complejo a medida que cambian las condiciones ambientales.
El cambio climático, el aumento del estrés en las plantas y la mayor presión de patógenos están favoreciendo la aparición y propagación de estas enfermedades. "Se han incrementado los casos y es un desafío fitosanitario a nivel mundial", señala la investigadora. Frente a eso, el consenso es claro: el manejo no puede ser reactivo.
El llamado es a ordenar el trabajo desde el inicio: partir con plantas sanas, proteger las heridas, eliminar restos de poda y entender que la sanidad del huerto no se corrige después, sino que se construye desde la prevención.
Claves para entender el problema · No es un solo hongo: son complejos de patógenos que actúan en conjunto. · Entran por heridas: poda y caída de hojas generan puntos de ingreso. · El daño es lento: puede tardar años en hacerse visible. · La prevención es clave: una vez instalado, el control es limitado. Cortes de poda atacados por un complejo de hongos. Autor: LESLIE SALAMANCA. En vides, cerezos, nogales y otros frutales, la caída de hojas y la poda generan innumerables puntos de ingreso.
Sin manejo, cerca de un 10% de los cortes puede infectarse Claves para entender el problema · No es un solo hongo: son complejos de patógenos que actúan en conjunto. · Entran por heridas: poda y caída de hojas generan puntos de ingreso. · El daño es lento: puede tardar años en hacerse visible. · La prevención es clave: una vez instalado, el control es limitado. Cortes de poda atacados por un complejo de hongos. #microydiversidad