Columnas de Opinión: 2026: Dos hitos en Colegios Don Bosco
Columnas de Opinión: 2026: Dos hitos en Colegios Don Bosco I tiempo en el desierto no se mide solo por el movimiento de las sombras sobre los cerros, sino por la profundidad de las raíces que logramos plantar en su aridez. Estas raíces han crecido, se han fortalecido y nos permiten celebrar un hito que parecía una quimera hace apenas unos años: el décimo aniversario del Colegio Técnico Industrial Don Bosco de Calama. Este aniversario coincide con otro cambio histórico: el Colegio Don Bosco de Antofagasta abrió por primera vez sus puertas a la modalidad mixta, incorporando a sus primeras 71 alumnas. Recordar los orígenes de ambos colegios es un ejercicio de humildad.
Tras largos años y distintos esfuerzos, fue la alianza entre la Asociación de Industriales de Antofagasta (AIA), el Arzobispado de Antofagasta y la Congregación Salesiana la que permitió, en el año 2000, conformar la Fundación Educacional Región de la Minería que sería la encargada de construir y poner en marcha (con el apoyo y financiamiento de las empresas) los colegios técnicos que requería la industria y minería regional, primero en Antofagasta (en 2002) y luego en Calama (en 2016). Esta alianza -empresas, autoridades, comunidad y mundo religioso trabajando juntos sigue siendo un modelo excepcional en Chile. No es casualidad que Antofagasta sea la región con mayor movilidad social intergeneracional del país: con educación de calidad, el círculo de la pobreza se rompe.
En Calama, este camino comenzó en abril de 2015, bendicienMarko Razmilic Presidente, Asociación de Industriales de Antofagasta do la primera piedra y enterrando un pequeño cofre de madera que guardaba los mayores deseos de éxito para el colegio.
Un año después, en 2016, el colegio abrió sus puertas con 656 estudiantes y el sueño de formar "Buenos Cristianos y Honestos Ciudadanos". Para el Colegio Técnico Industrial Don Bosco de Calama, el apoyo de empresas como SCM El Abra, Codelco, SQM, AMSA y Spence BHP, ha sido un pilar fundamental, logrando resultados que están a la vista: 5.835 m2 de infraestructura, 1.065 alumnos, de los cuales el 40% son niñas, el 32% pertenece a pueblos originarios, 11% pertenece al Programa de Inclusión Escolar (PIE) y el 31.8% son estudiantes extranjeros, de 12 distintas nacionalidades. Estos números no son solo estadísticas: son vidas que cambian.
Gracias a convenios con las empresas, los estudiantes acceden a rutas formativas laborales, certificaciones como operadores de maquinaria, programas de capacitación, prácticas profesionales y tecnología de vanguardia y, desde 2023, sus fronteras se expandieron hasta Europa, mediante el acuerdo con Salesians Sarrià de Barcelona que permite el intercambio de alumnos y docentes, abriendo rutas formativas internacionales para ellos. Quizás, cuando dentro de cien años alguien abra aquel cofre enterrado bajo la primera piedra, encuentre un mensaje sencillo: que aquí, en medio del desierto, un grupo de personas decidió creer en los jóvenes. Y que esa fe -tal como un mineralfue el verdadero recurso estratégico de esta tierra.. C Columna