Autor: KATHERINE BLUNT THE WALL STREET JOURNAL
Silicon Valley ha dejado de hablar de política, con la excepción de este ejecutivo de Google
Silicon Valley ha dejado de hablar de política, con la excepción de este ejecutivo de Google CONTENIDO LICENCIADO POR THE WALL STREET JOURNAL En un momento en que gran parte de la industria tecnológica prefiere no hablar de política, el ejecutivo de Google, Jeff Dean, ha sido una voz franca poco frecuente; incluso en temas que lo tocan muy de cerca.
Dean, científico jefe del laboratorio de IA DeepMind de Google y pionero de la estrategia de inteligencia artificial (IA) de la compañía, estuvo entre los más de 30 empleados de Google y OpenAI que firmaron un escrito de amicus curiae a favor de la demanda de Anthropic contra el Departamento de Defensa este mes.
Al otorgar la semana antepasada a la compañía de IA un requerimiento judicial contra los intentos del Pentágono de rescindir sus contratos, la jueza Rita Lin se refirió, entre otras cosas, a la gran cantidad de escritos de amicus curiae presentados en nombre de la compañía. La disputa, por los límites del uso militar de la IA, tiene grandes y potenciales ramificaciones para las propias relaciones de Google con el gobierno federal.
El escrito que firmó Dean sostenía que la decisión del Pentágono de calificar a Anthropic como un riesgo para la cadena de suministro “desalentaría una deliberación abierta en nuestro campo sobre los riesgos y beneficios de los sistemas de IA actuales”. A principios de este año, Dean fue uno de los primeros y más prominentes ejecutivos de una gran compañía tecnológica en condenar el asesinato de Alex Pretti a manos de agentes federales durante las protestas en Minneapolis por la aplicación de la ley de inmigración, calificándolo de “absolutamente vergonzoso”. En X, donde lo siguen más de 400 mil personas, ha utilizado su flujo de contenido para difundir mensajes que critican la investigación penal del gobierno de Trump contra el presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, que celebran la diversidad y la inmigración y censuran el aumento de casos de sarampión como también la desigualdad en EE.UU.
Ninguna de estas posiciones habría parecido notable hace unos años, cuando las compañías tecnológicas exhortaban a sus empleados a “ser ellos mismos en el trabajo” y estos respondían en masa participando en manifestaciones de #MeToo y Black Lives Matter.
D e s d e e n t o n c e s, m u c h a s grandes compañías tecnológicas y empresas emergentes han restringido los límites de expresión política de los empleados, y sostienen que eso puede crear división en el lugar de trabajo y distraer de la misión. Algunas, como Google, han establecido normas con respecto a lo que los trabajadores pueden abordar en las plataformas de la compañía o publicaciones de redes sociales.
En septiembre de 2020, el director ejecutivo de Coinbase, Brian Armstrong, señaló que la compañía desalentaría el debate interno de temas sociales o causas políticas no relacionadas directamente con su trabajo, puesto que el foco excesivo en estos hacía que la compañía fuera un lugar poco agradable para algunos emplead o s. M u c h o s e m prendedores e inversionistas celebraron la medida de Armstrong, y otras empresas adoptaron políticas similares. Luego Donald Trump regresó a la Casa Blanca, mientras una serie de jefes ejecutivos de Silicon Valley lo apoyaban o mostraban respaldo a su agenda con donaciones y apariciones en la Casa Blanca. Su gobierno emitió órdenes ejecutivas contra la diversidad, la equidad y la inclusión como también contra la “inteligencia artificial progresista” y amenazó con anular las licencias de las radiodifusoras por los chistes de los comediantes. “Nos estamos librando del progresismo”, manifestó Trump a mediados del año pasado después de firmar una orden relacionada con la IA.
“El pueblo estadounidense no quiere la locura marxista progresista en los modelos de IA”. En toda la industria tecnológica, los empleados que antes no le daban mucha importancia a firmar peticiones o hacer llamados a sus líderes en reuniones de todo el personal, reconsideraron el riesgo.
“Debido a que el mercado laboral no está necesariamente en un estado muy robusto, es probable que las personas estimaran sabiamente que no vale la pena el esfuerzo de decir algo, aun cuando moralmente sea muy difícil para ellas”, señaló Beth Steinberg, exejecutiva de Chime Financial quien asesora a las compañías tecnológicas sobre estrategia de recursos humanos.
“Creo que tienen mucho miedo al castigo”. Esa nueva reticencia y la propia reputación de Dean como una de las principales figuras de la IA ha hecho que sus declaraciones sean difíciles de pasar por alto.
Dean, quien tiene un doctorado en ciencias de la computación de la Universidad de Washington, se incorporó a Google en 1999 después de trabajar para un laboratorio de investigación computacional y una plataforma de compras en línea.
Ha sido un elemento fundamental para guiar las ambiciones de IA de Google, al haber ayudado a desarrollar la tecnología de redes neuronales que sustenta los modelos grandes de lenguaje actuales y una larga lista de otros avances. Amin Vahdat, tecnólogo jefe de infraestructura de IA en Google, aseguró que la investigación de Dean durante más de dos décadas lo ha convertido en uno de los científicos computacionales más respetados del mundo. Al interior de la compañía, agregó Vahdat, los empleados lo ven como un colega amable y considerado que ha seguido siendo humilde a pesar de todos sus logros. “Se trata de una serie increíble no solo de buenos trabajos, sino de un esfuerzo que define una categoría, un año tras otro”, afirmó Vahdat.
“Estos artículos han sido citados, en algunos casos, literalmente decenas de miles de veces”. Ningún director ejecutivo de una gran compañía tecnológica había emitido una declaración pública sobre el asesinato de Pretti, o la acción más amplia relacionada con la inmigración en Minneapolis, cuando Dean publicó en X, “Todas las personas sin considerar su afiliación política deberían denunciar esto”. Una serie de colegas de Dean le enviaron mensajes privados en los que le expresaban gratitud, según personas al tanto del tema.
En los días siguientes, el director ejecutivo de OpenAI, Sam Altman, les dijo a los empleados que “lo que está sucediendo con el ICE está llegando demasiado lejos”, mientras que Tim Cook de Apple comunicó a los empleados que había hablado sobre la necesidad de reducir las tensiones con el Presidente Trump. Los compañeros de trabajo recurrieron nuevamente a Dean después de que el Departamento de Defensa designara a Anthropic como una amenaza para la seguridad nacional. La compañía había estado tratando de negociar garantías en sus contratos de que las fuerzas armadas no utilizarían sus modelos de IA para vigilancia masiva o armas autónomas.
“La vigilancia masiva viola la Cuarta Enmienda y tiene un efecto disuasorio sobre la libertad de expresión”, escribió Dean el mes pasado en X en una publicación que tuvo un millón de visitas y más de 4 mil “me gusta”. “Los sistemas de vigilancia son proclives a ser mal utilizados con propósitos políticos o discriminatorios”. JSWARAP Y RNEHNOSAJ Más de cien empleados de DeepMind le enviaron una carta en febrero pidiéndole que asegurara que cualquier acuerdo con el Pentágono impidiera que Gemini fuera utilizado en vigilancia interna o en guía de armas autónomas. Una persona al tanto del tema dijo que Dean conversó con algunas de las personas que lo firmaron. En una conferencia que organizó Nvidia este mes, Dean manifestó que estaba especialmente entusiasmado con el potencial de la IA para transformar la educación y la atención de salud. Mencionó a una audiencia de varios cientos de personas sus contribuciones a un proyecto llamado Shaping AI, una colaboración entre investigadores y académicos destinada a fomentar la conversación sobre cómo se utiliza la IA. “Sin duda, hay toda una serie de cosas en las que se puede aplicar IA, y algunas son increíblemente beneficiosas para la sociedad”, dijo. “Otras, posiblemente, son cosas que tal vez no queramos que se utilicen mucho”. Google, históricamente, se enorgullecía de tener una cultura de trabajo abierta que estimulaba el debate entre los empleados.
Eso ha cambiado en los últimos años a medida que la compañía ha tratado de sofocar la oposición a algunos de sus esfuerzos comerciales más controvertidos, principalmente un contrato de US$ 1.200 millones que Google y Amazon. com firmaron con el gobierno israelí en 2021.
John Palowitch, excientífico investigador de Google DeepMind, comentó que le gustaría ver que Dean utilizara su peso entre los ejecutivos de la compañía, entre ellos el director ejecutivo de Alphabet y Google, Sundar Pichai, y Demis Hassabis, cofundador y jefe ejecutivo de DeepMind, para influir en la toma de decisiones de la compañía en el futuro.
“Sigo teniendo la esperanza de que continúe hablando claro así en las redes sociales y otros lugares e incluso con más esperanza de que aproveche sus relaciones con Sundar y Demis para realizar un cambio real”, señaló Palowitch. Artículo traducido del inglés por “El Mercurio”. CULTURA Google, históricamente, se enorgullecía de tener una cultura de trabajo abierta que estimulaba el debate entre los empleados. Autor: KATHERINE BLUNT THE WALL STREET JOURNAL. Jeff Dean, pionero de la IA, es un líder tecnológico poco común que ha criticado públicamente las medidas del gobierno de Trump. Ante el debate por los límites del uso militar de la IA: CULTURA Google, históricamente, se enorgullecía de tener una cultura de trabajo abierta que estimulaba el debate entre los empleados. Jeff Dean en una conferencia de Nvidia en San José, California, en marzo pasado.