Autor: Hugo Herrera Prof. Filosofía del Derecho UDP
Columnas de Opinión: Cuatro derechas y el arte de gobernar
Columnas de Opinión: Cuatro derechas y el arte de gobernar nsisto en una distinción que incomoda, pero aclara. Si se mira la historia de las ideas y la historia política de Chile, cabe constatar que en nuestro país no hay una derecha, sino cuatro.
Una liberal-cristiana, conservadora en los asuntos morales y liberal en economía; una derecha liberal laica, celosa de las libertades individuales y las formas institucionales; una social-cristiana, atenta a la cuestión social, al trabajo y a los vínculos comunitarios; y una nacional-popular, sensible al territorio, a la seguridad, al sentimiento de pertenencia y al Estado como expresión y garante de un orden compartido.
La clasificación descansa en sensibilidades reales, que se dejan organizar según dos ejes: uno que va del liberalismo económico y político hacia una integración mixta de Estado y mercado; otro que va del cristianismo a un pensamiento laico. El gobierno de José Antonio Kast se juega su destino en cómo estas derechas se relacionen en los cuatro años que vienen. Se abren aquí dos caminos. El primero es el diálogo inclusivo: difícil, lento, a ratos exasperante, pero políticamente fecundo. El segundo es la marginación: más rápida, más limpia en lo doctrinario, pero políticamente estéril. Porque gobernar no es un ejercicio de coherencia lógica, sino de conducción. No se gobierna para tener razón, sino para producir realidad. Precisamente por eso la política es arte y no ciencia: porque consiste en articular diferencias conceptuales según proyectos comunes, capaces de brindar expresión a sectores mayoritariosy, en último término, a los anhelos y pulsiones populares.
Los cambios relevantes -los que pesan en la historia larga de la Repúblicano nacen de minorías satisfechas consigo mismas y sus pequeños credos, sino de mayorías amplias, capaces de reconocerse en un proyecto común sin dejar de ser distintas. Chile ya vivió algo así. La Concertación no fue un bloque homogéneo, sino una convivencia -artísticatensa entre tradiciones diversas, que asumieron la obligación de reconocerse y traducirse mutuamente. Ese esfuerzo no fue resultado de meras abdicaciones, sino de la inteligencia y la generosidad política. A las derechas les corresponde hoy una tarea análoga. Cada una, por sí sola, es insuficiente. Juntas, en cambio, pueden sumar las fuerzas e ideas requeridas para gobernar. La tentación de excluir -de reducir el gobierno a una sola vozes comprensible, pero peligrosa. Conduce al empobrecimiento de las herramientas conceptuales requeridas para comprender la situación nacional. La política auténtica no elimina las diferencias: las ordena. Si las derechas quieren dejar su marca, deberán aceptar este desafío: menos catecismo, más política; menos identidad defensiva, más arquitectura común. Lo demás puede tranquilizar conciencias escrupulosas. No hace historia. "El gobierno de Kast se juega su destino en cómo estas derechas se relacionen en los cuatro años que vienen". Autor: Hugo Herrera Prof. Filosofía del Derecho UDP. "El gobierno de Kast se juega su destino en cómo estas derechas se relacionen en los cuatro años que vienen".