Editorial: Robo de cables de cobre
Editorial: Robo de cables de cobre La PDI ha desarticulado una banda dedicada al robo de cables de cobre que operaba en ocho regiones, entre ellas nuestra Región del Biobío, y que posteriormente los exportaban como cargas de chatarra, por vía marítima a China.
La organización delictiva cometía los robos de forma sistemática en la red pública de distribución de energía eléctrica y redes de telecomunicaciones, tanto aérea como soterrada, en las regiones de Aricay Parinacota, Tarapacá, Metropolitana, O'Higgins, Los Lagos, Los Ríos, La Araucanía y Biobío.
Los rollos pasaban por un proceso de quemado, pelado o trituración, que tenía por objeto perder la trazabilidad para que las empresas no pudieran reconocer la procedencia de este cobre, que se llevaba en camiones hasta Iquique, para su embarque. La policía intervino 49 domicilios, incautó 187 toneladas de cobre, vehículos, armas, municiones y detuvo a 22 personas. Se estableció que entre 2000 y 2025 la banda realizó movimientos económicos por unos 816.765 millones de pesos. También hubo una afectación al patrimonio fiscal con el IVA Exportador, porque esta organización pudo recibir reintegros por alrededor de 58.000 millones de pesos. En la red delictual participaban muchas chatarrerías mediante empresas de fachadas para legalizar las operaciones que se realizaban, y para blanquear las gananciasa través de facturas falsas e instrumentos tributarios adulterados. El robo de cables de electricidad y de telecomunicaciones es un delito que afecta a varias ciudades y zonas rurales, pero especialmente a los clientes que ven interrumpidas sus comunicaciones y el suministro de energía. Con cierta regularidad se informa sobre detenciones de bandas dedicadas a este ilícito y se presentan las querellas correspondientes, pero el problema no se termina. La Región del Biobío es una de las que registra los mayores casos de este delito.
Por ello, la comisión investigadora de este ilícito de la Cámara de Diputados sesionó el año pasado en Concepción, para analizar las dificultades que existen para la investigación de estos delitos y para adoptar medidas para mejorar la persecución, considerando que ya no son casos aislados, sino que existen bandas bien organizadas para cometer estos actos. En el trabajo investigativo de la PDI, se ha detectado que en ocasiones operan falsos técnicos, algunos ex trabajadores de empresas de telecomunicaciones o eléctricas, que utilizan sus conocimientos para guiar a las bandas criminales.
Los ilícitos afectan las telecomunicaciones, tendido eléctrico y seguridad pública, especialmente en comunas como Curanilahue, Cabrero, Los Angeles y Tucapel, pero Talcahuano es una de las más críticas, con un promedio de cinco robos de cables al día, de acuerdo con cifras de la Seremi de Energía. Muchos de estos hurtos también se registran en zonas rurales apartadas donde no hay cámaras de vigilancia. Para las empresas, el costo de reparación de la infraestructura dañada o destruida por delincuentes y la reposición del material robado a nivel nacional, es de miles de millones de pesos.
El robo de alambres conductores ha tenido un aumento exponencial en los últimos años y es necesario que las autoridades refuercen medidas ante un delito que ha cambiado su comportamiento y se ha hecho más violento. Si bien se realizan las denuncias respectivas, es necesario seguir trabajando para perseguir y desarticular a estas bandas, ya que su accionar afecta directamente a miles de familias a lo largo del país.
Ante el explosivo aumento del robo de cables de cobre en la Región del Biobío, la Municipalidad de Penco dio inicio el año pasado a un plan piloto de recambio tecnológico en su red de alumbrado público.
El proyecto ha consistido en reemplazar progresivamente el cobre por aluminio, un material que, si bien es igual de funcional para transmisión eléctrica, carece de valor de reventa en el comercio ilegal, lo que disuade su robo.
El robo de cables de electricidad es un delito que afecta a varias regiones, pero especialmente a los clientes que ven interrumpidas sus comunicaciones y el suministro de energía.. Editorial El robo de cables de electricidad es un delito que afecta a varias regiones, pero especialmente a los clientes que ven interrumpidas sus comunicaciones y el suministro de energía.