Soberanía económica: Chile en el pasillo
Soberanía económica: Chile en el pasillo La reciente escalada arancelaria impulsada por la administración de Donald Trump no solo tensiona el comercio global; también vuelve a situar a Chile en medio de la creciente rivalidad estratégica entre Estados Unidos y China.
Episodios recientes desde presiones en torno a infraestructura digital estratégica, como el proyecto de cable submarino transpacífico, hasta acusaciones cruzadas sobre soberanía chilena en el marco de la disputa comercial muestran que nuestro país ya no es simplemente un actor periférico del comercio internacional. Cada vez con mayor claridad, Chile aparece como un espacio donde se proyectan intereses económicos, tecnológicos y geopolíticos de las grandes potencias. Este escenario revela la fragilidad de una estrategia basada casi exclusivamente en la apertura irrestricta. Durante décadas asumimos que la eficiencia en costos y la especialización en recursos naturales compensaban la pérdida de autonomía productiva. Hoy dependemos estructuralmente de manufacturas y tecnología asiática, así como de bienes estratégicos provenientes de Estados Unidos. Si las principales potencias optan por reforzar su soberanía productiva mediante barreras arancelarias, Chile no puede seguir funcionando como un "pasillo" desprotegido del comercio global, absorbiendo excedentes y shocks externos sin capacidad de respuesta propia. La discusión sobre soberanía no puede limitarse a declaraciones diplomáticas. La verdadera soberanía se expresa en capacidad productiva.
Con una informalidad laboral que bordea el 27% a nivel nacional y que supera el 32% en regiones como Tarapacá -, la ausencia de una base manufacturera robusta no solo nos debilita externamente; también erosiona cohesión social, resta oportunidades para mujeres y debilita trayectorias técnicas para jóvenes. En un mundo fragmentado, la política comercial es también política de empleo y seguridad económica. Si no fortalecemos sectores estratégicos y reducimos nuestra vulnerabilidad estructural, seguiremos sin margen suficiente para definir nuestro propio rumbo productivo. Vera Voitova y Jesús Juyumaya Facultad de Economía y Negocios Universidad Andrés Bello.