Autor: Martín Bretón O. Magister en Política Educacional
Columnas de Opinión: Aprender a perder
Columnas de Opinión: Aprender a perder I leer el título de mi columna de hoy, muchos pensarán que A semejante propuesta, para los tiempos que vivimos, no significa una buena propuesta, en una época en que el exitismo, resulta ser una condición casi autoimpuesta para sobrevivir en un mundo en donde el materialismo y la competencia son, a juicio personal, cualidades que no fomentan una buena convivencia e incluso una satisfactoria salud mental. Aprender a perder hoy por hoy, totalmente fuera de contexto, es una condición, para muchos totalmente inaceptable. Con frecuencia estamos siendo testigos de excelente bibliografia que promueve propuestas interesantes y muy respetables relacionadas con: "Aprender a Ser", "Aprender a Aprender", "Aprender a ser Exitoso”; etcétera. Muchas de las actuales frustraciones se derivan o son el resultado de no "aprender a perder", en el buen sentido de la palabra. Aprender a aceptar situaciones ineludibles en ocasiones impuestas por la vida misma.
Sin duda que aprender a perder, significa tener la suficiente madurez para aceptar que todos estamos sujetos a nuestras humanas limitaciones, cualquieras estas sean, aceptar que al no poder lograr todo lo anhelado o propuesto, no nos hace menos personas, o unos incapaces, debemos comprender y sabiamente aceptar que en la vida sabemos que no se puede tener todo a la vez y en ocasiones a pesar de dejarnos la piel en los intentos.
Incluso aprender a perder, significa también, aceptar con sapiencia el inexorable e implacable paso del tiempo a través de nuestra vida y a cuyo paso se irán desdibujando sutilmente lugares, objetos y personas que conforman nuestra existencia.
La insigne Gabriela Mistral, poetisa del alma, de lo simple, de lo profundo y de todo cuanto le rodeara, escribió en relación al leit motiv de la presente columna: "Aprende a perder los rostros que te rodean, amantes, y por los cuales vendrá a llamar la muerte, para deshacer las líneas en que se hacía visible la ternura.
Aprende a perder todas las suavidades de la vida e inexplicablemente la de Dios, cuyo servicio se te volverá de repente áspero como una verdadera lima. .. " Aunque nos parezca una verdadera paradoja, la verdadera y tan ansiada felicidad, quizás radica en la sublime autoaceptación de cada uno de nosotros, obviamente sin caer jamás en la degradante humillación.
Afortunadamente en la mayoría de los seres humanos además el paso de los años nos va dejando como gran enseñanza que nada es para siempre, que aprender a perder, no es derrotismo si no por el contrario, es aceptar que en la existencia humana hay un tiempo para todo, lo valioso está en descubrirlo y no dejar pasar los momentos que conforman nuestro diario existir.
No todo en la vida siempre es ganar, a veces el perder, aunque pareciera un juego de palabras, nos hace crecer, madurar, empatizar y nos da la suficiente fortaleza para seguir adelante sin claudicar. "Cuídate, tu vida es un jardín que ha sobrevivido a muchas estaciones; no te exijas siempre florecer todo el tiempo, en ocasiones también el perder es parte de crecer y volver a brillar. .. ". (A. Cantú). Autor: Martín Bretón O. Magister en Política Educacional. C Columna