Editorial: Investigación y centralismo
Editorial: Investigación y centralismo hile ha construido su liderazgo minero sobre una paradoja difícil de sostener en el C tiempo: las regiones que producen la riqueza no producen, en igual medida, el conocimiento que la orienta.
La investigación encabezada por la académica de la Universidad Católica del Norte, Yuliya Ossipovich, vuelve a poner cifras y evidencia a una realidad largamente conocida, pero pocas veces enfrentada con decisión: la profunda brecha estructural en el ecosistema de investigación minera del país. Los datos son contundentes.
Mientras la macrozona norte concentra más de la mitad de la producción nacional de cobre, recibe menos del 10% de los fondos públicos destinados a investigación minera, en contraste con una Región Metropolitana que concentra más del 50% de los recursos sin ser territorio productivo. Esta asimetría no es solo territorial; es también simbólica y estratégica. No se trata de un problema de capacidades. Antofagasta y Atacama albergan universidades, centros tecnológicos y capital humano altamente especializado, con conocimiento directo de los desafios productivos, ambientales y sociales de la minería. El problema es otro: un modelo de investigación centralizado, dependiente del prestigio externo y reacio a confiar en el conocimiento que se genera en los propios territorios donde opera la industria. Los avances recientes en descentralización y bonificaciones regionales en los fondos concursables son pasos en la dirección correcta, pero claramente insuficientes frente a brechas que son estructurales.
La evidencia muestra que el problema no es solo de financiamiento, sino de gobernanza del sistema científico, de quién define prioridades, valida saberes y lidera las agendas de innovación.. El verdadero salto estratégico pasa por fortalecer el conocimiento que nace en el territorio.
Persistir en un modelo que margina ese conocimiento es hipotecar la posibilidad de un desarrollo más justo.. La minería del futuro no se juega solo en los yacimientos, sino también en los laboratorios, centros de investigación y universidades del norte. E Editorial Persistir en un modelo que margina ese conocimiento es hipotecar la posibilidad de un desarrollo más justo.