Autor: Sergio Silva sergio.silva@australosorno.cl
Superaron los estereotipos y construyeron su lugar en áreas dominadas por los hombres
Hoy no es un domingo cualquiera en Chile ni en el mundo: este 8 de marzo se conmemora el Día Internacional de la Mujer. En la región hay esforzadas trabajadoras que se han convertido en un ejemplo a seguir, destacando en lo que realizan. Se abrieron paso con esfuerzo y determinación en oficios asociados tradicionalmente a lo masculino.
En esta jornada se destaca la historia de tres mujeres en Los Lagos, que disfrutan cada día de los trabajos que realizan. "Durante estos 25 años me tuve que adaptar a trabajar en un ambiente dominado por hombres.
Gracias a Dios tuve la oportunidad de crecer en ese mundo, porque con mi papá, Jorge Soto, comenzamos comprando pescado y trabajando como comerciantes" Yeovanna Soto camionera de Puerto Montt YEOVANNA SOTO SE HA GANADO EL RESPETO DE SUS COMPAÑEROS EN EL TRANSPORTE DE CAMIONES.
Superaron los estereotipos y construyeron su lugar en áreas dominadas por los hombres a presencia y participación de la mujer en labores donde antes era habiL tual ver únicamente a hombres ya quedó en el pasado. Hoy las mujeres están presentes en diversos rubros del quehacer diario del país, desempeñando roles cada vez más visibles y relevantes en distintos ámbitos de la sociedad.
Justamente este 8 de marzo se conmemora el Día Internacional de la Mujer, una fecha en la que se destaca la lucha por la igualdad de género, la reivindicación de derechos y la reflexión sobre la situación de las mujeres en los ámbitos político, social y económico. En la Región de Los Lagos hay numerosos ejemplos de valentía, fuerza y liderazgo femenino en diversas áreas, incluso en aquellas tradicionalmente asociadas al género masculino. Tres casos de mujeres que se abrieron camino a punta de esfuerzo y lograron derribar los estereotipos impuestos históricamente en nuestra sociedad relatan sus vivencias a este medio. FIRME TRAS EL VOLANTE Yeovanna "La Regalona" Soto Gutiérrez, tiene 50 años.
Oriunda de Lebu, pero hoy radicada en Puerto Montt, abre las puertas de la cabina de su camión para dar a conocer su labor como conductora de transporte de carga, un rubro masculino por excelencia, donde ha sabido ganarse un espacio y el respeto de sus colegas, quienes aseguran que basta una mirada para saber cómo anda su carácter.
Relata que comenzó a vincularse con la conducción desde muy joven. "A los 15 años mi padre me enseñó a manejar y ya llevo más de 25 años en este trabajo, recorriendo el país hasta la Patagonia, enfrentando el frío y las difíciles condiciones climáticas, especialmente cuando hay que detenerse en plena cordillera para colocar cadenas en las ruedas del camión y poder continuar el viaje", comenta. Su historia en la carretera comenzó incluso antes de obtener la licencia de conducir. "Me crié desde muy niña conduciendo. Salí a la carretera a los 13 años con mi papá y a los 15 ya aprendí a manejar un camión tres cuartos. Luego, a los 18 años, obtuve mi licencia de conducir. Después fui avanzando desde la licencia clase cuatro hasta llegar a la clase cinco. Aproximadamente en 2004 nos vinimos a Puerto Montt y ahí comencé a trabajar definitivamente en los camiones. Empecé transportando salmones hacia la zona de Puyehue y luego hacíamos viajes hasta Puerto Natales por la ruta 215 Cardenal Samoré, cruzando por Argentina, para continuar camino hacia el extremo sur", señala la camionera. Sin embargo, su trayectoria no ha estado exenta de momentos difíciles. En 2013 sufrió un accidente que marcó profundamente su vida. "Son esos episodios que uno quisiera omitir, pero no se puede, porque hubo fallecidos. Ocurrió en el sector interior de Cabrero. Un vehículo que venía desde la zona de Arauco hacia Yumbel se cruzó en mi camino. Al conductor le dio un coma diabético y terminó impactando contra el camión. A pesar de que intenté esquivarlo y me lancé hacia la cuneta, la rampa alcanzó la camioneta. Fallecieron tres personas y un menor quedó con secuelas. Ellos iban de viaje a la casa de un familiar en Yumbel. Lamentablemente son cosas que pasan", recuerda. Tras ese hecho debió tomar una extensa licencia y alejarse temporalmente de las rutas. El proceso significó un receso de un año y ocho meses, período en el que debió enfrentar el proceso judicial correspondiente y posteriormente negociar su salida de la empresa en la que trabajaba. Luego retomó sus labores en Transportes Prambs, en Osorno, transportando chips de madera.
Más tarde, el año 2022, cerró un ciclo ligado al traslado de productos del mar para posteriormente iniciar una etapa laboral independiente, con distintos tipos de cargas a lo largo del país. "Estuve trabajando de forma independiente un tiempo, pero las cargas de retorno comenzaron a escasear, por lo que finalmente decidí vender mi camión. Actualmente estoy trabajando con un amigo y realizo viajes principalmente dentro de la zona, entre las regiones de Los Ríos y Los Lagos, aunque en ocasiones también voy hasta Santiago transportando papas. Llevamos lo que salga: desde bines de pescado hasta estructuras", indica. Esta mujer esforzada es madre de un hijo de 30 años, quien además la convirtió en abuela de tres nietos. Vive desde hace 13 años en la capital regional junto a toda su familia "Durante estos 25 años me tuve que adaptar a trabajar en un ambiente dominado por hombres. Gracias a Dios tuve la oportunidad de crecer en ese mundo, porque con mi papá, Jorge Soto, comenzamos comprando pescado y trabajando como comerciantes. Así fui ganándome el respeto dentro de este mundo de hombres. También me fui vinculando con la música, aprendí a tocar guitarra, porque me gusta cantar, y de ahí nació todo esto", comenta. Su padre falleció en abril de 2004, pero su madre, Ana Gutiérrez Catrileo, continúa acompañándola. La transportista asegura que hoy su madre se siente orgullosa de su trabajo. "Ella me vio manejar desde pequeña y hoy le gusta que yo sea así. Soy su única hija, que eligió un mundo distinto, un mundo de hombres, y le gusta mi personalidad. Trato de cumplir siempre lo que me propongo. Además, me gusta la televisión, las luces, los reportajes. Siempre fue un sueño para mí salir en un diario o en la televisión", comenta con entusiasmo.
La conductora sabe que para llegar al lugar que ocupa hoy tuvo que esforzarse mucho, aunque reconoce que en la carretera nunca se está completamente en soledad. "Ser transportista es complicado, sobre todo cuando uno "Durante estos 25 años me tuve que adaptar a trabajar en un ambiente dominado por hombres. Gracias a Dios tuve la oportunidad de crecer en ese mundo, porque con mi papá, Jorge Soto, comenzamos comprando pescado y trabajando como comerciantes" Yeovanna Soto camionera de Puerto Montt Autor: Sergio Silva sergio.silva@australosorno.cl.
Superaron los estereotipos y construyeron su lugar en áreas dominadas por los hombres (viene de la página anterior) viaja al extranjero en invierno, por las condiciones climáticas, la nieve y la necesidad de encadenar los camiones. Pero también recibo mucha ayuda de los colegas.
Una vez un chofer antiguo me dijo: 'Siempre tienes que arrimarte al árbol más viejo, porque de él vas a aprender o te dará su sombra'. Los colegas más antiguos me enseñaron desde su experiencia y uno tiene que ir absorbiendo todo ese aprendizaje y aplicarlo en la vida", expresa. TRANSPORTE MARÍTIMO Varias mujeres también están marcando hitos como capitanas de embarcaciones, rompiendo estereotipos en un sector tradicionalmente masculino. Una de ellas trabaja en la zona de Caleta Buill, en Chaitén, provincia de Palena.
Se trata de Anlly Catin Muñoz, una joven chaitenina que a sus 26 años se ha convertido en la primera patrona de nave menor en esa zona, permitiendo la conectividad de familias que viven en sectores apartados como Caleta Gonzalo y el interior del fiordo Reñihué, en la entrada marítima ubicada en la provincia de Palena. Hace tres años obtuvo formalmente su libreta de patrón de nave menor, aunque su vínculo con el mar viene desde mucho antes. "Esto es algo que me llena. Creo que yo misma me motivo todos los días para dar lo mejor de mí. Más allá de ver a los hombres como competencia, lo que busco es demostrar que sí se puede, que una mujer también puede hacerlo. Aquí mismo en la zona hay mujeres que admiran mi trabajo. En otros lugares conozco mujeres que manejan "pangas" (botes), pero generalmente son sin cabina. La verdad no conozco a otra mujer que se dedique a capitanear embarcaciones como la que yo conduzco", explica. La joven no sólo se encarga de pilotear la embarcación, con capacidad para 16 pasajeros, sino que también aprendió mecánica para estar preparada ante cualquier eventualidad. Anlly trabaja junto a su tío Marcos Catin, quien posee tres embarcaciones. Antes de dedicarse a esta actividad tuvo un paso por la Armada, experiencia que considera fundamental para su desarrollo laboral. "Entré a la Armada en 2018 y postulé al curso de Sanidad Naval. Estuve allí nueve meses y después, cuando me retiré, continué estudiando Técnico en Enfermería, porque Sanidad Naval es equivalente a esa formación. Me titulé en plena pandemia. En ese tiempo ya estaba trabajando con mi tío, y cuando su patrón de nave menor se fue, él me enseñó gran parte de las cosas. Mi tío también me dio la oportunidad, porque para pasarle una lancha a alguien hay que confiar mucho, ya que una falla en estas embarcaciones puede ser bastante costosa", relata.
La joven sabe que una vez que los pasajeros suben a bordo, su responsabilidad es total. "Desde el momento en que me subo a la lancha, sin importar las condiciones, todas las personas que van a bordo quedan a mi cargo. Los trayectos son cortos, pero todo depende de la marea y de las condiciones del mar, que siempre son variables", añade. Respecto a su trabajo, asegura que sus padres se sienten orgullosos, aunque su madre aún se preocupa por los riesgos del mar. “A mi mamá le da miedo. Ella le teme al mar y cuando hay viento o un poco de oleaje, se asusta. Si fuera por ella, yo no trabajaría en esto. En cambio mi papá está orgulloso, porque él fue pescador en su juventud y se siente feliz cuando las personas le hablan bien de mí o destacan lo que hago", manifiesta. Sobre su rol en este rubro, Anlly considera que la personalidad también juega un papel importante. "Cuando una mujer entra a este rubro, tiene que fortalecer su carácter. Muchas veces traslado principalmente a hombres, como trabajadores de empresas salmoneras, por lo que uno debe mostrarse firme para dar instrucciones y mantener el orden. Pero estoy convencida de que las mujeres podemos estar donde queramos estar. Antes los roles estaban muy marcados, pero hoy cada vez hay más mujeres en todos los ámbitos", sostiene. Su paso por la Armada también le permitió desarrollar disciplina y compañerismo. "Allí uno aprende lealtad. Me encanta mi trabajo y estoy muy agradecida de las oportunida des que he tenido. Puede haber personas que duden de la capacidad de una mujer en labores tradicionalmente masculinas, pero hoy somos muchas las que hemos logrado ganar nuestro espacio", reflexiona.
TRABAJANDO CON EL DOLOR Katherine Fuchslocher Lemus, de 35 años, es una joven de Puyehue que sigue los pasos de sus padres, Héctor y Eva, quienes por más de cuatro décadas han mantenido la funeraria "Fuchslocher" en la villa de Entre Lagos. Recuerda con claridad una experiencia de su infancia que marcó el inicio de su vínculo con este oficio.
Una noche, cuando tenía cinco años, su padre la llevó como copiloto porque su madre se encontraba en el Hogar de la Madre Campesina de Osorno, esperando el nacimiento de su hermano Hans. "Lo recuerdo muy bien. Él no tenía con quién dejarme y justo surgió ese servicio. Me subió al vehículo, me pasó la mamadera y salimos a buscar a un fallecido", relata.
Con el paso de los años comenzó a colaborar cada vez más activamente en el negocio CEDIDA familiar. "Primero le ayudaba a instalar los servicios y con el papeleo administrativo para que las familias pudieran realizar los trámites funerarios. Ya siendo mayor de edad comencé, al igual que mi madre, a participar en el retiro de fallecidos en las casas, hospitales y en el Servicio Médico Legal. Muchas veces veía miradas de sorpresa de familiares o funcionarios, como preguntándose por qué había una mujer realizando este trabajo que tradicionalmente se asocia a los hombres. Pero ahí estaba yo para demostrar que también podemos hacerlo", señala.
A su juicio, la presencia femenina puede aportar una mirada distinta en momentos de profundo dolor. "Estoy convencida de que el toque femenino en situaciones tan delicadas como trabajar con fallecidos, genera una confianza distinta en las familias", menciona. Kathy, como la llaman sus cercanos, señala que después de cada servicio el apoyo familiar resulta fundamental. "Cada uno es distinto: cambia la causa de muerte, la edad de la persona o las circunstancias. Como es un negocio familiar, muchas veces conversamos estas experiencias en casa para no cargar con esa pena. Igual uno absorbe parte de ese dolor. Personalmente, lo que más me afecta es cuando fallece un niño. Ver llorar a un padre es muy impactante", confiesa. Respecto a su relación con otros colegas del rubro, asegura que siempre ha existido respeto. "Muchos me conocen desde niña y al ver que sigo los pasos de mis padres, más que sorpresa sienten admiración. Nunca he recibido comentarios negativos por ser mujer.
Siempre hay respeto y, cuando trabajamos con las familias, incluso muchas veces ellas mismas ofrecen ayuda". Además de su trabajo en la funeraria, Katherine integra un conjunto folclórico en la comuna de Puyehue y también es bombera. Según explica, una de sus tareas diarias es preparar a los fallecidos antes de que sean entregados a los familiares. "El servicio que prestamos es muy humano. Es una forma de ayudar a las familias en un momento extremadamente difícil. Nosotros vestimos y maquillamos a la persona antes de ingresarla a la urna y sellarla. Ese es parte del trabajo que realizamos en una funeraria. En la zona somos pocas las mujeres que desempeñamos esta labor", explica. Katherine lamenta que no existan registros de los primeros años de trabajo de sus padres, cuando debían trasladar los equipos en carretas para instalar servicios funerarios.
Hoy, tras más de cuatro décadas de funcionamiento, la funeraria familiar se ha consolidado como una de las más antiguas de la zona, reflejando la evolución de un emprendimiento que comenzó de forma muy modesta y que hoy continúa vigente gracias al trabajo de toda la familia. 03 "Yo misma me motivo todos los días para dar lo mejor de mí.
Más allá de ver a los hombres como competencia, lo que busco es demostrar que sí se puede, que una mujer también puede hacerlo". Anlly Catin patrona de embarcación menor "Muchos me conocen desde niña y al ver que sigo los pasos de mis padres, más que sorpresa sienten admiración. Nunca he recibido comentarios negativos por ser mujer. Siempre hay respeto". Katherine Fuchslocher trabaja en funeraria de Puyehue Autor: Sergio Silva sergio.silva@australosorno.cl. "Yo misma me motivo todos los días para dar lo mejor de mí.
Más allá de ver a los hombres como competencia, lo que busco es demostrar que sí se puede, que una mujer también puede hacerlo". Anlly Catin patrona de embarcación menor "Muchos me conocen desde niña y al ver que sigo los pasos de mis padres, más que sorpresa sienten admiración. Nunca he recibido comentarios negativos por ser mujer. Siempre hay respeto". Katherine Fuchslocher trabaja en funeraria de Puyehue LOS PADRES DE ANLLY CATIN SE SIENTEN ORGULLOSOS DE LA LABOR QUE REALIZA AL MANDO DE UNA EMBARCACIÓN EN CALETA BUILL. KATHY AYUDA A SU FAMILIA EN LA FUNERARIA DE ENTRE LAGOS.